“Hola don Andrónico, ¿le gustaría tomar once con mi familia un día? Tendría que ser en marzo porque estamos arreglando la casa”.

Esa fue la invitación que el pasado 20 de febrero le realizó el tuitero Francisco Yáñez (@FranciscoYZ) al vicepresidente del Banco de Chile.

Con el correr de los minutos y pensando que todo quedaría en nada, el joven conocido como “Guatón” recibió inesperadamente la respuesta de Luksic: “@FranciscoYZOk con el mayor gusto, me manda contacto ? . Saludos”.

Pues bien, hoy en entrevista con el diario Las Últimas Noticias, Francisco afirmó que efectivamente se concretó la once con el presidente del directorio de Quiñenco. En esa línea detalló cómo fue esa cita con el empresario.

“Lo coordiné con un asistente, y como yo había propuesto mi casa, él aceptó inmediatamente. Eso, pese a que vivo en Estación Central, cerca de la USACH”, comenzó relatando el hombre que invitó a salir a Denise Rosenthal a comer con la Tarjeta Junaeb.

Añadió que “nosotros lo esperábamos todos nerviosos. No sabíamos si vendría o no. El asunto es que mientras comentábamos eso con mi mamá, sonó el timbre y era él. Andrónico -o papá, como le decía yo en broma- llegó a pie. Yo creo que se bajó antes y entró caminando a mi pasaje”.

En ese sentido, reveló que algunos vecinos copuchentos no se aguantaron y llamaron a algunos medios de comunicación para sapear el encuentro.

Al ser consultado por si Luksic llegó con algo para ponerse en la once, respondió que “sí, una torta de dos mil hojas, jajajá, como bromeó él”.

Sobre la figura del empresario, detalló que “Andrónico es un hombre muy amable. De hecho por momentos más que el hombre más rico de Chile, me hizo sentir que estaba frente a un tío buena onda. Es bueno para reírse con historias familiares. Nosotros le contamos las nuestras y él no quiso quedarse atrás”.

Luego de que LUN tratara de profundizar aún más en lo que sucedió en ese encuentro, Francisco afirmó que “eso queda para nosotros”. Pese a ello, desclasificó que “sólo diré que se río mucho con mi tío, porque jugaban con que al parecer en su juventud habían conocido algunas pololas en común”.

Su mama, recordó, “no creía que estaba acá sentado en nuestra mesa. Estaba súper nerviosa, pero después se relajó. Lo encontró bien simpático”.

Agregó a la pasada que “mi mamá se encargó de arreglar la casa pero fue mi tío, quien es seco para la cocina, quien se lució con una carne mechada y unas ricas sopaipillas”.

En otros pasajes, el joven descartó que hablara de política con Luksic, sólo admitió que le preguntó por el episodio protagonizado con el diputado Gaspar Rivas. En este punto, el empresario le dijo que “le había dolido mucho, que la gente no sabe que él es huérfano y que ese tema en particular es muy sensible para cualquier persona, no importa si se es rico o pobre. También me preguntó que opinaba de la educación pública”.

Aquí le contestó “que soy totalmente partidario y le di mis razones. Él se mostró muy interesado en ese tema, pero no hizo ninguna conclusión”.

El estudiante también comentó que la estrategia de Luksic de generar mayor cercanía con la gente a través de redes sociales o por medio de estos encuentros es, a su juicio, para poder conectarse con la realidad.

De otra manera no se explica que cruzara todo Santiago para sentarse a la mesa de una familia común y corriente. Que le gusta la conversación horizontal y que en su mundo es difícil encontrarla. Además me imagino que para él debe ser bueno hablar directamente con la gente. No debe ser fácil tener amigos con toda esa plata”, reflexionó.

“A mí me pareció un hombre que disfruta de la sinceridad. Ser directo, pero sin insultos”, opinó, al mismo tiempo que aclaró que no le tiró ningún currículum, ya que “eso habría echado por tierra la magia de la situación. Si algo va a pasar, prefiero no pedirlo yo. Nunca fue mi intención invitarlo para sacar algún provecho. Por eso se fue tan feliz. Siento que le gustó la experiencia”.