Alto Hospicio, a nivel de servicios, hoy está funcionando de manera normal. Está activada la locomoción colectiva, el servicio de agua potable y de electricidad, está operando el comercio mayorista y el detallista. Están abiertos los bancos (…) está todo operando. El problema está en la gente -cosa que siempre ocurre post terremoto- pues las personas están asustadas, viven en carpas en una plazoleta o en campos de juegos, canchas de futbol o sitios eriazos, y otras que están pasando por una situación más grave: no tienen dónde vivir, pues su casa fue destruida totalmente por el terremoto, que para los que allí habitan en realidad fueron tres.

La información la entrega el propio alcalde de esa comuna, Ramón Galleguillos. “Yo puedo entregar ahora un balance que habla de 3.500 viviendas que quedaron con daño estructural, pero que pueden ser habitadas, y de 270 viviendas con daño estructural que no pueden ser habitadas. Tenemos 900 personas en los campamentos temporales, y hay no más de 100 personas en el albergue oficial -el gimnasio La Pampa- ubicado en el sector sur de Alto Hospicio”.

Respecto a cómo están satisfaciendo las necesidades sanitarias básicas de los damnificados, el jefe comunal sostuvo que “nosotros les llevamos agua todos los días envasada o a granel (en camiones aljibe). También les hemos puesto baños químicos de manera transitoria, pero ellos están soportando la crudeza del clima, porque si bien es cierto que acá no llueve, sí son bajas las temperaturas, sobre todo en las noches. Entonces es triste y desolador ver cómo gente que tuvo su casa y que le costó tanto implementarla, amoblarla, privándose quizá de tanta cosa, hoy tenga que estar viviendo en una carpa, y que al acostarse y levantarse ve su casa destruida. Lo que hay es desesperación”.

Analizando comparativamente la situación de Alto Hospicio y la de Iquique, en cuanto a la disponibilidad de terrenos para construir las soluciones de vivienda transitorias para los damnificados, Galleguillos señaló que su comuna casi no tiene, ya que el municipio no es dueño de vastos terrenos. “Sin ir más lejos hay que recordar que Iquique como comuna tiene cerca de 130 años, y como municipio tuvo muchos terrenos, que paulatinamente fueron siendo entregados y ocupados. En cambio, Alto Hospicio es una comuna nueva que recién esta semana cumplió los 10 años. Todos los terrenos en Alto Hospicio son fiscales y pertenecen a Bienes Nacionales o a Vivienda y Urbanismo, nada es del municipio. Es con ellos que estamos conversando para que tomen la determinación de ocupar algunas franjas de terreno que ya hemos visto, donde irán los campamentos transitorios de las 270 personas que están sin casa, hasta que tengan su solución habitacional y sanitaria definitivas”.

En cuanto tiempo que tomará llegar a las soluciones definitivas, sostuvo que discrepaba con el Gobierno, “aunque entiendo que recién se está instalando y ya tiene que lidiar con los tres terremotos que hubo acá. Pero lo que no puede ocurrir es que a 22 días del terremoto no hayan tomado decisiones de dónde se instalarán los campamentos”.

“Lo de la reconstrucción de viviendas va súper lento, porque recién el sábado pasado estuvo aquí el subsecretario de Bienes Nacionales, junto al delegado nombrado por la Presidenta. Bueno, salimos a ver terrenos y revisamos unas canchas que están entregadas por Bienes Nacionales a Canadela (el canal deportivo laboral), y otro terreno que está más al sur de la comuna, pero es complicado, porque la gente no quiere alejarse mucho de su terreno. Eso está ahí, dijeron que lo iban a ver, así que nosotros no podemos hacer más porque son los ministerios, el Gobierno en definitiva quien toma las decisiones. Por estas razones es que la gente se va a reclamar frente a la Intendencia Regional, porque están aburridos de esperar las definiciones y las acciones”.

