En medio de una charla en Antofagasta, el ex presidente de la Sociedad chilena del Derecho de Autor (SCD), Fernando Ubiergo, sufrió un bochornoso episodio divulgado hace pocas semanas por El Nortero.

Mientras exponía una presentación de Power Point en su computador personal, una ventana de mensajes advirtió a vista de todos los presentes que tenía instalado un software ilegal, en medio de una charla sobre la defensa de los derechos de autor y la Ley de propiedad intelectual.

La paradoja es consistente. Y la máxima autoridad del organismo que resguarda los derechos de los autores y artistas del país, no dudó en defenderse:

“Con estupor y profunda pena, me he enterado que la prensa ha difundido que en una exposición realizada en Antofagasta para defender y dar a conocer los derechos de los músicos de Chile se ha utilizado un software no original.

Debo señalar que tanto ese equipo como los programas usados no me pertenecen, siendo de propiedad de la SCD quienes me lo facilitaron para realizar la exposición”, escribió el mismo Ubiergo en una carta extendida por la SCD.

Tanto revuelo causó el error de uno de los principales defensores de las modificaciones a la actual ley de propiedad intelectual, que esta semana sabríamos de su renuncia y la de Santiago Schuster como director general, “unánimemente rechazadas por el Consejo Directivo”, como indica un comunicado de la SCD que agrega que desde este martes “asume la presidencia del Consejo Directivo de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor, el compositor y docente de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Alejandro Guarello”.

Mientras tanto en el mundo, el sitio de ventas Amazon divulgó su listado de los discos más vendidos en 2008. Nada fuera de lo común (Coldplay, Beck, Death Cab For Cutie), salvo por el disco Ghosts I-IV de Nine Inch Nails, que fue el #1 entre los más comprados del año a pesar de que la misma banda lo colgó en su sitio para su descarga gratuita.

Su licencia autorizaba además de descargarlo gratis, hacer remezclas, mixtapes o regalarlo en un CDR navideño. Aún así el disco recaudó en su primera semana un millón y medio de dólares. Todo un ejemplo de cómo se hacen las cosas hoy en día, en una banda que sin gente acampando por entradas o notas salemeras en televisión llenó el Arena Santiago en octubre pasado.