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30 de Octubre de 2026“Hubo gente que sí invocó al diablo y que fue malvada”: César Parra desclasifica los expedientes del mal en Chile en su nuevo libro
A contrapelo de las lecturas que reducen el ocultismo en Chile a supersticiones campesinas o a la Iglesia, el investigador César Parra desentierra en su libro una serie de expedientes judiciales y eclesiásticos. En conversación con The Clinic, el autor desmitifica la figura del demonio como un mero recurso doctrinario de control y reconstruye los episodios donde la crueldad, el afán de dominio y la maldad deliberada tuvieron nombres y apellidos concretos dentro de nuestra historia.
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Reducir la figura del demonio en Chile a una fábula folclórica o a un recurso retórico de la Iglesia Católica para disciplinar a la población es una simplificación que pasa por alto los archivos judiciales y eclesiásticos de los últimos siglos. En su último libro “La historia de Dios y el Diablo en Chile”, César Parra descorre el velo de esa memoria para indagar en las grietas donde el ocultismo, la ambición y la violencia confluyeron de manera tangible.
En conversación con The Clinic, Parra comentó que “la gran influencia es un libro inédito de un maestro que vive en Viña del Mar que se llama Fernando Laredo Carter. Él tiene un libro inédito que se llama ‘Historia esotérica de Chile’ y tuvo la gentileza de facilitarme un ejemplar para que lo viera. Me pareció un buen libro. Me podía servir para tomar algunos elementos, construir algo distinto pero parecido a la vez con esta historia de la religiosidad en Chile. Es la historia de la presencia del mal y el bien”.
“A veces, los que deberían representar las fuerzas del bien en realidad representan a las fuerzas del mal. En el fondo, han existido muchas contradicciones y es como para dejar en limpio que hubo gente que sí invocó al diablo y que fue malvada, como La Quintrala. Hubo gente que sufrió los embates del demonio a través de posesiones, donde hay varios casos descritos en el libro. Pero así también hubo muchas personas que fueron enviadas por Dios para equilibrar esta balanza y ahí está, por ejemplo, Fray Andresito, Santa Teresa de los Andes y el Padre Hurtado, que son figuras que las nuevas generaciones no tienen ideas quiénes son y me interesaba actualizar ese conocimiento”, añade.
“Somos un país muy loco”
César Parra recalca que “la tesis del libro es que surge a propósito de una pregunta que se hace el historiador británico Arnold Toynbee, quien dijo que Chile iba a ser un país importante hacia el final de los tiempos. Me da la impresión que él se refiere a que este país es capaz, en momentos de crisis, de sacar fuerzas espirituales increíbles. Gente que incluso no estaba destinada a cumplir ese rol, donde nunca se sabe quién va a ser el líder en periodos difíciles, donde terminan siendo los menos esperados”.
“Por ejemplo, en la dictadura es una mezcla muy variopinta de personajes la que termina oponiéndose al mal representado por la dictadura, desde un Silva Henríquez”, recalca. “Todo eso mientras Pinochet cree que la virgen lo está salvando del atentado. Esto, porque aparece una figura muy parecida en el vidrio del Mercedes destruido. Somos un país muy loco, pero algo vio Toynbee en nosotros que ni siquiera nosotros vemos”.
—¿Cuándo crees que lo vamos a ver?
—En la próxima gran crisis. En El Padrino, Clemenza le dice a Michael ‘cada cierto tiempo, hay que limpiar la sangre mala’. Cada cierto tiempo pasa algo que ayuda a limpiar la sangre mala. Yo creo que esto tiene que ver con una crisis muy multidimensional: climática, internacional y a su vez nacional. Algo me dice que es pronto, se viene pronto. La gente está muy crispada. Antes la gente se peleaba porque se topaban los autos en la calle, pero hoy día quien logra derribar al otro termina aplastándole la cabeza a patadas. Eso antes no se veía, como eliminar a la persona, asesinarla si es posible.
Estamos hablando de gente normal, gente que sale de su casa después de haberse comido un par de tostadas con café con leche, se despide de sus hijos y termina en la cárcel acusada de homicidio. Algo va a pasar ahí y nos pilla con la fuerza, supuestamente del bien, dígase la Iglesia, muy debilitada.
