“Obviamente que se está apoderando de la agenda estudiantil un sector muy ideologizado que, por lo demás, cuando uno va a las urnas en Chile, representa un sector muy minoritario que está reflotando banderas que ya quedaron demostradas como un fracaso muchas décadas atrás”.

Así se refirió el martes por la noche el ministro de Educación, Joaquín Lavín, a la postura que asumió el movimiento estudiantil esta semana, después de rechazar las respectivas propuestas del Mineduc para entablar una mesa de trabajo conjunta.

Según fuentes de Palacio, el giro de Lavín responde a su nueva apuesta: endurecer el discurso hacia los estudiantes y comenzar a utilizar el alto monto con el que cuenta en su línea de crédito en La Moneda y en la UDI.

De hecho, en el Ejecutivo comentan que las marchas de hoy serán abordadas por el secretario de Estado, pero donde haría foco en los eventuales desórdenes públicos y en subrayar que no es él, el obstáculo.

En La Moneda comentan que luego de la entrevista nocturna en TVN y tras dos intentos fallidos en dos semanas para lograr un acuerdo, el ex candidato presidencial UDI se decidió a dejar de lado la política de los acuerdos y estaría dispuesto a continuar con la estrategia de presión pública hacia universitarios y escolares, tildándolos de “ultraideologizados” y responsabilizándolos de cerrar con llave el diálogo que él mismo les había propuesto.

“Se está hablando de estatización de la educación. Hoy la educación es pública, los colegios administrados por las municipalidades, eso lo vamos a cambiar, vamos a idear una fórmula, pero estatizar, que dependan del Ministerio de Educación directamente, eso ya fracasó”, dijo Lavín.

El ajedrez de Lavín

Por eso, a Lavín le cayeron del cielo las discusiones al interior de la Confech, que según informaciones de prensa provocó una división entre las universidades regionales y la mesa ejecutiva de Santiago el sábado pasado, sumado al desgaste que comenzarían a tener los pingüinos ante la llegada de vacaciones, Copa América y el frío.

El ex alcalde esperará también que el adelanto de las vacaciones pueda dar resultado, sobre todo luego de las cifras que antes del cierre de esta edición llegaban a las oficinas del Mineduc y de Palacio y que apuntaban a algunos establecimientos que terminarían con las tomas luego del adelanto de las vacaciones.

Con el ambiente enrarecido y más efervescente que en todo el año y medio del actual gobierno, el titular de Educación espera tomar el sartén por el mango después de casi un mes de movilizaciones y a pesar de lo que se espera se una multitudinaria marcha por la Alameda este mediodía.

Demonios e infiltrados

Lejos de la lectura del gobierno, los estudiantes acusaron el golpe comunicacional y se plegaron masivamente al paro de esta mañana. Allí esperan dar una muestra de la transversalidad del movimiento, lejos de las teorías de titiriteo político del PC y sus facciones más radicales en ambas agrupaciones.

A horas de salir a la calle a una nueva mega manifestación ciudadana por la educación, Camila Vallejo salió a desestimar la posible intervención del Partido Comunista en el movimiento estudiantil y específicamente en la Confech, diciendo que la demonización de los comunistas es histórica y que la actitud del gobierno sólo es “son un conjunto de operaciones que buscan desligitimar al movimiento que demostró ser transversal”.

Vallejo explicó que el movimiento obviamente tiene un carácter político, pero que éste no está manipulado por un partido en específico sino que se trata de algo transversal. Además, recordó que el propio ministro también pertenece a uno, la Unión Demócrata Independiente, y a una corriente religiosa de ultra derecha, como es el Opus Dei.

“Transparentemos las cosas: Él (Lavín) también pertenece a un partido, es Opus Dei y desciende de un experimento ideológico que se impuso a la fuerza en Chile el año ’81, un modelo neoliberal que piensa al Estado con un rol subsidiario, que aplica un sistema de financiamiento en la educación basado en la demanda y el mercado. Eso lo siguen sosteniendo y es también una ideología”, dijo.

El cuchicheo en La Moneda

Si bien el término del diálogo entre ambas partes se leyó en Palacio como la oportunidad para despotenciar el conflicto social que tiene a uno de los presidenciables del gabinete en el ojo del huracán hace más de tres semanas, las críticas al manejo del conflicto y su escala en el termómetro no dejaron indiferente al Segundo Piso, mayoritariamente RN.

Según personeros de gobierno, la gestión de Lavín se vio empañada al no poder generar un lazo con los estudiantes, dando cabida a un nuevo gallito entre los partidos gobernantes.

Después del bloqueo en masa que hizo la UDI de su -hasta ahora- militante mejor rankeado del gabinete en las encuestas, los dardos en RN no terminaron de afilarse.

Ayer en la tarde, en una conferencia de prensa especialmente convocada para referirse al tema, el secretario general de Renovación Nacional, Mario Desbordes, dijo que “no ha habido un buen manejo” del conflicto explicando que habían “argumentos más que suficientes para que el gobierno esté a la ofensiva en esto”.

En el gobierno cuentan que a RN aún no se les olvida el disco pare que mostraron los diputados UDI luego de los malos resultados de la última ADIMARK y las críticas al manejo político del ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter.

Ante esto, el presidente de la UDI, Juan Antonio Coloma, refutó los dichos de Desbordes y emplazó a sus compañeros de coalición a “deponer su actitud crítica en contra de Lavín”. “La unidad es el camino de la Alianza y todo aquello que la desdibuje o la perturbe va en contra del proyecto del Presidente Piñera (…) sus dichos no ayudan al gobierno, ni al Presidente ni a la coalición”, dijo.

Sin embargo, el análisis en el gobierno es que el conflicto subió más de lo presupuestado, aún cuando la permanencia de Lavín al mando del Mineduc está fuera de discusión.

De todas formas, para hoy, ambas partes -gobierno y estudiantes- esperan una convocatoria mayor a la de la manifestación del pasado 16 de junio, donde marcharon más de 80 mil personas por la Alameda y al menos otras 40 mil en regiones, sindicada por muchos como la más grande desde la reinstalación de la democracia.

Lucro en el zapato

De todas formas, otro flanco del conflicto que tiene a Lavín contra la pared es no llegar a un acuerdo con los rectores de los planteles universitarios. Ayer en la noche, el Consejo de Rectores de Universidades Chilenas rechazó nuevamente la contrapropuesta del Mineduc, un documento llamado “Políticas sobre Educación Superior”, que fue entregada en la mañana por el propio ministro Lavín.

Al salir de la reunión, el rector de la Universidad de Chile y vicepresidente del Cruch, Víctor Pérez, dijo que “el Consejo de Rectores ha decidido no adherir al documento por considerarlo insuficiente. Ya hemos hecho varios planteamientos que no están contemplados, por eso el Consejo cree que en estas condiciones no puede adherir al documento insistió en que los puntos que no pueden quedar fuera de la reforma son: fiscalización del lucro, aportes basales, más ayudas estudiantiles y la creación de una Superintendencia de Educación Superior”.

Los últimos puntos toman especial relevancia dado que son los mismos que la Confech espera se den como garantías mínimas para sentarse a negociar con el gobierno y deponer las movilizaciones.