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¿Cómo ha sido este mes en que te han hecho bolsa?
-Han sido tiempos súper difíciles y duros. Me fui a acampar. He dado un paso al lado a esta vorágine.

¿Dónde acampaste?
-En Siete Tazas y Conguillío, donde no hay señal de celular.

No querías ver los comentarios negativos.
-Claro, porque es inevitable querer leerlos todos.

¿Qué es lo más feo que leíste?
-No sabría decirte. Me quedo con los positivos. Llega un momento en que uno tiene que abstraerse de todo lo que pasa, pero ahora quiero salir al paso de las funas. No entiendo cómo un grupo de personas puede lanzar acusaciones así de graves con tanta liviandad. Aquí no hay más que una carta en internet, porque solo hay una demanda laboral en la Inspección del Trabajo. Una en un equipo de 500 personas que muevo al año. Lo demás son cahuines sin asidero. Se ha hecho un daño enorme. No entiendo cómo un grupo de personas se confabula, de manera tan organizada, para destruir mi imagen.

¿Pero por qué te querrían cagar tus extrabajadores, considerando que el mundo audiovisual es tan pequeño como para exponerse a perder posibles pegas?
-Ni idea. Habría que preguntarle a ellos. No todo el mundo lo sabe, pero en esa carta firmó el productor de Luis Andaur, el camarógrafo de Luis Andaur, firmó Luis Andaur, con los que no he trabajado. A ese camarógrafo nunca lo he visto en mi vida, nunca he escuchado su tono de voz, ni él el mío.

¿Por qué Luis Andaur o la Carola Varleta te querrían dañar?
-A mí me encantaría tomar un café con la Carola y Luis Andaur para escuchar sus razones, porque no me explico la razón de que hayan firmado esta carta. Detrás de esta acusación, hay trabajadores de productoras involucradas en la industria de la generación de contenidos culturales, como la nuestra, que son competencia. Desde el olfato, creo que están buscando hundir a un actor de la industria que tiene una pantalla relevante, como soy yo.

¿Y quién entonces maquinó esto?
-Estamos tratando de entenderlo todavía. Pero esto fue empujado por tres o cuatro que se encargaron de llamar a todas las personas y armaron un Whatsapp. Maca, llamaron a 200 personas, incluso a mis expololas. Te lo juro: llamaron hasta mis expololas. Gracias a Dios no se sumaron.

Cristóbal Fernández, exeditor y productor de Maravillas del Mundo, es uno de los firmantes de la la carta que te denunció a la Inspeccion del trabajo por despido injustificado. Dice que lo echaste en un ataque de ira mientras grababan en Brasil.
-No fue como dice él.

Dice que le lanzaste un celular de manera violenta.
-Nunca he actuado así. Él, incluso en SQP, se desdijo y dijo que yo le pasé el teléfono en la mano.

¿Esa pelea por qué fue?
-Fue una discusión por una broma que me hizo. Pero Cristóbal Fernández se tomó vacaciones antes de ese viaje. Y cometió errores de producción graves en Brasil: no arrendó el 4×4 ni reservó los hoteles. Yo estaba súper sentido con él. Y el clic fue cuando me molesta porque tengo una miga de pan en la cara y amenaza con renunciar. Pero nunca lo eché en ese momento, como él dice. Llegando a Chile no quiso seguir trabajando, faltó tres días pese a que seguía contratado. La compañía decide desvincularlo por inasistencia. Y lo volvería a despedir si fuese necesario. Él armó un caso con un abogado. Y si perdimos fue por la forma, nuestros abogados plantearon que el trabajador, después del tercer día de inasistencia, podía ser despedido sin derecho a indemnización. Pero perdimos, porque nuestro trabajo se basa en la confianza, donde la gente puede trabajar desde sus casas.

Tendrás que pagarle 2 millones y medio de pesos.
-Sí. Es una pena, me duele en el alma, porque era mi amigo. Y no pensé que las cosas terminarían así.

La carta, que publicó The Clinic Online, te acusa de malas prácticas, de denigrar a tu equipo, de hostigamiento, de daño psicológico.
-Nunca he maltratado a nadie. Nunca, te juro por Dios, que le he hecho una zancadilla a nadie. Nunca alguien ha entrado a mi oficina y me ha dicho: ‘Claudio Iturra, voh me cagaste. Nunca he encerrado a nadie con llave. Pude haber despedido a alguien y no haberle dado una segunda oportunidad, sí. Pero eso lo hacen todos los jefes. Puta, quizá era un pendejo a los 29 años. Pero son errores normales de jefatura. Mira, yo soy un gallo súper trabajólico, detallista, lidero un equipo que solo este año ha grabado en 18 países. De verdad, Maca, si pudieras estar un día dentro mío, verías la cantidad de proyectos, de gente que tengo a cargo, te darías cuenta lo estresante que es. Voy a una velocidad rápida por la vida, y si uno va así, sin darte cuenta puedes exigir más de lo que una persona puede rendir. Y, efectivamente, esa persona puede sentirse pasada a llevar o defraudada.

