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Política

4 de Noviembre de 2026

Diego Schalper (RN) apunta al diseño de La Moneda: “Ha tenido sus virtudes, pero creo que ese modelo se agotó”

En medio de la crisis que enfrenta La Moneda por las rebajas de condenas autorizadas por el ministro de Justicia, Fernando Rabat, el jefe de bancada de Renovación Nacional, Diego Schalper, plantea la necesidad de introducir cambios en la estructura del Ejecutivo. En conversación con The Clinic, el parlamentario advierte que el actual esquema de toma de decisiones está agotado y apunta a la necesidad de fortalecer la conducción política. "Debemos concluir el 2026 valorando el camino avanzado, pero rediseñando el modelo de gobierno. Y eso, evidentemente, pasa por modificar las estructuras del gobierno, que son precisamente el Segundo Piso y el gabinete ministerial", señaló el parlamentario.

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El diputado y jefe de bancada de Renovación Nacional, Diego Schalper, dice estar atento a cómo su sector puede contribuir a la gestión del Ejecutivo: “A ver cómo influimos y contribuimos a que el Gobierno le vaya bien”. Esto, en momentos en que La Moneda enfrenta una de las mayores presiones desde que asumió el poder hace ocho meses, luego de que se revelara que el ministro de Justicia, Fernando Rabat, firmó decretos de rebaja de condenas que beneficiaron a abusadores sexuales y violadores de menores de edad.

Una muestra de esos esfuerzos por respaldar al Gobierno, dice Schalper en entrevista con The Clinic, fue la reunión de los presidentes de los partidos de Chile Vamos con el biministro del Interior y de la Segegob, Claudio Alvarado.

En esa cita, señala el diputado, se reafirmó el respaldo al Presidente Kast, pero también se advirtió sobre la necesidad de “reevaluar el diseño del Gobierno”. Es decir, modificar las estructuras del gabinete y del Segundo Piso.

Para el parlamentario, cambiar el rumbo es clave, pensando “en el marco de un proceso más largo”. Schalper señala que, tras el estallido social, se desató “una violencia desmedida”, pero también se expresó “un malestar social real”. Tras ese proceso, dice, se confió “en el sueño de los independientes que fracasó”. Asimismo, agrega, “se le creyó al sueño de la renovación política y la esperanza del Gobierno de Boric que también fracasó”.

En ese contexto, advierte Schalper: “Hoy día, en lo que estamos, es que esa misma ciudadanía le creyó al gobierno de emergencia. Y por lo tanto, lo que nosotros tenemos que entender es que todo aquello que nos desafía de las emergencias, inevitablemente implica que el gobierno se desacople de aquello que lo llevó al poder”.

En esa línea, señala que “Hay que tomarse muy en serio la necesidad de que a fin de año retomemos esta idea de un gobierno de emergencia y de unidad”.

El diputado y jefe de bancada de Renovación Nacional Diego Schalper. Créditos: The Clinic.

—¿Cómo hay que entender la declaración de Renovación Nacional? Se interpretó como una crítica al Segundo Piso…

—No, nosotros pensamos que, y sin perjuicio que podamos conversar sobre el caso de la rebaja de condena, nosotros creemos que es expresión de un problema más profundo: la necesidad de reevaluar el diseño de gobierno. El Presidente Kast legítimamente asume con un diseño que descansa en personas muy vinculadas a él en lo personal, que está perfecto porque sacó un 58%, y un Segundo Piso que supervigila centralizadamente decisiones. Yo creo que ese modelo ha tenido sus virtudes, piense usted que se ha sacado la Ley de Reconstrucción, pero creo que ese modelo se agotó.

—¿Y qué se necesita?

—Para que volvamos al gobierno de emergencia y de unidad, se necesita un chasis político mucho más fuerte, un Segundo Piso que permita expresar distintas opiniones y una coalición política de gobierno.

—¿Cuál cree que es el principal problema del diseño del Gobierno?