—¿Por qué la Iglesia Católica dejó de ser una figura tan influyente?
—Porque nos olvidamos que las religiones son dinámicas. La Iglesia Católica ha sido la religión dominante por más de dos mil años, pero hubo religiones que incluso duraron más. Entonces, en el fondo, quizás está surgiendo… quizás la secta más loquísima que está surgiendo hoy va a ser la religión dominante mañana. Porque no hay religión que no surja como secta. Quizás estamos viendo frente a nosotros alguna secta que está creciendo, no sabemos exactamente cuál es todavía. Quizás en el fondo está resignando su papel de religión dominante y hay una nueva religión surgiendo.

—¿Quién gana? ¿Dios o el Diablo?
—Uno de los capítulos mejores logrados del libro es ‘Dejad que los niños vengan’. Esto nace del tema de Laura Vicuña. No sabía cómo meterla en el libro hasta que me di cuenta que era una niña que se había resistido al poder de un hombre que quería abusar de ella. Con los medios que una niña tenía disponibles, ofrenda su vida para que a su madre no le pase nada.
Mientras la Iglesia declaraba venerable a esta niña, mientras la declaraba beata, miles de sacerdotes abusaban de cientos de niños, miles de niños. Me inclino porque el tercer secreto de Fátima era ese: la Iglesia Católica va a caer o va a quedar muy herida producto de los abusos sexuales contra menores. Por algo el mensaje lo da a tres pastorcitos, tres niños pequeños. Pero era tan abyecto el mensaje, era tan increíble, que por supuesto dijeron ‘esto no lo podemos revelar, digamos otra cosa’. Por eso lo escondieron con tanto temor.
Finalmente, predecir una guerra nuclear hacia el final del siglo XX habría sido bueno porque lo habríamos evitado, no era ese el texto de Fátima, era otra cosa. Me imagino que estas peleas se conversan, Dios se reúne con el Diablo cada cierto tiempo y casi, con cierta indiferencia, empiezan a conversar. El Diablo dice ‘te apuesto que voy a derrumbar tu Iglesia. No será ni con bombas, ni asesinando sacerdotes en las calles, va a ser con el abuso de los niños’.
La Iglesia tiene que rehacerse. Cuando estamos en el peor momento aparece la figura del Papa Francisco. Un tipo súper moral, un tipo incuestionablemente moral y que además limpia la Iglesia de todo esto. La Iglesia también tiene ese poder de reinventarse, de no ser la misma Iglesia Católica, ser una iglesia distinta con miras al siglo XXI. Creo que ahí se dan esos enfrentamientos entre Dios y el Diablo, se conversan, se apuestan.
La figura de Fray Andresito
César Parra comenta que su figura histórica favorita es Fray Andresito que “sigue siendo muy popular, donde gente de todos los estratos siguen peregrinando hacia su sepultura. Fray Andresito es una figura a la que todavía le debemos mucha publicidad. Es un tipo increíble, que no nace santo, se va haciendo santo. Parte siendo casi un lazarillo, un tipo que hacía lo que tenía que hacer para sobrevivir”.
“Algo pasa en él cuando llega a Chile. Lo admiten como lo peor de lo peor de los monasterios que es básicamente un hermano donado. Es quien se encargaba de las donaciones. No tenía más privilegios dentro del convento. Sin embargo, se vuelve un tipo extremadamente milagroso, extremadamente piadoso. Tanto así que ese halo de bondad que proyectan muchos de sus contemporáneos, incluso médicos liberales, no pueden sustraerse de su narración. De decir que este tipo era increíble”, comenta.
En medio de su investigación, César Parra encontró “una profecía en su causa de postulación para ser santo que me encantó. El gobierno de Manuel Montt empezó con una guerra civil y terminó con una guerra civil. En la batalla de Loncomilla, Manuel Monttt envía a Manuel Bulnes contra las tropas de Concepción y Fray Andresito iba pasando por la casa de Manuel Bulnes y sale a atenderlo su esposa Enriqueta Pinto, muy preocupada por su esposo. Fray Andresito le dice ‘no se preocupe, va a llegar bien de esa batalla porque él va a ganar. Pero los que hoy ganan van a perder en 40 años más’”.



