Discreto, moreno, sonriente, tímido, Gael García Bernal se ve aún más joven de los que es (nació en 1978). Sus gestos, su sonrisa un poco melancólica tienen algo de esos alumnos estudiosos que se sienten más cómodos con los libros que con las personas. No fue siempre así, uno atisba a comprender, hubo una época en que dormía doce horas y hablaba de fútbol y de chicas. Un chico normal que entró a estudiar filosofía en la UNAM el año en que esta cerró por huelga.

Esa vocación suspendida marcó su vida, transformando el teatro, que iba a ser su hobby, en su profesión, permitiéndole viajar a Londres a pasar el rato para ahí empezar también a actuar por azar o simples ganas de hacer algo con su vida. Ese mismo azar de alumno en vacaciones lo hizo actuar en un par de películas con los amigos que se convertirían en “Amores Perros” y “Y tú mamá también”. Una década de sobreexposición, hoteles, gente que habla otros idiomas, un largo paseo antes de volver a clase, a estudiar filosofía -con los mejores profesores del mundo- y leer todos los libros pendientes mientras actúa de publicista retornado en la película del No de Pablo Larraín.

Fuiste el Che, ahora haces de publicista del NO. ¿Te sientes de izquierda?
-Soy bastante reacio a lo que se puede considerar como ser políticamente de izquierda, porque hay cosas de la política de izquierda que me parecen bastante anquilosadas en el pasado. Digo, por muchas cosas, o sea partiendo de una homofobia por ejemplo o cosas así, que me parecen como ridículas. Pero éticamente tengo un concepto de lo que eso puede significar, ser de izquierda, ser abierto a todo, ser como alegre también, de cierta manera también es pasarla bien, disfrutar de la declaración de bienes inmateriales, no sé, como ponerse borracho y bien suave, ese aspecto de la izquierda me gusta mucho.

El mundo nos está empujando a todos, a nuestra generación, a posicionarse, ¿no sé si sientes tú lo mismo?
-Este furor del “abajo firmantismo”, es esta urgencia de posicionarse ante temas en que evidentemente estoy del otro lado. O sea, apoyo esto, manifiesto con una firma y todo el rollo que creo que también es por esta falta de ideología. Estamos más en la búsqueda de un contrario que te defina. Qué no eres. Pero bueno, también siento que hay menos chances de tener una identidad negativa que perdure, creo que es más fácil. Es mucho más arriesgado pero más perdurable decir lo que te gusta.

Pero es difícil.
-Es muy complicado. Eso es mostrar vulnerabilidad.

La historia del triunfo del NO es como lo contrario de Diario de Motocicleta, tú aquí eres como el anti Che: el hombre que lucha contra una dictadura usando el marketing y la publicidad. ¿Cómo te acercas a ese personaje?
-Ahí agradezco el tino morboso de Larraín, de querer que alguien de afuera vea revivir todo eso. Es impresionante, todos tienen su versión. Todos hicieron todo según ellos. Yo lo veo desde fuera y eso me permite explorar más. Veo en todos una convicción increíble, la necesidad de algo energético. El otro día filmamos con la señora que hizo el intercambio de la bandera a caballo en el clip. Ella misma vino a hacer ese intercambio otra vez. Sigue montando y monta increíble, y ella directamente dijo “es lo mejor que hice en mi vida”.

¿Actuaste con Florcita Motuda también? Es todo un personaje.
-Florcita como que es quizás de los que más viven el proyecto de una manera emotiva, con algo de revivir ese momento, ¿no? Es lúcido, da unos consejos alucinantes.

¿Y Tironi también actúa?
-Ah, Tironi también, tipazo, participó en la película.

Filmas una película sobre el triunfo del NO en un momento histórico chileno que pone en cuestión muchos de los logros que ahí.
-Siento que hay algo en común, como una necesidad energética común, una ganas de decir ahora así.

CAMILA
¿Qué opinas de Camila Vallejo y el movimiento estudiantil?

-La conocí el otro día.

¿Qué te pareció?
-Me encantó, claro. Me impresionó. Además de inteligente, viva, necesaria y coyuntural, tiene algo muy bonito, algo de esa transparencia del corrido que va llevando de lo aislado que puede ser la política.

¿La viste muy sola?
-Ella es muy joven, tiene 23 años y va a crecer muchísimo y va a ser una persona, digo, es una persona maravillosa y creo que, no sé, su desarrollo es tan interesante….