Constanza Solar, experiodista tuya, se quejó de maltrato psicológico en The Clinic Online. Cito textual lo que le habrías dicho en el trabajo: “Oye, Coni, hasta mi nana se pinta mejor las uñas que tú’…Me decía que era gorda, que usaba jeans de ordinaria. Que tenía que entrenar y hacer ejercicio”.
-Ella nunca trabajó en Masai ni en Claudio Iturra Producciones. Está mintiendo. Nunca he sido despectivo, ni he mirado en menos a nadie. No sé por qué inventa cosas que no pasaron.

¿Eres un buen jefe?
-Soy un buen líder. Lidero la oficina desde fuera, desde Japón, y mira el programa lindo que se emite.

¿Por qué desde Japón?
-Es una forma de decir, es el país más lejano al que fuimos este año. Lo lidero desde Tailandia, Escocia, Marruecos, Israel, Jordania…

¿Qué te dijeron en el canal?
-No he tenido ningún problema. Me llamaban cada nueve horas para saber cómo estaba. A esa carta no le dieron crédito.

EL TAPIR

También se filtró un video detrás de cámara donde se ve que no grabarías, como dices, en sitios selváticos sino que en zoológicos. El video es bien elocuente.
-Sí. Ese video es antiguo, de antes que empezáramos a hacer los programas. Ese fue mi primer viaje, desde el punto de vista, del emprendimiento. Pa que me entendai, yo tenía un sueño: hacer programas de naturaleza y animales cuando no habían. Y me compré un pasaje a Costa Rica, una cámara de video chiquitita, y me fui a grabar animales a la selva. Quería mostrar en Chile a un tapir. Porque aquí no existen tapires. Tampoco sabía cómo encontrar un tapir. Y me encontré con guías locales, me junté con gente del gobierno de Costa Rica para que me ayudaran a hacer el programa, y nos metimos en la selva. Y no encontramos el tapir. Y tenía dos posibilidades: devolverme a Chile y no mostrarlo, o ir a esta reserva ecológica o zoológico y hacerlo.

Y trampeaste yendo al zoológico.
-Sí. Si tú me preguntas: ¿Claudio lo harías ahora de nuevo? No. Pero es parte del aprendizaje. Tampoco me arrepiento. Hoy, a mis 36 años, diría en una situación como esa: “fíjense, estoy en una reserva ecológica, qué bacán cómo están todos los tapires alrededor mío, una súper experiencia”. Pero, en ese instante, hasta me veo inexperto en cámara, dubitativo, y me río cuando lo veo.

Ese video te deja como un chanta.
-No creo que quede en entredicho mi credibilidad. ¿Acaso tú crees que NatGeo no pasa por imágenes reales tomas que se han hecho antes, en reservas? La gente sabe cómo funciona esto. Y no lo hice de mala fe. Y, es curioso, porque nos han llegado más currículum que antes. Te juro por Dios. Fíjate que abrimos una agencia de viajes y tenemos más de mil personas esperando por un cupo para viajar con nosotros. Entonces, todo esto no me ha afectado en nada.

¿Te da lata que te traten de chanta?
-Si alguien cree que soy chanta, está en su libre derecho de pensarlo. Y qué voy a hacer. ¿Lamentarme?, no. Yo soy una persona obsesiva, trabajólica, que revisa cien veces los videos. En ese sentido, no me considero chanta.

Hay otra carta que se suma al pelambre: la de 67 especialistas en fauna que critican tu manejo con los animales. Te acusan de desinformar, de irresponsable y falta de ética.
-Me llama la atención que estos 67 especialistas, después de veinte años en Chile de programas de animales, desde La Ley de la Selva hasta hoy, recién se organicen para que Chile conozca la opinión de ellos. Y nada de lo que dicen es cierto.

¿Cómo tratas a los animales?
-Hace muchos años que dejé de tomar animales. Si usted hace un repaso de cómo se han llevado los contenidos de animales en la televisión chilena, hace diez años mientras más cercano a la serpiente uno estaba, era más adrenalínico y mejor. Hoy, producto de la maduración de nuestra conciencia medioambiental, ya no toco animales.

¿Desde cuándo?
-Desde que empecé a hacer Maravillas del Mundo el año pasado. Ahí tomé la decisión de intervenir lo menos posible en el medioambiente.

Después de exponerte innecesariamente a varios peligros: que te ataque un león o un cocodrilo…
-No me arrepiento de haberme expuesto. Todos los actores de la industria salvaje o la naturaleza pasamos por momentos riesgosos.

Has sido bien imprudente.
-Pero es parte de la juventud. Cuando uno es chico es impetuoso. Hoy soy un gallo mucho más respetuoso, mesurado. O sea, yo trabajé en La Ley de la Selva cuando se mostraba a gente tomando la serpiente por el cuello. Hace quince años a la gente le encantaba hacer eso.

Hay un momento emblemático cuando en el reality Año 0 llevas una culebra chilena en peligro de extinción para que se la coman los participantes.
-Sí. Fuimos súper cuestionados y me arrepiento. Uno tiene que darse cuenta de los errores para seguir aportando en contenido cultural.