—El diseño descansaba en ministros apolíticos que de alguna otra forma cotejaban sus opiniones con un Segundo Piso muy fortalecido. Eso no está funcionando. De minuto de que una decisión política, como rebajar condena a un grupo de personas que evidentemente, confrontaban no solo con la legislación, sino que con el sentir de la opinión pública, no encontró un cotejo político adecuado. Por lo tanto, yo llego a la conclusión que ese diseño ya le llegó su hora.

—¿Qué debiese hacer el Presidente Kast, entonces?

—Lo que el Presidente Kast debiese hacer, en nuestra opinión, más que hacer un cambio puntual, es reevaluar su diseño de gobierno por un diseño mucho más robusto. Mire, si uno mira los datos duros: hay ocho veces más inversiones que las que había en el 2025, hemos bajado en un 93% la inmigración ilegal, hemos expulsado 2.000 personas administrativamente que estaban en Chile de manera ilegal, hemos bajado los decomisos de droga en un 63%. Nada de eso se sabe porque el ruido ambiente que genera un mal diseño político hace que todos esos logros queden opacados. Entonces, nuestra posición, porque queremos que al gobierno le vaya bien, es que cambiemos un diseño de gobierno políticamente bien construido para que todos esos logros se noten con mayor nitidez.

—¿Le hace falta experiencia política al gabinete? ¿Ve necesario que exista más gente de Chile Vamos en este nuevo diseño?

—El Gobierno tiene que reflejar dos cosas que son claves. La primera, una coalición de gobierno. Tenemos que avanzar hacia una coalición de gobierno que permita que las distintas sensibilidades participen de la toma de decisiones. Y en segundo lugar, que nos permita asegurar que en la elección municipal y en la elección presidencial vamos a llegar con candidatos únicos, como una manera de entender una lógica de trabajo en unidad.

Así, cuando uno dice gobierno, uno necesita personas con experiencia que sepan conducir políticamente las agendas del gobierno, por lo tanto, yo no estoy pensando en filiaciones partidarias necesariamente. No quiero que nadie interprete que hay un reclamo por más presencia de alguien en particular, sino que tengamos la capacidad de una estructura que gobierne y gobernar políticamente consiste en sacar adelante las agendas sin tanto ruido como el que lamentablemente este 2026 nos ha acompañado.

—¿Cree que esa es la falencia del Segundo Piso? ¿El hecho de no poder impulsar agendas sin el “ruido ambiente”?

—Es que yo creo que hay un tema de diseño. El original era legítimo para un presidente que ganó con 58% y que buscó en descansar en ministros apolíticos que están ahí por su afinidad personal con el presidente y un Segundo Piso fortalecido que supervigila políticamente las decisiones. Eso que tenía su justificación a inicios del 2026, pero creo que se agotó. Y por lo tanto, lo que corresponde para el 2027, es un diseño distinto: un Segundo Piso que refleje la diversidad de las fuerzas de gobierno de la coalición y también un gabinete que tenga experiencia.

—¿Cómo así?

—Le voy a dar un ejemplo. La ministra Rincón, que no piensa necesariamente igual que yo, ha sido capaz de conducir su cartera de manera proactiva y positiva porque tiene gestión política. ¿Se fija? Entonces, tengo la sensación de que hay que buscar personas que tengan esa capacidad, que tengan la experiencia.

“Es incompatible ser parte del gobierno y votar favorablemente una acusación constitucional respecto a su ministro”

—¿Cuáles son las principales diferencias que existen en la derecha por el caso del ministro Rabat?

—Hay bastante consenso en que aquí se cometió un error político. Cuando el Presidente dice que él asume la responsabilidad política, es que es la decisión que ha tomado, es que sea el ministro el que tenga la capacidad, por sus redes dentro del Congreso, por su buen trabajo, porque recordemos que hasta hace un mes atrás era uno de los ministros mejor valorados. Entonces, yo creo que el Presidente dice: Yo asumo la responsabilidad política y yo le voy a dar la oportunidad a este ministro que sea parte de la solución. Y por lo mismo, hoy día el ministro está empujando con tanta fuerza legislación, decisiones administrativas, una mesa con las víctimas.