Tan joven y tan responsable. A mí me abisma eso.
-Es sintómatico, que aquí se manifiesta con el rollo de la educación que quizás es lo más noble y también lo más abstracto porque esto es completamente transversal. A través de la educación están hablando del todo, están cuestionando el todo, pues es a la par de todos los movimientos que existen en el resto del mundo, o sea yo creo que viene muy ligado.

¿Estuviste en alguno de estos movimientos? Te tocó presenciar alguno?
-Pues en México lleva rato, estas ganas de querer hablar de los temas que importan. En México nos pasó esto de vivir dentro de una perspectiva de buena administración y crecimiento económico o como de sobriedad económica, sin que nadie hable de las consecuencias del crecimiento económico. Es como un concepto que hay que lograr, hay que tener esa cifra y ese resultado pero nunca se habla de lo que genera eso, que es en la educación, la salud, la cultura. Entonces, creo que esas ganas de querer hablar de esos temas que importan, y también un rechazo a lo que hay ¿en España por ejemplo, no? El movimiento de los indignados, que es un branding medio elitista, horrible, y los que están manifestándose no son indignados, no es ese el movimiento tampoco, es la burbuja económica, digo, la burbuja hipotecaria, y que se están manifestando en contra de eso.

Pero te das cuenta que Camila, si hubiera sido de nuestra edad, sería actriz, y no dirigente estudiantil. Una mujer tan guapa, con tanta personalidad…
-Tendríamos que preguntarle por qué no fue actriz.

¿Le ves cualidades como actriz o no?
-A ella sí, bastantes. Podrá decir que tiene pánico escénico o lo que fuere pero es lo que menos proyecta. Yo no le veo pánico escénico, no le cuesta nada salir en programas de televisión, con el ritmo televisivo que te ponen como contra la pared, ella contestaba de una manera, quizás no tan buena para la televisión porque tiene una manera pausada, una manera comprensiva así, y aún así se la bancaba creo.

Creo que lo hizo perfecto. Lo que me doy cuenta, porque ahora hay dirigente nuevo, uno se da cuenta de eso, que rompía el ritmo, y eso era bueno, al revés de ser malo, hablaba más lento y se demoraba más…
-Claro y eso daba la impresión de que pensaba lo que decía…

Claro, imponía su propia agenda
-Además, eso es uno de los mayores logros, ¿no? Que trajeron a las elecciones de la FECH que hubieron ahora. En ningún país del mundo alguien se entera de quiénes son los candidatos de las elecciones de estudiantes. O sea, no se habla de eso. La verdad no entiendo por qué no puede haber educación gratuita en Chile. Es una vergüenza, no veo cómo alguien puede defender, con qué argumentos se puede defender esto.

Se hizo un congreso de darwinismo mundial acá. Fue un éxito absoluto. Esa es la idea, la sobrevivencia del más fuerte y que los débiles se jodan.
-Sí, claro, es que, digo, las universidades privadas, el lucro ¿por qué eso no esté regulado, no?

DARWIN Y LA PELÍCULA
Aquí hubo una revolución neoliberal. La campaña del NO, una rebelión contra un dictador hecha a través de la publicidad y el marketing, es parte de esa revolución. ¿Cómo enfocas ese hecho que es novedoso y extraño?

-Ya ves que estamos a mitad de rodaje, entonces todavía no veo lo que se ve y el material ni nada, entonces, no sé si hay un chiste al respecto. Tú sabías lo que dicen los actores: había una actriz tan tonta que para ponerla en el papel principal de una película se acostó con el guionista. O la otra: que había un actor tan tonto, tan tonto, que para saber de qué trataba la película le preguntó al director.

¿Cuál ha sido la peor experiencia en ese sentido? Tú ves la película y dices “no era lo que yo quería hacer”.
-Me ha tocado estar en películas que al principio van siendo una maravilla y acaban malísimas.

¿Almodóvar?
(Risas)
Saltemos ese tema…
-Me ha pasado estar en películas donde he pensado “esto es una mierda total”. Eso me pasó en The King.

¿De quien?
-De James Marsh, Texas, con William Hurt. Esa esta buena.

Eso es lo que nunca he entendido de los actores, desde fuera se ve como un trabajo muy glamoroso, y maravilloso. A mí un par de veces me tocó actuar y era el festival de la espera, la paciencia misma, y era totalmente un rehén, era parecido a un secuestro,
-Sí, sí, digo en el teatro es distinto obviamente, eres dueño de lo que haces, no sabes bien cómo se va a ver a final de cuentas pero eres dueño de lo que haces. En el cine, no eres dueño ni sabes nada, eres el último en enterarte, el último en darte cuenta qué onda. Entonces, va a ser interesante el resultado, a ver qué pasa, a ver si se logra la alquimia.