A propósito del cagazo en el padrón electoral, la periodista Beatriz Sánchez plantea en su editorial de radio La Clave este martes, ¿en qué momento de pudrió todo?

“¿En qué momento se pudrió todo? ¿En qué momento cambiamos de país? ¿En qué momento las instituciones ya no son lo que creíamos? ¿En qué momento todo en lo que confiábamos no existe? Pone los pelos de punta, es bien impresionante lo que está pasando”, es como Sánchez inicia su espacio de opinión.

Afirma que “si había ciertos nichos de nuestra institucionalidad que nosotros mirábamos con orgullo, hoy ese orgullo ya no está. O las personas que sustentan esta administración y otras han hecho que ya ese orgullo que sentíamos por ciertas instituciones no esté presente“.

“Por eso es que pregunto, con esa frase que es tan potente, pero de verdad me lo pregunto, y mi pregunta es más profunda ¿En algún momento se pudrió todo o no veíamos en realidad cómo eran las cosas?”, se cuestiona.

En esa línea, especula con que la verdad es que nunca nos pusimos un espejo enfrente para vernos como en realidad éramos.

“Teníamos una imagen de Chile que no es. Mirábamos a nuestros vecinos del hombro para abajo. Y la verdad es que todos somos latinoamericanos, y con esto no estoy criticando a Latinoamérica, estoy criticando a países que no pueden sentarse bien sobre su misma democracia. Sobre una democracia que está cooptada por los poderes económicos, por la manera de hacer política que es una máquina de elecciones, donde la ideología se empieza a confundir por el poder”, opina-

“Y pregunto cuándo se pudrió todo porque siempre me provocó orgullo nuestro sistema electoral. El Servel siempre funcionó muy bien porque siempre hubo gran confianza en lo que decía para las elecciones. Es bien notable que las elecciones se ganaban por poquitos votos y nadie tenía ninguna duda. Todos quedaban conformes”, trajo a la memoria.

“Hoy día se instala un cuestionamiento enorme sobre la forma en que funciona. El Servelazo le dicen algunos ahora, la ley corta, en fin. Antes pasó con el SII, que también era una institución absolutamente confiable y seria, que es vital para un país porque junta la plata que usa el Estado. Había un orgullo ahí, bueno, al principio de esta misma administración entendimos que no”.

Para cerrar, Sánchez insiste, “¿se pudrió en algún momento, o estaba podrido de antes?”.