Hace poco más de una semana el escritor y editor Daniel Rojas recibió con sorpresa la noticia de que la Brigada de Delitos Sexuales de la PDI estaba investigando la entrega de material con “contenido erótico” a menores de edad. La denuncia la había hecho una funcionaria de la Municipalidad de Arica a lo que se sumó una denuncia en el concejo municipal hecha por el concejal UDI Andrés Peralta, el mismo del jingle de los Cazafantasmas, Pluma Gay y los afiches de “Avotar” con la imagen de la película de “Avatar”. Los textos pasados de tono se referían a poemas del famoso escritor Allen Ginsberg, uno de los precursores de la “Generación Beat”, que llegó a codearse con artistas de la talla de Jack Kerouac, William Burroughs, Patti Smith y Bob Dylan.

Todo el tema empezó en febrero cuando se realizó el Taller “Arma tu Libro”. Ahí empiezan las variantes de la historia. Según Daniel Rojas el curso fue pedido por la Municipalidad, pero el concejal Andrés Peralta asegura que fue el escritor el que lo ofreció. Más allá de eso, se trató de una actividad en que Daniel y otros miembros de la Editorial Cinosargo enseñaron a “encuadernar, diagramar, conocer un poco de la industria cartonera, cómo trabajar con material desechable”, dice Daniel.

Para eso Daniel acudió con varios textos de un proyecto que había realizado hace algún tiempo. Entre ellos habían algunos de Richard Brautigan y de Allen Ginsberg. El problema se creó cuando -por distintas razones que dan ambas partes-, niños terminaron llevándose a sus casas los cuadernos con el poema Por favor amo. Según Rojas, se trató de una descoordinación de la Municipalidad, ya que ellos eran los responsables de la convocatoria. Aparentemente, no la habrían hecho correctamente y todos los asistentes se concentraron en el primer taller. Por eso, según la versión de Daniel, la encargada de la biblioteca en que se estaba haciendo el segundo taller, convocó a mujeres con sus hijos. Ahí Rojas reconoce un primer error: “no debimos habernos quedado, debimos haber dicho que no podíamos trabajar así”. Sin embargo se quedaron e hicieron el taller.

La versión de Peralta, por otra parte, dice que el taller estaba convocado para niños de 13 años. En un principio también dijo que habían llegado 40 niños, aunque luego reconoció que eran muchos menos. Seis o siete según Rojas. Lo que sucede finalmente es que los niños se llevaron los libros a sus casas, donde una madre reclamó por el contenido del poema de Ginsberg. Según Rojas, hablaron con la mujer y pensaron que todo había quedado ahí. Sin embargo, hace un par de semanas la funcionaria Ana Montiglio, del concejo cultural de la Municipalidad presenta la denuncia en la PDI y el concejal Peralta a su vez la denuncia a ella por esperar casi dos meses y “esconder y tapar este cuento”, según señala el concejal.

Además, para Peralta es irrelevante que se haya o no convocado a adultos o niños, porque dice que de todas formas no se les debió haber entregado el material: “si aquí se organiza una orgía y yo digo que sí y llego al lugar donde se va a generar una orgía y veo que hay menores de edad, me imagino que hay muchos que se van a ir. Acá es lo mismo”. Sin embargo, un punto importante que plantea Rojas es que ellos siempre dijeron -y era parte del acuerdo- que los libros quedaran en la biblioteca y que los mismos funcionarios municipales habrían decidido entregárselos a los niños para que los llevaran a su casa. Otra cosa que le llama la atención es que la denuncia la hayan hecho desde la Municipalidad y no los padres. Para él se trata de un tema netamente político: “lo plantean como tema para atacar al alcalde actual que es Salvador Urrutia. Entonces en el fondo es una movida política y nosotros quedamos entre medio de esto”. Además, a pesar de que reconoció el error de incluir a Ginsberg, Daniel Rojas destacó que nunca se trató de un curso de apreciación literaria, sino de manualidades.

La censura que persigue a Ginsberg

Cuando el tema se dio a conocer, el concejal Peralta declaró en la Estrella de Arica que Allen Ginsberg fue “vetado y expulsado de Estados Unidos por el alto contenido sexual de sus libros y hoy de la manera más pervertida fue entregado a 40 niños ariqueños”. En ese momento, escritores de todo Chile se le fueron encima. Leonardo Sanhueza destacó en Las Últimas Noticias que “buscar obscenidad en el poema de Ginsberg es ya francamente una conducta de idiocia terminal y fanatismo ciego y repugnante”.

Pero además de eso, Ginsberg nunca fue expulsado de Estados Unidos. Sí fue deportado de Cuba al señalar que el gobierno de ese país perseguía a los homosexuales y de Checoslovaquia por sus ideas demasiado liberales para la época. Frente a esto, Peralta se defiende: “cuando yo leí quién era el señor Ginsberg, y me enfrento a las cámaras -que a ti no todos los días se te ponen 10 periodistas delante-, yo ocupé la palabra expulsado, en vez de haber ocupado la palabra vetado. Porque él sí efectivamente fue censurado en su tiempo en Estados Unidos”.

En eso último Peralta no se equivoca. Pero Ginsberg fue censurado por su literatura y su orientación sexual en 1957 cuando la sodomía era aún considerado un delito. En esa ocasión hubo un juicio, que está retratado en la película Howl de Rob Epstein y Jeffrey Friedman y protagonizada por James Franco encarnando al poeta. Ginsberg finalmente ganó ese juicio que determinó que su poema Howl (Aullido) no era obsceno. En las palabras del juez Clayton W. Horn: “¿habría alguna libertad de prensa o expresión si hay que reducir su vocabulario a insípidos eufemismos inocuos?” Otros artistas que en su época fueron censurados o encarcelados fueron Paul Verlaine, el Marqués de Sade y Víctor Hugo.

Trailer de Howl (2010):

Sin embargo, para Peralta el tema tiene sólo una forma de verse: “da lo mismo si fue expulsado, vetado, o si le pegaron un chirlito, lo que importa es que acá le entregaron este material a niños”. Para Rojas todo lo que Peralta ha construido en torno al tema es un intento por “satanizar el asunto, y sacarlo de proporciones, inventando datos, señalándonos como pervertidos”. Además Rojas señala que el tema es grave, ya que Arica no es una ciudad grande y ellos constituyen prácticamente la única editorial grande en el norte. Y gracias a este tema, ya no sabe si los seguirán llamando para trabajar en actividades culturales y artísticas.

Rojas además señala que todo esto se ha armado en base al desconocimiento que tiene Peralta del tema cultural: “con la ignorancia que él tiene en materia literaria empieza a destruir él mismo su argumento, porque si bien uno entiende que Ginsberg no es un material para niños, no es material pornográfico. Es literatura. Y Ginsberg es a nivel mundial reconocido como lo es Neruda, García Lorca, muchos autores”. Pero nada de eso parece importarle a Peralta, para quien el asunto sigue dando vueltas en torno a lo mismo: “da lo mismo cuanto sé yo de cultura, o de arte. Lo único que mi cabeza entiende es que ese texto no puede terminar en las manos de un niño de nueve años”.