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4 de Noviembre de 2026Ni soplar ni apurarse en recogerlo: el experimento microbiológico que desarma la “regla de los cinco segundos”
La arraigada creencia popular de que los alimentos permanecen a salvo si se recogen del pavimento antes de cinco segundos carece de cualquier fundamento biológico. La prueba, también, constató además la inutilidad de raspar y soplar la comida.
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El reflejo de recoger un trozo de comida que cae al suelo antes que transcurra la mítica ley de “los cinco segundos” ha operado durante generaciones como una suerte de salvoconducto sanitario.
Amparada en la convicción cotidiana de que existe un breve intervalo en el cual las bacterias tardan en colonizar la materia orgánica, la llamada “regla de los cinco segundos” ha sobrevivido en el sentido común como una tregua frente a la suciedad. No obstante, cuando esa creencia se traslada a la disciplina de un cultivo microbiológico en placas de Petri, el mito se desmorona rotundamente.
Fue en medio de la batalla por la búsqueda de la verdad, en la que nuevamente se viralizó el video de Patricia Senent, una bioquímica y creadora de contenido que se puso los guantes de látex para confirmar o desmentir el gran mito en torno a la caída de comida.
Al someter a prueba alimentos que caían al suelo durante intervalos de uno, tres y cinco segundos, los cultivos desarrollados a 48 horas exhibieron densas colonias de microorganismos independientemente de la rapidez con la que se efectuó el levantamiento. Mientras que el producto de control recién extraído de su envase permaneció estéril.
Tampoco sirve soplar
“Tiré rápido los magdalenas y las fui recogiendo rápido al segundo, a los tres y a los cinco y después las cultivé. A las 48 horas tengo esto lleno de microorganismos“, contó la creadora de contenido. También lo hizo con una recién sacada del envase, confirmando que estaba totalmente libre de bacterias.
Peor aún resultan los mecanismos tradicionales de “rescate”: el experimento también documentó que soplar la pieza solo introduce las bacterias de la saliva, convirtiendo el intento de limpieza en una segunda vía de contaminación.
“Olvídate de la regla de los cinco segundos, de los tres y del uno. Una vez la comida toca el suelo, ya está llena de microorganismos“, sentenció. “Soplar (la comida) puede empeorarlo porque añades tus bacterias de la boca. A partir de ahora piensa en las velas de los cumpleaños y del que está soplando”.