Eso es tan problemático como la conectividad de la Ruta 16 que une Iquique con Alto Hospicio, agregó Galleguillos. “Allí hay un problema tan grave como el anterior, porque también a 22 días el Ministerio de Obras Públicas no ha tomado una decisión de cuándo, definitivamente, va a comenzar a reparar esa ruta. Aquí nos envían amenazas (porque para mí son amenazas), diciéndonos que se van a demorar un año en dejar la ruta operativa al 100 % otra vez. Es que eso no da para demorarse un año, a lo sumo uno o dos meses, no más. También nos amenazan con restricción vehicular y con partes, pero el pueblo no está para andar pagando partes. La autoridad no entiende que estamos terremoteados y que lo que nos pasó a nosotros no le ha ocurrido a nadie más en Chile: tres terremotos seguidos, ¡tres!, y aquí seguimos estoicos y nos estamos parando”.

Galleguillos precisó que la congestión vehicular rumbo a Alto Hospicio sigue peor porque no han sabido tomar decisiones. “Ocurre que la gente está llegando como a las 11 ó 12 de la noche a sus casas tras un recorrido que debería demorar menos de media hora. El terremoto del 2005 dejó más daño que éste en la ruta 16. De la salida de Iquique hay nueve kilómetros hasta Alto Hospicio, y puedo asegurar que los tres tramos en que está colapsada la carretera no suman más de 700 metros. Eso hay que resolverlo, pero las soluciones que han dado hasta ahora son de parche”.

EL CÁNCER DE LA BUROCRACIA

Otro de los reclamos del alcalde Ramón Galleguillos tiene que ver con el tema de la ayuda, ya que dice que solo después de haber gritado (como él dice) en una entrevista televisiva le anunciaron el envío de 200 cajas de leche, después de haber estado una semana sin que la Onemi le entregara un tarro de leche.

“Si no fuera porque los municipios, desde los que más tienen -como Providencia y Vitacura- hasta aquellos que son más modestos –como Taltal-, que se han puesto con toneladas de alimentos, no tendríamos cómo entregarle (y haberle entregado) el apoyo necesario a los damnificados. Y esto ocurre fundamentalmente porque la burocracia es el cáncer que se come a nuestro país”, declaró.

“Ahora me salieron con que cada persona que recibe un tarro de leche, unos pañales, un kilo de arroz me tiene que firmar una ficha, porque la Contraloría así lo dispuso. De seguro creen que los alcaldes nos vamos a robar la mercadería. Nos enviaron la instrucción recién esta semana, pero es una medida de carácter retroactivo, eso quiere decir que voy a tener que ir a las casas de las personas que recibieron ayuda y pedirles que se acuerden qué recibieron y que me firmen la ficha. Eso es burocracia”.

Y entrega otro ejemplo. “Ayer me llama el alcalde de Dalcahue, de allá de bien al sur, diciéndome que como no me puede ayudar de otra manera me va a enviar 12 toneladas de papas, pero que no tiene como transportarlas hasta acá. Me comuniqué con la Oremi, pensando en que las papas se echan a perder, y me pidieron que llenara el Informe Alfa. Accedí al trámite y pregunté cuándo sería posible que la Fuerza Aérea me trajera las papas, porque ellos están autorizados a mover pertrechos, y la respuesta que me dieron fue que ese Informe Alfa que debo llenar primero se va a Santiago, y allí deciden… ¡Las papas se me van a echar a perder!… Eso es burocracia y centralismo. Si los alcaldes tuviéramos poder de decisión hace rato que ya habríamos empezado a construir los campamentos para que la gente esté mejor, y estaríamos ya reparando la ruta 16”.

Y en relación a sentirse desplazado por la tragedia de Valparaíso, el alcalde de Alto Hospicio señala entender la situación, pero si reclama el derecho a la igualdad de todos los ciudadanos de Chile, precisando que si a los damnificados por el incendio les dieron bonos por un millón de pesos y giftcards por 200 mil, con los azotados por los terremotos en su comuna deberían hacer lo mismo, y no solo entregarles un bono de 350 mil pesos para arriendo, sobre todo teniendo en cuenta que los arriendos de casas en esa zona del norte han subido mucho y están entre los 500 y 600 mil pesos.