Todavía hay paño que cortar en el caso de Pablo Oporto, el hombre que dijo haber ultimado a balazos a 12 delincuentes para defender a su familia y sus boliches.

Resulta que un lector del diario La Segunda, a propósito de las disculpas de Chilevisión a Beatriz Sánchez y a la gente, a la primera por exponerla a tamaño chanta, y al populacho por ofrecerles una versión no confirmada en la TV, insta al citado canal a hacer la pega completa y revisar a otros potenciales mentirosos o falsos profetas que pudieran ahora mismo estar contando cosas que no son verdad.

“Podrían aprovechar de hacer extensiva tal precaución al resto de su programación, en la que dan tribuna regular a astrólogos, pseudo terapeutas, ufólogos, y teóricos de la conspiración. Recién ahí podrían alegar que ‘asumen su responsabilidad'”, escribe Luis Cárdenas.

Según la investigación de la revista Sábado, Pablo Oporto resultó no sólo ser un mentiroso, sino que además un hombre que cargaba con causas por maltrato animal, porte ilegal de armas y violencia intrafamiliar (esta última cerrada).

“Siempre ha sido bueno para inventar historias… lo que sí es verdad es que hacía peleas clandestinas de perros. Entrenaba sus perros, gastaba dinero en eso. Siempre recuerdo esto: una vez se escapó una perra y se cruzó con un quiltro. Como el cruzaba los perros sólo con otros de la misma raza, en vez de regalar los perritos, los mató. Les aplastó el cráneo con el pie. En el patio de local”, dijo a la publicación Camila Pereira, ex esposa de Oporto.

“Lo que dije fue por la informaciones que yo había recibido pero nunca ratifiqué nada (…) algunas veces Carabineros después de un asalto, cuando me tomaban declaración, me decían ése se murió. Otras personas del mundo del hampa hablaban de un compañero que cayó. Además, cuando llamaba a la físcalía, me contaban que tal asaltante había muerto, pero yo no tengo documentación ni nada que acredite eso”, siguió justificando Oporto este lunes cuando ya había quedado ante todo Chile como el tongo del año, y quizás de la década.