La crisis política en Brasil se agravó aún más hoy con la divulgación de una entrevista en la que el empresario que puso al presidente Michel Temer contra las cuerdas desde el mes pasado lo acusa ahora de ser “el jefe de la mayor y más peligrosa organización criminal” del país.

El empresario Joesley Batista, cuya confesión ante la Fiscalía tiene al mandatario arrinconado por un escándalo de corrupción, acusó a Temer en una entrevista publicada este sábado por la revista Época de ser el jefe de una peligrosa organización criminal integrada por políticos y que le exigía permanentemente el pago de sobornos y de donaciones ilegales para campañas electorales a cambio de favores para sus empresas o para no dificultar sus negocios.

El gobernante reaccionó inmediatamente y en una nota en que negó las “mentiras en serie” y en la que anunció que demandará a su acusador civil y penalmente, atribuyó las “falsas acusaciones” a represalias por medidas adoptadas por su Gobierno y que frustraron un millonario negocio del gigante cárnico JBS, uno de los mayores productores mundiales de alimentos y de propiedad de Batista.

La entrevista de Batista fue divulgada cuando la crisis política en Brasil había perdido un poco de fuelle luego de que el Tribunal Superior Electoral absolviera al presidente en un proceso por supuesta financiación ilegal de campañas y de que el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), importante miembro de la coalición oficialista, decidiera mantenerle su respaldo a Temer.

Con dos de sus principales desafíos resueltos, lo que más amenaza al gobernante en este momento es la investigación que la Corte Suprema le abrió el mes pasado por corrupción, asociación para delinquir y obstrucción a la justicia con base en las primeras denuncias de Batista.

Pero, sin una previsión de cuándo la Fiscalía presentará la denuncia formal por corrupción contra el mandatario y con la situación política un poco menos turbulenta, Temer confirmó el viernes que, en medio y a pesar de la crisis, realizará la próxima semana visitas oficiales a Rusia y Noruega.

La nueva y grave acusación de Batista, sin embargo, elevó la presión contra Temer, cuya renuncia es exigida por partidos de la oposición y por algunos oficialistas.

Dirigentes del PSDB, la segunda mayor formación en la coalición oficialista y cuyos 46 diputados son vitales para que Temer evite que la Cámara baja autorice a la Corte Suprema a procesarlo, recordaron hoy que el apoyo del partido al presidente estaba condicionado a que no surgieran nuevas denuncias.

Para evitar un agravamiento de la situación, Temer salió al ataque inmediatamente con un comunicado en el que califica a Batista como el “bandido más notable del país”; anuncia que lo procesará por los daños provocados y desmiente todas las acusaciones.

En la nota el mandatario asegura que las falsas acusaciones son una represalia a la decisión de su Gobierno que impidió a Batista trasladar a Irlanda el domicilio fiscal de la JBS, lo que le causó millonarias pérdidas y le impidió evadir la Justicia brasileña.

“Era un excelente negocio para él, pero pésimo para el contribuyente brasileño. Por causa de esa decisión, la familia Baptista tuvo sustanciales pérdidas en la bolsa de valores y seguía al alcance de las autoridades brasileñas. Tenían millones de razones para odiar al presidente y a su Gobierno”, afirmó el gobernante.

Según el mandatario, las acusaciones infundadas le permitieron a Batista negociar un acuerdo de cooperación con la Fiscalía que le garantizó el perdón de todos sus crímenes, que sumarían “2.000 años de prisión”, y salvar su fortuna.

“El señor Joesley Batista es el bandido notable de mayor éxito en la historia brasileña. Consiguió enriquecerse con prácticas por las cuales no responderá y mantiene hoy su patrimonio en el exterior con el aval de la Justicia… Obtuvo el perdón por sus delitos y ganó un plazo de 300 meses para devolver el dinero de corrupción que lo hizo billonario, y con intereses subsidiarios”, afirmó Temer.

El presidente agregó que el dueño de JBS acusa a otros de sus propios crímenes y preserva a sus verdaderos socios en una referencia a que Batista se enriqueció gracias a los negocios que le facilitó el entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva, contra el que ha hecho acusaciones menores.

“Los reales socios de su trayectoria de pillajes, los verdaderos contactos de su submundo, las conversaciones realmente comprometedoras con los sicarios que lo acompañaban, los grandes tentáculos de la organización criminal que ayudó a forjar quedan en segundo plano, estratégicamente protegidos”, agregó el presidente.

En su entrevista a Época, Batista relató que se aproximó a Temer en 2009 y que desde entonces recibió peticiones de recursos por parte del mandatario, con quien dice haber tenido “una relación institucional” ya que el presidente era la vía para “resolver problemas” en sus negocios.

Agregó que, además de donaciones para las campañas electorales, el presidente también le pedía dinero para asuntos personales como el pago del alquiler de su oficina particular.