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6 de Noviembre de 2026El arca de Noé en Atacama: la carrera científica para recolectar las semillas del Desierto Florido más masivo en tres décadas
Las precipitaciones invernales desencadenaron en el norte del país un fenómeno vegetativo de magnitud no observada desde 1997, haciendo brotar no solo las alfombras florales tradicionales, sino también especies sin registro previo en las campañas de terreno y poblaciones catalogadas en peligro de extinción.
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La extraordinaria floración que vive el Desierto Florido no solo ofrece un espectáculo natural, sino que también abre una oportunidad para proteger su biodiversidad. Es por eso que científicos del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), dependiente del Ministerio de Agricultura, saldrán a terreno para recolectar semillas de especies que todavía no están conservadas en su particular “caja fuerte” de la naturaleza.
Se trata del Banco Base de Semillas, ubicado en Vicuña y conocido como una suerte de “Arca de Noé” de cultivos y la flora chilena. Allí no se guardan joyas ni dinero: se conservan semillas que pueden seguir siendo viables durante décadas y servir como respaldo si alguna población de plantas desaparece de su hábitat natural.
Entre las especies que los investigadores buscan incorporar a esta reserva, están el suspiro de campo blanco (Nolana baccata), la mariposita (Schizanthus porrigens), el vinagrillo o papa chañasca (Oxalis bulbocastanum) y el soldadito azul (Tropaeolum azureum). La iniciativa cobra especial relevancia tras las lluvias de julio, que dieron paso a una floración excepcional solo comparable a la de 1997.
Además, este fenómeno permitió identificar la ubicación de especies que INIA no tenía registrada previamente en sus trabajos de terreno, como Cistanthe acrochorda, Cistanthe lanceolata y Tropaeolum beuthii, esta última catalogada en peligro. Tras semanas de monitoreo para identificar las plantas y los sectores donde crecen, los científicos se preparan para recolectar sus semillas cuando alcancen la madurez. De hecho, algunas zonas ya están entrando en esta etapa, por lo que durante la próxima semana los equipos recorrerán sectores de Taltal, Paposo y Atacama para avanzar en su conservación.
“Cada flor que vemos hoy puede esconder una oportunidad para proteger el desierto del mañana. Estamos aprovechando esta floración para recolectar semillas de especies que todavía no tenemos resguardadas en nuestro banco. Así, si alguna vez sus poblaciones se ven amenazadas, habrá una reserva para ayudar a conservarlas. Resguardarlas hoy significa contar con una reserva para el futuro, especialmente frente a los riesgos que enfrentan sus poblaciones en estado silvestre”, explica Britt Wallberg, encargada del Banco Base de Vicuña de INIA.
Conservar la biodiversidad y el patrimonio genético
El Banco Base de Semillas conserva a largo plazo 3.745 accesiones de 1.342 especies nativas, incluidas especies que representan el 43,6 % de las plantas amenazadas del país que producen semillas. Sumado a lo anterior, se incluyen 20.526 accesiones de 24 especies de importancia agrícola, como trigo, arroz, porotos, quínoa, entre otros. Su labor permite mantener material genético disponible como respaldo frente a la eventual pérdida de poblaciones silvestres y de diversidad agrícola.
Para la Directora Nacional de INIA, Dra. María Teresa Pino, “INIA cumple un rol fundamental en la conservación de los recursos fitogenéticos de Chile. A través del Banco Base de Semillas de Vicuña, resguardamos semillas de cultivos agrícolas y de especies de la flora nativa, contribuyendo a conservar la biodiversidad y el patrimonio genético de nuestro país. La extraordinaria floración del Desierto Florido nos ofrece una oportunidad única para recolectar semillas de especies que aún no están conservadas en el banco, asegurando su viabilidad a futuro y poniendo este patrimonio natural a disposición de las próximas generaciones”.
Actualmente, el banco resguarda cerca de 180 especies de la flora del Desierto Florido y del desierto costero de Atacama —incluidos arbustos y cactáceas—, a partir de más de 500 colectas realizadas en la región. Entre ellas destacan la icónica garra de león, clasificada en peligro y rara; la añañuca amarilla; la pata de guanaco, que forma las grandes alfombras fucsias; los vulnerables lirios de campo; y la algarrobilla que también se encuentra en peligro, además de cactáceas del desierto costero.
Para su conservación, las semillas son procesadas, sometidas a pruebas de germinación, secadas y almacenadas a bajas temperaturas, condiciones que permiten mantener su viabilidad durante décadas. Este resguardo es especialmente valioso en un fenómeno episódico como el Desierto Florido, que surge cuando las lluvias permiten germinar semillas y brotar bulbos que pueden permanecer latentes durante años.
La nueva campaña de recolección busca cerrar brechas en esa protección y aprovechar una temporada excepcional para preservar parte del patrimonio vegetal del norte de Chile.



