Un miembro iraquí de la oficina de la BBC en Bagdad ha estado enviando sus impresiones sobre la vida en su ciudad natal. En sus escritos él revela la parte más iluminada de una realidad más bien oscura. Por razones de seguridad, el nombre del autor se mantiene reservado.

“Hay una especial intensidad en la experiencia de vivir en Irak. Se ríe más y se llora más. Y a veces, te encuentras haciendo las dos cosas al mismo tiempo.
El humor de la gente de Egipto es famoso en el Oriente Medio. Algunos creen que es nacido de la agobiante pobreza – si no tienes otra opción, entonces ríete de buena gana de las desgracias que te aquejan.
Lo mismo ocurre en Iraq, salvo que, además de la pobreza que existe a diario, tenemos la violencia al azar, la ciudad llena de soldados extranjeros, todo plagado de corrupción, y los servicios públicos hechos pedazos.
Así que acá, todos ríen de buena gana.
El otro día, un colega fue al mercado de computadores en el centro de Bagdad. Cuando volvió, nos contó que había pasado el susto de su vida. Mientras se paseaba entre los puestos, un auto se detuvo de repente y tres hombres salieron de él corriendo. Todos entraron en pánico, pensando que se trataba de un coche bomba que sería detonado por control remoto. El caos se apoderó del lugar. Resultó que los hombres simplemente habían dejado su auto en una zona de no estacionar y habían salido a hacer sus compras lo más rápido posible antes que llegara la policía a multarlos. Luego de un rato, risas mientras todos recuperaban el calor en el cuerpo.
Es como otra historia que oí recientemente, de un joven miró lascivamente a una chica linda en el bus. Un hombre mayor, indignado por el vergonzoso comportamiento del joven, pero sin saber cóm o intervenir, exclamó al cielo ”Allahu Akbar” (Alá es grandioso) en un intento de regresar la mente del joven a un pensamiento más pío. Por supuesto, los demás pasajeros llegaron a la conclusión natural de que el anciano debía ser un terrorista suicida y que su grito de “Allahu Akbar” significaba que él y todos los que allí se encontraban se iban a encontrar con su creador. El conductor del bus frenó bruscamente y todos salieron corriendo despavoridos en todas direcciones.
¿Debemos reírnos? No lo sé, pero ¿qué más podemos hacer?”.

La columna del corresponsal iraquí de la BBC continúa con un par de chistes que recoge de sus rondas diarias por el centro de la ciudad. Son bastante fomes, a decir verdad, al menos para nosotros y para el mundo occidental que no se levanta preguntándose si logrará pasar otro día más sin que una bomba caiga sobre el techo de su casa. Pero termina con uno que es el reflejo del mensaje que este reportero quiere enviar.

“Un hombre indio mueve su cabeza y se revuelca sobre la cama en medio de la noche en su casucha, en la peor y más pobre pocilga de toda India, hasta que de repente despierta gritando “¡No, Dios, por favor no!” Su esposa lo abraza y le dice: “Querido, calma, es sólo una pesadilla.” “Tienes razón” dice el hombre, “fue sólo un mal sueño. Soñé que me quedaba dormido y despertaba en Irak”.
Vaya pesadilla.

Fuente: www.bbc.co.uk