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Foto: Agencia Uno.

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2 de Noviembre de 2026

Chile ha perdido 141 mil estudiantes en seis años: la baja natalidad que ya amenaza con reducir cursos y provocar el cierre de colegios

Datos del Ministerio de Educación muestran que la caída se concentra principalmente en establecimientos públicos y particulares subvencionados. Especialistas advierten que el fenómeno, al ritmo que avanza, podría traducirse en menos cursos, menor demanda por profesores y eventuales cierres de colegios.

Por The Clinic
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La baja natalidad hace años comenzó a mostrar sus efectos en distintos aspectos de la sociedad, con el cierre de maternidades en clínicas. Pero ahora se suma el profundo efecto que se está reflejando en el sistema educativo con la disminución de estudiantes ingresando.

Entre 2020 y 2026, la matrícula escolar pasó de 3.608.158 a 3.467.027 estudiantes, lo que representa una disminución de 141.131 alumnos en seis años, según publicó El Mercurio con datos del Centro de Estudios del Mineduc. La caída ya se refleja en los distintos tipos de establecimientos y, según advierten especialistas, obligará a repensar la organización de los colegios ante generaciones cada vez más pequeñas.

El desglose muestra que la disminución no se concentra en un solo sector: los establecimientos públicos perdieron 75.263 estudiantes, mientras que los particulares subvencionados registraron una caída de 87.315 alumnos durante el período.

Por el contrario, los colegios particulares pagados aumentaron su matrícula en 21.974 estudiantes. En tanto, los establecimientos de administración delegada registraron una disminución de 527 alumnos.

La tendencia también se observa en la distribución territorial. Según los datos publicados por el citado medio, regiones como Valparaíso, Biobío, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos registraron descensos en sus matrículas entre 2020 y 2026. La Región Metropolitana, por su parte, pasó de 1.384.847 a 1.309.286 estudiantes.

Las consecuencias de una sostenida disminución en los nacimientos en Chile

El fenómeno ocurre en un escenario de sostenida disminución de los nacimientos en Chile. En ese sentido, Francisca Espinoza, directora de estudios de Acción Educar, explicó al citado medio que la caída de la natalidad ya está impactando en los primeros niveles educativos y que las cohortes que ingresan al sistema escolar son significativamente más pequeñas.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), durante 2025 nacieron 146.446 niños, cerca de 130 mil menos que en 1993. Así también la tasa global de fecundidad llegó a 0,99 hijos por mujer, por debajo de un hijo por mujer y una de las cifras más bajas registradas en el país.

Se trata de un cambio demográfico que ya está repercutiendo en distintos ámbitos y que comienza a hacerse visible en las salas de clases.

Acción Educar ya había advertido sobre los efectos de esta tendencia en los niveles iniciales. En un análisis publicado en mayo de 2025, el centro de estudios detectó que, desde 2019, los postulantes a prekínder habían disminuido un 30,2%, mientras que en kínder la caída alcanzaba el 45%.

“Con una tasa global de fecundidad bajo un hijo por mujer, la tendencia solo se va a profundizar en los próximos años. Si aplicamos la caída en las cohortes de población según los datos del INE a la matrícula escolar, proyectamos que el tamaño promedio de un 1° básico pasará de 25 a 20 alumnos por sala en 2030”, explicó a El Mercurio Espinoza.

Menos estudiantes por curso y colegios que deberán adaptarse para evitar cierres abruptos

La disminución de estudiantes también tiene consecuencias en el funcionamiento cotidiano de los establecimientos, desde la cantidad de alumnos por sala hasta la organización de los cursos y la planificación de los recursos.

Además, un factor relevante es el económico. Menos matrículas se traduce en menos recursos que ingresan a los establecimientos y por ende en menos financiamiento para la educación de dichos estudiantes. Sobre todo en aquellos que funcionan con subvención por demanda. Una disminución de matrículas que avanza tan rápido, además, que no necesariamente los colegios son capaces de ajustar sus gastos.

El economista Andrés Barrios, director de Human Development Lab de la Universidad de los Andes, también comentó a dicho medio que, dado que muchos establecimientos tendrán menos cursos, eso también reducirá la demanda por profesores.

“El financiamiento escolar depende de la asistencia (subvención), los establecimientos con caídas de matrícula verán disminuir sus ingresos, mientras que buena parte de sus costos —infraestructura y dotación docente, por ejemplo— no se ajusta al mismo ritmo, lo que tensionará su situación financiera”, explicó Barrios.

Por lo mismo, la investigadora de Acción Educar enfatiza en que “si no nos hacemos cargo con una política bien pensada y responsable, habrá efectos nocivos sobre la calidad y la continuidad del servicio educativo: cierres abruptos, sin planificación y con familias que se quedan sin opción educativa para sus hijos”.

La discusión, sin embargo, no se limita a las consecuencias inmediatas. Los expertos proyectan que el descenso de la natalidad también tendrá efectos en la educación superior, aunque estos serían para los próximos años. Según Acción Educar, la población de entre 17 y 24 años comenzará a disminuir en 2035, lo que reducirá el universo de jóvenes que ingresan a las universidades e institutos profesionales.

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