Estoy disponible. Siempre estoy con el celular prendido, a la espera de que esa disponibilidad se haga efectiva. Llámenme los culiaos. Hay tanto huevonaje disponible que yo también me quiero poner(me) en situación de disponibilidad y mandar el recado. ¿Para qué huevada uno está disponible? Obvio: para ocupar los huecos o lugares que hay que ocupar. Hay rectores, políticos, dueñas de casa, personajes públicos y fauna diversa, disponible para que una llamada telefónica los cite a una reunión con un representante de un mórbido poderoso que le avise la posibilidad de una terna o de una comisión que debe decidir repartijas, pero que no hay nada seguro, pero que igual es posible, porque todo lo es y que no se ve con malos ojos que la disponibilidad de uno esté al servicio del programa ese.

Yo estoy disponible para que un cara de chileno, gruesecito y bueno para el pebre cuchareado, me llame y me cite a una reunión a un restorán o un café, en que deba pagar yo mismo, y me diga cosas como las que tiene que decir un operador. Porque estos compadres de tanto cornetear quieren ahora cierta reciprocidad, para sentirse a la altura, por eso invierten en uno. Y te hacen entrar a su séquito de disponibles, y la fila de la disponibilidad empieza a hacerse larga, y luego terminamos todos punteándonos los unos a los otros, empujándonos, porque el mercado de la disponibilidad es más grande de lo que pensábamos.

Desde la galería los no disponibles, resentidos todos, gritan: “Disponible tení el hoyo, conchetumadre”, pero esa variación del tema es muy ordinaria y desacreditadora. Igual el asunto es duro porque el Arenas y el Peñailillo están ocupados con las disponibilidades a nivel superestructural, pero qué pasa con estar disponible a nivel local charcha, como me pongo yo ahora, a nivel del secretario del secretario, asesor del asesor de un gobernador picante o de un intendente secundón. Yo lo único que les pido, a ese nivel de indignidad, que me hagan un huequito. Por último, nómbrenme encargado de programación de un centro cultural picante, de esos que los municipios le escamotearon a la comunidad.

La idea es ser funcionario de alguna huevada, porque esos son los únicos que protagonizan la política y la cultura, ellos son los que la llevan. A pesar de que estos culiaos de la nueva concerta, me comenta un loco sin inserción política, igual de patipelado que yo, tienen que dar señales, aunque sean equívocas, de que los militantes de los partidos no son los únicos disponibles. Mi sensación es que la cosa se debiera poner paradojal y que no necesariamente la disponibilidad va a ser zanjada por la vía del cuoteo, van a tratar de combinar movidas que parezcan meritocráticas para decirle a la ciudadanía y al perraje que alguna vez se movilizó que estamos en otro momento de la política; lo que también puede ser un modo de cooptar al adversario, como se dice ahora. Es decir, es probable que haya nombramientos paradójicos que, más allá de los cara de ministros, intente dar la sensación de que los Iván Núñez o los Giorgio Jackson tienen cabida en este nuevo ordenamiento de la huevada política.

Por eso no es tan poco probable que nuestra disponibilidad, la de los saco de huevas que no le tributan al chupapiquismo de los alineados, esté considerada. Yo me conformo con ser encargado de contenidos de alguna subseremía subregional, nunca he cachado en qué consiste esa pega, pero suena bien. Estoy aburrido de ser independiente, quiero depender de un perro o una perra funcionario(a), como esa de la muni de Talca que dicen que quemó el mercado, esa comadre me interesa, ahí hay un gran agente operativo que representa el folclor político más genuino. Me recuerda mi San Antonio querido.

A propósito de San Antonio el gran poeta sanantonino Roberto Bescós, miembro de la gloriosa SECH local y nacional, y del Taller Buceo Táctico, fue injustamente detenido por carabineros al liderar una protesta legítima de comerciantes del paseo Bellamar. Es el colmo que se detenga a un patrimonio vivo de nuestra comunidad, y que toda la criminalidad enquistada en el municipio, por ejemplo, goce de una impunidad que está fuera de toda lógica. Hablé con el compañero y me comentó que la cantidad de efectivos que los reprimió era sobre dimensionada. Y esa es la justificación que dan los carabineros, de que no cuentan con personal para fiscalizar el comercio ambulante, que ese era el argumento de los compañeros del paseo. Pero para reprimir demandas justas los efectivos no escasean.

Este sí que es contenido. Pongo a disposición del nuevo orden político institucional mi decaída disponibilidad; insisto, estoy más disponible que la chucha, aunque igual me cuesta mantenerla en ristre, tanto que parezco cesante.