Foto: Cristóbal olivares

El próximo jueves la Federación de estudiantes de la Universidad Católica (FEUC) realizará la primera vuelta de las elecciones y para nadie es un misterio que éstas se han vuelto una verdadera prueba de fuego para la Nueva Acción Universitaria (NAU), movimiento que actualmente lidera Giorgio Jackson, y que en los últimos tres años se ha ido consolidando tras derrotar consecutivamente a los históricos gremialistas.

La elección no sólo les importa a los alumnos de la UC. Dependiendo de quién gane, las votaciones también marcarán el futuro de las movilizaciones de la Confech. Según se comenta en la universidad, un triunfo gremialista pondría a la FEUC en una actitud más pasiva frente al movimiento estudiantil, mientras que si la NAU gana por cuarta vez se consolidaría el desempeño que la izquierda progresista ha tenido en los últimos años. Sin embargo, en la universidad el pronóstico está dividido. Lo que sí está claro es que desde hace mucho tiempo que no se veía una elección tan politizada, y eso –según dicen en la NAU- es sólo gracias a que ellos pusieron nuevamente a la política en el centro del debate estudiantil.

El ex presidente de la FEUC 2010 y ex miembro de la NAU, Joaquín Walker (25), lo explica:

-La ideología de los gremialistas es despolitizar, son militantes de la despolitización. En cambio nosotros somos políticos, no nos de vergüenza decirlo y en todos estos años hemos revalorizado la política. Tanto, que en esta elección los gremialistas se quebraron y ahora hay un grupo de la carrera de derecho que postula a la FEUC como un movimiento político. Están a la baja, y ese es el triunfo de la NAU, porque lo más importante que hemos logrado en estos años ha sido el despertar de los jóvenes.

Despertar que, sin embargo, no fue fácil. Muy pocos apostaron en el 2008 por el triunfo de la Nueva Acción Universitaria. En ese tiempo no muchos entendían cómo un grupito de estudiantes con ideas de centro izquierda, sin militancia política y que recién se habían unido, podía ganarle a los más de 40 años de historia gremialista, en una universidad donde el 70% de los estudiantes pertenece al quinto quintil. Pero lo hicieron.

EL NACIMIENTO DE LA NAU
La historia del triunfo de la NAU sobre los gremialistas parece sacada de la biblia, de esos relatos donde los más débiles terminan ganándoles a los más fuertes. Nadie recuerda exactamente el día en que se fundó, pero sí se sabe que a la reunión en la que se gestó no asistieron más de ocho estudiantes. El denominador común que los aglutinó fue la indignación que sentían frente al desempeño del gremialista Felipe Betancourtt, estudiante de ingeniería comercial, al mando de la FEUC.

Según cuenta Pedro Pablo Glatz (23) -estudiante de historia y derecho, actual vicepresidente de la federación y miembro fundador del NAU- desde el 2005 que no había una federación con gente propiamente de izquierda y el progresismo estaba a maltraer, desunido. El 2008, sin embargo, ocurrieron dos hitos importantes que exacerbaron los ánimos de los alumnos. El primero ocurrió en abril, luego de que el Tribunal Constitucional rechazara la distribución de la píldora del día después y la FEUC se cuadrara con esa postura, llegando incluso a organizar un seminario que se llamó “FEUC por la vida”. El segundo, pasó en junio, cuando se aprobó la LGE y el presidente de la FEUC, Felipe Betancourtt, salió en TV diciendo que en la Católica todo estaba en orden, mientras cerca de 15 carreras se habían sumado al paro.

-Se les salió todo el conservadurismo de moral sexual tan típico de la Católica y eso emputeció a mucha gente, que sentía que estos tipos los estaban aplastando, que ponían afiches todo el día de guaguas abortadas y te decían que eras pro-muerte –recuerda Pedro Pablo Glatz.

El poder político que la FEUC había tenido a mediados de la década del 60 y a comienzo de los 90 también se había perdido. Según quedó registro en los videos de las cuentas públicas y en una agenda de la federación, ese año la directiva que encabezaba Felipe Betancourtt sólo se dedicó a la entretención de los estudiantes. Se organizó un Festival de Bandas de Rock, el Día Blanco UC donde por 15 lucas te llevaban a Farellones a conocer la nieve, un mundialito de pin-pón, una demostración del Chaleco López y una repartija de asados y pizzas en los campus de la universidad para estar cerca de los estudiantes.

-Los gremialistas son buenos pa’ las fiestas, pa’ los asados, por eso les dicen “los perrines”, por el énfasis que ponen en su trabajo: las fiestas y el pasarlo bien –cuenta Joaquín Walker.

Fue ese afán de convertir a la UC en una universidad despolitizada lo que finalmente le dio a la NAU el caldo de cultivo para formular su proyecto político. Algo muy similar a lo que había pasado en 1967, cuando, a juicio de Miguel Crispi (26), ex presidente de la FEUC y también ex miembro de la NAU, “la Católica se había convertido en un colegio de curas que finalmente tenía bien poco de católica”.

