Para lanzar su campaña a alcalde por Santiago, el candidato RN Pablo Zalaquett (Z desde ahora en adelante) decidió pasar la noche en vela recorriendo los peligrosos barrios de su comuna. Se encontró con prostitutas, delincuentes, proxenetas, neopreneros, Miguel Piñera y miembros de su propio comando que a esa hora rayaban las calles y destruían la propaganda ajena. Este es el informe de su nocturna salida a terreno.


21 hrs. Z se come un completo en el Portal Fernández Concha. El vendedor, que apoya a Ricardo Israel, le pasa uno con doble mayonesa que leva tres días en la vitrina. Z le dice que está rico y el vendedor le ofrece un chacarero que lleva un par de horas más que el completo exhibiéndose a todo sol. Z se lo come.


21:14. Z necesita urgentemente un baño, porque algo de lo que comió en el Portal Fernández Concha le cayó mal. Busca los baños que puso Lavín hace algunos años pero le explican que después de encontrar a un travesti degollado dentro de uno de los módulos prefirieron retirarlos. Z, con retorcijones, anota en su libreta: “Faltan baños”. Entra corriendo a La Conga, local peruano ubicado en los subterráneos de Catedral, y se mete al baño. Pasa ahí encerrado 47 minutos y sale un poco más flaco. Se toma una Inca Kola y le pregunta al dueño por qué está tan alto el water. El dueño le dice que quizás cagó en la cocina, pero que no se preocupe.


22:08. Z le pregunta a un niño de la Plaza de Armas que hace a esas horas de la noche fuera de su casa, esperando al lado de un teléfono público. El niño le muestra un cortaplumas y le dice: “Fuera, zapo kuliao”. Z le regala una chapita con su Z.


22:51. Z camina por el Paseo Ahumada y repara en las montañas de basura que nadie recoge. Anota en su libreta: “Recoger basura”. Se reúne con unos cartoneros y les dice que, desde que asuma como alcalde, no habrá un gramo de basura sobre el pavimento. Los cartoneros, cuchillo cartonero en mano, le explican que ellos viven de la basura. Z recapacita y les promete que nunca más un alcalde egoísta recogerá la fértil basura. Firman un acuerdo sobre una caja de pizza.


23:32. Z se dirige al cerro Santa Lucía, donde será su proclamación. En Huérfanos descubre que hay un local de revistas adultas abierto. Entra y pide la Hacer Familia. Le explican que la Hacer Familia está durmiendo a esa hora, pero que tienen otras donde unas señoritas amablemente te enseñan a “hacer familia”. Y si uno no quiere hacer familia, entonces hay unas con muchachos. Z abandona el lugar espantado.

00:00: Z llega a la cima del cerro Santa Lucía. Allí lo esperan sus habitantes nocturnos, quienes le piden la chaqueta, los zapatos, el celular y la billetera. “Y el culo también”, musita un bromista habitante de la noche. Z anota en su libreta: “No venir al Santa Lucía de noche”.


00:54. Z camina por Portugal hacia la Posta Central. Se encuentra con un grupo de jóvenes disfrazados de mujer en el frontis del supermercado Unimarc. Les pregunta si van a una fiesta de disfraces. “No”, responden. Les explica que será el nuevo alcalde y que pueden pedirle lo que quieran. “Neoprén”, dice uno, y Z anota en su libreta: “Hace falta pegamento”.


01:13. Z llega a la Posta Central a saludar a los enfermos y al personal de turno. Pisa a un hombre que está en el suelo esperando atención y que acaba de recibir 17 puñaladas. Se genera una trifulca con los familiares del acuchillado. En la confusión, Z es ingresado de urgencia a pabellón y lo operan de peritonitis. Z anota en su libreta: “Mejorar detalles en el sistema de salud”.


03:37. Restablecido de su operación de peritonitis, Z camina hacia avenida Matta, donde mete su pie izquierdo a un hoyo. Se esquinza el tobillo y es derivado de urgencia a la Posta Central, donde lo vuelven a operar de peritonitis.


04:29. Restablecido de su tobillo gracias a ser operado por segunda vez de peritonitis, Z se va al Mercado Central, a comer un reponedor plato de mariscos. El mercado está cerrado, pero no el topless Xenón, al que amablemente unos parroquianos lo invitan a entrar. Sale a los diez minutos con la mirada perdida, la barba larga y diez años más viejo, jurando haber visto cosas que “sólo Dios sabe que existen”.

5:05. Z camina sin rumbo hacia Santiago poniente. Pasa Miguel Piñera en su auto pero no lo lleva porque no lo reconoce. Se cruza con unos brigadistas de Ravinet (R), quienes están destruyendo una hospedería del Hogar de Cristo a hachazos. Se saludan amablemente.


5:33. Z llega hasta la discoteque Blondie, que no sabe si está en su jurisdicción. Allí culmina una fiesta gótica. Departe con los asistentes a la fiesta, quienes le dan de desayunar vampiros frescos. Z recobra fuerzas gracias a la carne y sobre todo a la sangre del vampiro, y llama a los carabineros para que detengan a todos esos atorrantes pintados de blanco que deberían estar en sus casas.


6:02. Se cruza con un puñado de alumnos del Liceo de Aplicación. Z los felicita por ir a clases. Los alumnos le explican que no están “yendo a”, sino que “viniendo de”, y no del liceo precisamente. Los alumnos intentan golpear a Z, quien aprieta un botón de pánico instalado por el alcalde Lavín (L) hace algunos años. El botón no suena. Los alumnos están a punto de tirar a Z dentro de un camión de basura cuando aparece R, quien también está haciendo campaña, y lo salva gracias a un gas paralizante.


7:25. Z y R toman desayuno en el Portal Fernández Concha. Se encuentran con L. El dueño del local les ofrece cualquier cosa de la vitrina. Hay completos y chacareros.