Centenares de personas recordaron hoy a las víctimas de la dictadura de Pinochet, en una masiva velatón llevada a cabo en el Estadio Nacional, a 44 años del golpe de Estado de 1973, que derrocó a Salvador Allende.

Víctimas y familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos, se congregaron este lunes en el principal coliseo deportivo del país, que sirvió a la dictadura como un campo de prisioneros, por el cual transitaron más de 20.000 opositores.

Los parientes y otros sobrevivientes de la dictadura depositaron ofrendas florales y tocaron música en el lugar, que reza en su galería norte que “un pueblo sin memoria, es un pueblo sin futuro”, en homenaje a los caídos de la época.

El Estadio Nacional recibió esta tarde como cada 11 de septiembre a aquellos que se aferran a sus seres queridos ya muertos, y exigen una reparación por parte del Estado, para poder conseguir finalmente la verdad y la justicia que tanto han perseguido.

Otros, que vivieron en carne propia los horrores de una dictadura que se extendió por 17 años, intentan mantener viva la historia, para que “nunca más” se vuelva a repetir una situación similar.

Según explica el colectivo que convirtió en espacio de memoria el Estadio Nacional, las 63 hectáreas de superficie que posee, fueron utilizados en su totalidad para torturar, asesinar y hacer desaparecer a miles de sus compatriotas.

Este hecho, es recordado de manera permanente por un conjunto de tablones de madera vieja y gastada, correspondientes a un sector cerrado de las gradas, que se conserva igual desde 1973 y fue inaugurado en 2003 como un espacio de reflexión.

Según datos de la época, el 13 de septiembre de 1973, dos días después del golpe militar que lideró Pinochet y de la muerte de Salvador Allende, los presos empezaron a ser llevados a esta cancha.

El 22 de septiembre, en una primera visita al lugar, la Cruz Roja consignó que había unos 7.000 detenidos entre hombres y mujeres, de los que alrededor de 300 eran extranjeros, de más de 38 nacionalidades.

Hoy, además de esta actividad, hubo actividades conmemorativas en Londres 38 y otros lugares que fueron utilizados como campos de concentración, de tortura y exterminio durante la dictadura, donde abundaron las flores, las velas y los cánticos.