La diferencia está ahí. En esa decisión efectivamente ha habido algo de discusión, pero bueno, cuando uno forma parte del gobierno está dispuesto a respaldar al Presidente en sus decisiones, pero con la misma fuerza es el deber al presidente cuando esas decisiones se expresan un diseño o un modelo que yo creo que tiene que ser replanteado una vez que termine el presupuesto y que nos permite un 2027 mucho más nítido y mucho más fuerte que lo que hemos tenido el 2026.

—¿Eso significa que, ante una eventual acusación constitucional contra el ministro Rabat, RN votaría en contra?

—Es incompatible ser parte del gobierno y votar favorablemente una acusación constitucional respecto a su ministro. En esto tengo una diferencia muy elocuente con lo que ha planteado Evelyn Matthei. Me parece que cuando uno forma parte de un gobierno, la premisa fundamental es respaldar al Presidente en sus decisiones. Uno hace todo lo posible cuando uno estima que no son las correctas, pero yo no me puedo poner en el escenario de que alguien se sienta parte del gobierno y al mismo tiempo esté dispuesto a respaldar una acusación constitucional favorablemente.

—Pero el planteamiento de la votación va más allá de si se respalda o no al Gobierno. Tiene que ver con el mérito de la acusación.

—Permítame decirle lo siguiente: con la misma fuerza que voté en contra de la acusación constitucional de Nicolás Grau, porque pese a que él es uno de los artífices del descalabro financiero con que nos entregaron al país, eso no hace que cometa una infracción constitucional. Me parece que el hecho de que el ministro Rabat haya podido cometer un error político, nadie responsable lo puede calificar como una infracción constitucional. Por lo tanto, hago eco de lo que ha dicho el rector Carlos Peña y espero que la oposición se comporte con responsabilidad que otros tuvimos en otros momentos.

—¿Pero RN espera algo a cambio? ¿Un cambio de actitud del Gobierno? ¿Un cambio de diseño?

—Mire, nosotros hemos concurrido ayer, junto al presidente de la UDI y al presidente de Evópoli como Chile Vamos a hacerle ver al Gobierno que nosotros estamos dispuestos a respaldar las decisiones del Presidente Kast, pero precisamente porque queremos que le vaya bien.

Tenemos el deber de advertir que el diseño original ya cumplió su época o su momento y hoy día es necesario un rediseño. Yo no lo plantearía en términos de, digamos, de contraprestación, sino que más bien con la misma coherencia con que lo vamos a respaldar en sus decisiones, vamos a estar dispuestos a sugerir los cursos de acción que creemos que le permite que le vaya bien a su gobierno.

—¿Es necesario un cambio de gabinete? Y, si lo cree, ¿cuándo sería oportuno?

—Nosotros debemos concluir el 2026 valorando el camino avanzado, pero rediseñando el modelo de gobierno. Y eso, evidentemente, pasa por modificar las estructuras del gobierno, que son precisamente el Segundo Piso y el gabinete ministerial.

—¿Qué otro ministerio cree que podría tener un ajuste o un respaldo que le dé un nuevo aire a la cartera?

—La evaluación que hay que hacer es si la gestión particular de cada uno de los ministros está contribuyendo a poner el foco en las emergencias y a tener buena gestión política. Esa es la evaluación que tenemos que hacer y el momento para hacerla es a fin de año. Me parece que esto hay que verlo como una oportunidad para construir un segundo tiempo en donde, insisto, el diseño de este puesto en volver a las emergencias, en constituir una coalición de gobierno y en dotar al gobierno de mayor capacidad de gobierno, valga la redundancia.

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