La suma de todos estos malestares los motivaron a presentar una lista a la FEUC. El proyecto de la NAU, sin embargo, estaba en pañales y nadie se hacía ilusiones. Tanto, que el día en que se cerraban las listas para presentarse a la elección, el NAU sólo había llenado cinco de los siete cupos que se necesitaban, y tuvo que salir a buscar a los otros dos candidatos entre los conocidos.

El primer afiche de la campaña del NAU tenía una foto de Gary Medel, que justo le había metido dos goles a Bolivia por las eliminatorias. El eslogan era: “Así queremos a la UC”. El de los gremialistas, en cambio, era “Con todo”. Y su campaña fue así, tanto que rayó en el terror.

-Nuestra campaña era política y como yo militaba en el PS, los gremialistas les decían a los alumnos que no iban a permitir que los partidos políticos se tomaran nuevamente la universidad –recuerda Miguel Crispi.

Tan dura fue la campaña que por la radio de la UC se escuchó decir a la consejera superior Ximena Paúl (hija de Ximena Ossandón), que no iban a dejar que el socialismo entrara de nuevo. Joaquín Walker recuerda que incluso los gremialistas agarraron la manía de decirles que se habían equivocado de universidad, que si querían hacer política y cambios se fueran a la Universidad de Chile.

Pese al miedo sembrado, la NAU pasó a segunda vuelta, y el 14 de noviembre de 2008 ganaron con el 51,39% de los votos.
-Mucho de lo que ha pasado no es responsabilidad nuestra. El efecto de la Revolución Pingüina ayudó mucho a que nuestras ideas prendieran y que aumentara la participación. Imagínate, el cabro que estaba en segundo medio el 2006 estuvo dos meses en toma. El 2008 se aprobó la LGE y marchó de nuevo, los pacos le sacaron la chucha, la prensa ni lo pescó, y en el 2009 entró a la universidad cargado de otra onda. Imagino que los gremialistas hicieron el cálculo de que ésta es una generación perdida para ellos –cuenta Pedro Pablo Glatz.

FRENTE POR LA EDUCACIÓN
En adelante, las mesas directivas de la FEUC liderada por la NAU –Miguel Crispi, Joaquín Walker y Giorgio Jackson- se han preocupado de politizar a los estudiantes y de fortalecer sus relaciones con los trabajadores de la universidad. Con ellos han organizado talleres de capacitación laboral donde les enseñan inglés y computación, emulando lo que fue el Departamento Universitario Obrero Campesino (Duoc) creado por alumnos en 1968.

La relación con los académicos también ha sido tema. Hasta hace un tiempo, los académicos de izquierda no se sentían libres de discutir sobre política con sus alumnos como lo hacían, por ejemplo, profesores como Gonzalo Rojas. Pero este año se articularon y sacaron una declaración en apoyo al movimiento estudiantil.

En el círculo íntimo de la NAU existe el convencimiento de que la Universidad Católica hoy está politizada e ideologizada, y ya no se habla de otra cosa que no sea la reforma educacional. Eso pese a que desde el gremialismo siguen atacando la politización del movimiento, tal como lo ha hecho el gobierno. Nada raro, porque varios de los actuales parlamentarios y ministros, como Andrés Chadwick o Cristián Larroulet, fueron presidentes de la FEUC, y en su tiempo también llamaban a los estudiantes a hablar de temas estudiantiles y no de política.

-Hoy el movimiento gremial no tiene un proyecto político que ofrecerle a la universidad, ni a Chile. Ellos proponen lo que propusieron sus mentores, y un movimiento político no se sostiene a base de un mito fundacional ni a un proyecto inicial. El gremialismo sigue creyendo que Jaime Guzmán es el que tiene todas las respuestas, cuando todo Chile entiende que el binominal no funciona, que la estructura económica nos hizo ser un país muy desigual y más injusto… por eso siguen dándose cabezazos contra la muralla –dice Miguel Crispi.

A una semana de la elección, la NAU se la está jugando por ganar un nuevo período. Para eso presentaron la candidatura de Noam Titelman, estudiante de ingeniería comercial y letras. La saliente directiva, en cambio, ya se encuentra reflexionando sobre cómo ocupar el capital político que acumularon con Giorgio Jackson.

-El desafío de Giorgio es saber cómo seguir movilizando a toda la gente que ha movido y claramente eso no va a ser desde un partido- explica Miguel Crispi.

Nadie cree, eso sí, que en el futuro cercano la NAU pueda pegarse el salto y convertirse en un movimiento político nacional, aún les falta –dice Joaquín Walker- despercudirse de la elite y asociarse con los trabajadores y las poblaciones.

-La NAU es como una escuela de formación y a muchos de los dirigentes les interesa seguir participando en política, pero no desde un partido político establecido. Quizás la idea sea formar un frente por la educación, y utilizar todo lo que hemos logrado este año para articular una reforma al sistema político en general. Lo que está claro es que desde la Concertación no es –concluye Pedro Pablo Glatz.