colegio A1
La Escuela del Siglo XXI tiene grandes desafíos y, en todos ellos, nuestro rol como docentes es fundamental. No habrá experiencias de aprendizaje de calidad sin profesores que cuenten con las competencias necesarias y el tiempo adecuado para adaptarse al complejo trabajo pedagógico tanto dentro como fuera de la sala de clases.

Una de las demandas más significativas y recurrentes del trabajo docente es el agobio laboral. La carga de trabajo que enfrentamos como profesores de aula va más allá de la sala de clases, sumándose un conjunto de labores complementarias como planificar, revisar pruebas, registrar calificaciones, elaborar informes, entre otras. El conflicto comienza cuando – en la mayoría de los casos – debemos recurrir a nuestro tiempo personal para cumplir con estas tareas, sacrificando el descanso y afectando negativamente nuestra calidad de vida.

¿Cómo podemos enfrentar esta sobredemanda de tareas complementarias al trabajo en el aula?

No se trata solamente que redistribuyamos los tiempos y asignemos más horas de trabajo fuera del aula. El desafío consiste en que los profesores contemos con herramientas simples y poderosas que faciliten nuestras tareas y que agreguen valor al quehacer pedagógico en la sala de clases.

En este sentido, hay innovaciones – acordes al siglo XXI – que están disponibles en Chile y que podríamos incorporar desde ya sin necesidad de contar con nuevos marcos reguladores y que, sobre todo, están enfocadas en modernizar nuestro trabajo docente. Las más evidentes son:

1) Sistematizar y flexibilizar la planificación
Debemos terminar con la planificación “a mano” y comenzar a contar con plataformas que contengan bancos de planificaciones existentes, de buena calidad y de validez curricular. Pero que, a su vez, estas plataformas tengan la capacidad de darnos la libertad para modificar y hacer seguimiento de nuestro avance durante el año escolar. Esto es de vital importancia para la optimización de nuestro trabajo, de esta manera, los profesores podremos realizar todas las adecuaciones necesarias sin tener que reescribir cada vez todo el plan de clases.

2) Automatizar herramientas de evaluación
Una de las tareas que nos genera un gran desgaste es la preparación de pruebas y otros instrumentos de medición y su consiguiente corrección manual. Para esto, es necesario que automaticemos al máximo la aplicación de evaluaciones formales en el aula, derivando, cada vez que se pueda, la corrección a sistemas digitales.

3) Modernizar el libro de clases
Una de las grandes medidas que alivianaría mucho nuestra carga laboral diaria es terminar con el libro de clases analógico. La escuela del siglo XXI apunta a plataformas que migren la información hacia una bitácora digital que automatice al máximo el registro de datos administrativos y que opere con los ya existentes sistemas de gestión para el ingreso de calificaciones, observaciones, registro de notas y otros datos relevantes.

4) Apuntar hacia bibliotecas digitales
El ejercicio docente implica una constante producción de recursos para la enseñanza. Por esto, se nos hace cada vez más necesario el uso de bibliotecas inteligentes capaces de administrar esta información y que estén disponibles digitalmente en sistemas de almacenamiento personal en la nube. De esta manera, nos permitirá contar con nuestros propios bancos de actividades, presentaciones, guías, enlaces, textos escolares digitalizados y otras herramientas pedagógicas de manera digital con el fin de evitar el transporte permanente de archivadores, textos, guías, entre otros.

5) Mejorar la comunicación
Otra de nuestras tareas recurrentes que tenemos como docentes es preparar comunicaciones a apoderados, directivos y a otros miembros de la comunidad. Esto se incrementa en ciertos momentos del año escolar, especialmente para el caso de profesores que participan en proyectos especiales dentro de la escuela. Es factible administrar el conjunto de nuestras comunicaciones al interior de la comunidad escolar, sobre sistemas digitales sincronizados que nos permitan la publicación instantánea y dinámica de agendas y noticias. La idea es que ahorremos mucho tiempo evitando que cada profesor deba encargarse de la redacción de circulares, multicopiado y corcheteado de las mismas en cada manual o agenda física de sus estudiantes.

Todas estas soluciones están disponibles actualmente a lo largo de todo el país. Implementarlas es una tarea compartida entre las autoridades e instituciones escolares motivadas por mejorar las condiciones de desempeño laboral de sus educadores y también en nuestro interés como profesores en mejorar y modernizar nuestra gestión laboral.

Chile necesita buenos y buenas docentes, alineados con los desafíos de la Educación del Siglo XXI. No perdamos la oportunidad de generar el conjunto de condiciones, que nos permitan lograr este desafío y apuntar hacia la optimización de nuestro ejercicio docente.

*Hugo Martínez fue director nacional de la Red Enlaces del Ministerio de Educación, gerente de Programas Académicos de Microsoft, director de Educar Chile y director de Desarrollos Digitales en Santillana Chile. Actualmente es director pedagógico de Colegium/Eduinnova, docente en programas de formación de postgrado en la Universidad Alberto Hurtado y participa en el comité de expertos en educación y tecnología de la Organización de Estados Iberoamericanos.