En el deporte chileno ha sido recurrente que mientras los resultados acompañan todos celebran y prometen cosas, pero cuando el éxito pasa, esos momentos quedan perdidos en el tiempo, sepultados por el olvido.

De eso, más o menos, es lo que habló esta mañana desde San Petersburgo el capitán y arquero de la Roja, Claudio Bravo, cuando el periodista Felipe Bianchi le pedía a él y a Alexis Sánchez que guardaran para la posteridad, como testimonio, la cosas de esta generación.

“Hace unas semanas me tocó ir al Nacional para hacer una fotos con la marca que me auspicia. Generalmente nosotros no recorremos los pasillos, no recorremos las zonas donde van los periodistas, van nuestras familias, van los aficionados. Generalmente nuestra zona es el camarín, la cancha, y poco más. Me tocó recorrer casi el estado completo, y me quedé un tiempo más para tratar de ver que es lo que hay en ese estadio, y me encontré con la ingrata sorpresa,  y la verdad que me dio mucha tristeza, de ver un estadio vacío, sin alma, pobre, sucio, con mucha grieta, y mucha pared blanca, mucha suciedad, sin identidad. Me dio mucha pena ver el estado de nuestra selección sin ver siquiera una foto de la gente que estuvo en el Mundial del 62, de la gente que ha competido a nivel de selección en otros mundiales, de la gente que obtuvo las medallas en Sidney, de los recuerdos que hemos tenidos nosotros en ese estadio”, dijo el capitán.