Hay una columna en el sitio Paniko que te tildó de “comerciante de turismo pobreza”, donde dice que, por ejemplo, al entrevistar a las tribus en África, ni siquiera pides permiso para ingresar a sus casas.
-Me gustaría que usted tuviera la oportunidad de ir y sentarse con una persona en África. Y que tenga la posibilidad de conocer a las familias que visito una vez cada año y medio, para llevarles agua. Y, cuando me ven, me abrazan y dicen: “por favor, vuelve”. No hay nada de imprudencia en eso.

Eres como su salvador.
-No, pero trato de que los viajes tengan un sentido. He dejado ropa, agua, un cargador de celular en Marruecos a mi guía. Fíjate que estoy pensando cómo triangulo con alguna empresa chilena de agua para que me ayude a llevarla a África. Y usted me pregunta qué opina de la columna de un periodista, que desde Santiago de Chile, critica mi relación con África. Yo estoy en otra.

En La Ley de la Selva tuviste una sección de supervivencia en situaciones extremas. Te vimos comiendo lombrices, incluso bebiste tu propio pichí y comiste heces de gallina.
-No es lo más extremo que he hecho en mi vida. Lo más extremo ha sido enfrentarme a piratas de tierra en Kenia en la frontera con Etiopía, porque ahí está Al Qaeda. Me trataron de quitar el auto con metralletas. Y me escapé. Los evadí.

También te acusaron de querer atentar contra el Dalai Lama.
-Eso fue porque confundieron al dron con una bomba. Pero la embajada de Chile me salvó. También tuve un episodio en Jordania acusado de espionaje.

Entonces, tomarte tu pichí no es nada…
-Nada.

Hay que tener valor para tomar tu propia orina solo para la tele.
-Sí, pero estás hablando con un gallo que le gusta la naturaleza. Y tomarte tu orina te puede salvar la vida.

¿Es muy asquerosa o sabe bien?
-Es tibia, pero no asquerosa. En todo caso, hay gente que practica la supervivencia casi como un deporte.

¿Cómo tú?
-Cuando chico me iba al cerro sin saco de dormir, sin carpa, sin nada. Me quedaba la noche durmiendo a la intemperie en el cerro Provincia, y trataba de hacer una fogatita.

¿Me darías un consejo para sobrevivir en la selva?
-Si hay plantas, no hay que comerlas a la primera. Las plantas son bien complejas. Es súper fácil intoxicarse.

¿Cómo hago para que no me pase eso?
-Si tú rompís una hoja y esa hoja es lechosa, es preferible descartarla. Y si no, tienes que pasártela por los labios y esperar que tu cuerpo reaccione. Si no pasa, la masticas pero sin tragarla. Y después la escupes. Y ahí espera cinco a diez minutos para ver si tu boca tiene una reacción alérgica. Luego, sacas otra hoja y haces una pelotita, tragas un pequeño trozo y esperar cuatro horas para ver si te da alergia. Luego podrías eventualmente comer un poco de esa hoja. Pero no recomiendo comer plantas. Es mucho más fácil comer lombrices, arañas, arañas pollito como hay en Chile.

¿Has aplicado estas técnicas de supervivencia en tus viajes por el mundo?
-No es necesario.

RAMBITO

¿Siempre te gustó la tele?
-Me gusta mucho el formato de televisión, la producción de contenidos audiovisuales. Soy fanático. En primer año de periodismo, comencé a descubrir las cámaras de video. A finales de primer año, hice mi primer diplomado en desarrollo de proyectos multimediales. Siempre me ha gustado el emprendimiento. En tercer año tuve una revista que hasta la vendía en México, hice cámara para móviles en directo de Kike 21 y armé mi propia editora en la casa. Contraté profesores particulares para que me enseñaran After Effects, un programa de post producción de video, pero siempre quise irme fuera de Chile.

¿A dónde?
-Me gustaba NatGeo y Discovery, pero no me resultó, así es que hice la práctica en Kike 21. Comencé siendo asistente en el área de montaje y pasé a editor de Final Cut, después camarógrafo, asistente de dirección y producción.

¿Por qué te dicen Rambito?
-No sé. Benni me lo puso y no me molesta. Según él, yo era el hermano chico de Rambo.

¿Tienes algún referente en la tele?
-La BBC, que tenemos puesta todo el día en el plasma que tenemos colgado en la oficina.

¿Viste el video que te hizo Jorge Alis, el argentino QL?
-Lo empecé a ver, quería reírme de mí mismo, pero lo encontré fome.

Él te mostraba como un zorrón.
-¿Qué es un zorrón?

Cómo que no sabes.
-Si sé, pero no me considero zorrón. No tengo amigos zorrones, ni conozco a ninguno.

Dicen que eres un zorrón que viaja por el mundo…
-Mucha gente me dice que lo soy. Pero no creo. Sí me gusta ocupar zapatillas flúor, usar anteojos de sol, ir a la playa… Pero me da risa que me digan zorrón. Que te digan zorrón no es un insulto.

¿Y te gusta ir al solarium o eres tostado natural?
-Es que afuera no hay solarium. Y me veo así, porque soy malo para el bloqueador solar y las cremas en general.