Mauricio Duce, el nuevo presidente de la fundación Espacio Público, tomó la posta de un proyecto impulsado por su predecesor, Eduardo Engel. El líder de la comisión presidencial para regular el financiamiento de la política, por más de una década, impartió clases en la Universidad de Yale, en Estados Unidos. En el país del norte, se tentó con un formato que es parte del adn del periodismo estadounidense y cumple un rol muy relevante en los periodos de campañas políticas, pero muy poco explorado en Chile, el fact-checking. Se trata de una modalidad del periodismo de datos que verifica las afirmaciones realizadas en el discurso público y que en agosto hizo su estreno en el país, a través de Chile Check, el programa transmitido por CNN y Chilevisión.

La idea de Espacio Público era lanzarlo para evaluar a los candidatos a las elecciones presidenciales, pero luego de buscar financiamiento en el exterior sin resultados y con los tiempos en contra estaban a punto de desechar el proyecto, hasta que hicieron un último intento con el grupo Turner, que controla el canal de noticias de cable y el de aire. La productora Andrea Vial se interesó de inmediato, y en alianza con Espacio Público y el Instituto de Estudios de la Sociedad, afinaron detalles para dar vida al primer programa de televisión de chequeo de información.

Hasta ahora, en Chile Check, han sido evaluados cinco candidatos que accedieron a participar en el programa de debate ciudadano, Aquí está Chile, pero aún falta que asistan quienes tienes más opciones de llegar a La Moneda: Sebastián Piñera, Beatriz Sánchez y Alejandro Guillier.

El candidato de la Fuerza de la Mayoría había confirmado su participación para la edición de esta semana, pero como reveló el miércoles CNN, se arrepintió a última hora. El conductor del programa, Humberto Sichel, salió al aire y ante un estudio vacío, criticó a Guillier por su falta de respeto con el equipo de producción y el público asistente, algunos de los cuales viajan desde regiones para estar en el estudio.

“Fue una mala noticia, más aún con todos los esfuerzos de producción que implica. Uno aspiraría a que todos los candidatos participaran en esta instancia de debate con la ciudadanía y verificación de su discurso, es un buen test de transparencia. Esperamos que tenga disposición para reagendar y que no sea una negativa permanente”, dice Duce por la cancelación de Guillier.

“En términos políticos, fue como un balde de agua fría. Hay mucha polémica y reclamo porque las nuevas leyes que regulan las campañas, según los candidatos, han limitado sus posibilidades de darse a conocer. Entonces, este tipo de instancias que les permite acceder a un público masivo, son las que más debieran aprovechar”, agrega Duce.

Duce es académico de derecho penal en la Universidad Diego Portales y magíster en ciencias jurídicas de Standford. Especialista en la reforma procesal penal, formó parte del equipo que diseñó el nuevo sistema de justicia en el país. Desde marzo, encabeza Espacio Público, la fundación, domiciliada en la centro izquierda, que busca incidir en el diseño e implementación de políticas públicas que beneficien al país.

¿Por qué Espacio Público consideró relevante impulsar este formato en la televisión chilena?
-Este es un proyecto que ideó, originalmente, Eduardo Engel, y que se utiliza mucho en Estados Unidos. Allá es archiconocido y tienen algunos sistemas tan sofisticados, que permiten ir chequeando datos automáticamente. Decidimos que era importante potenciarlo en Chile, en un momento en que empezó a calar fuerte en el debate público todo este tema de la posverdad.

Junto a la poca confianza en la clase política.
-Sí y además, los que tenemos conocimientos en áreas específicas, veíamos como se empiezan a usar datos en el debate público que, a veces, son falsos, incorrectos o incompletos. Esto es preocupante porque puede generar confusión a la hora de tomar decisiones en las políticas públicas. Queríamos mejorar la calidad de la información que se utiliza y circula.

¿Cómo hicieron para diseñar el proyecto?
-Hicimos una revisión de cómo se hacía en otros países, cuáles eran las metodologías. Nos asesoró una institución argentina que se llama Chequeados, son uno de los factchek más consolidado y prestigiosos en América Latina. Nos capacitamos con ellos.

¿En qué áreas han detectado que los candidatos fuerzan los datos, manipulan o mienten directamente?
-Para mí, ha sido sorprendente lo variopinto. Hay información que uno dice de dónde sacó eso, no puede ser y resulta que es verdad o bien cosas que parecen razonable, después de chequear, son falsas, no hay un patrón. En todo caso, donde más se concentran las afirmaciones de los candidatos evaluados, es en las categorías intermedias, es decir, no lo que es falso o verdadero, sino que engañoso o discutible. Los candidatos tienden a exagerar sobre la base de un dato que existe o llegan a conclusiones que no se condicen con el dato. También hacen muchas atribuciones causales, a cierto dato le atribuyen una causa, lo que no necesariamente es así. Esto tiene que ver con poco rigor y en otros casos con manipulación. El 50% de los datos chequeados se concentran en esas categorías intermedias.

¿Cuáles son los ejemplos más llamativos? ¿Hubo alguno grotescamente falso?
-En el caso de Eduardo Artes hizo un afirmación sobre la nacionalización del cobre, dijo que con eso se podía pagar educación, salud, vivienda, pensiones. Pero en realidad, en un primer ejercicio, no alcanzaba ni por lejos. Esto no tiene que ver con que uno esté a favor o en contra de la nacionalización, sino con esperar que mínimamente se haga el calculo antes de afirmarlo.

¿En el otro extremo, te llamó la atención algo de lo que dijo José Antonio Kast?
-En mi opinión, dijo una frase súper fuerte que no tenía mucho fundamento. Afirmó que en La Araucanía, los carabineros se defendían con balines y eran atacados con armas de guerra. Descubrimos que los carabineros ocupan balines, armamento regular, incluido Uzis, en cambio, cuando revisamos las armas que se han incautado en La Araucanía, hay mucho revólver, escopeta hechiza, pero no armas de guerra. En su frase estaba diciendo algo que está muy por fuera de la realidad que ocurre en La Araucanía. Eso no quiere decir que no hay violencia, pero hay que ser preciso.

¿Algún otro caso que te llamara la atención?
-En términos personales, me decepcionaron dos falsos de Carolina Goic en temas de seguridad pública, porque se trata de mi propia experticie. Me dolió mucho, pero, lamentablemente, son frases que repiten casi todos los candidatos. Dijo primero que el control preventivo de identidad había demostrado ser una herramienta eficaz. Esta es una de mis obsesiones, soy de las personas que más lo ha investigado, los datos no muestran eso, no tienen cómo mostrarlo. Es falso.

¿Cuál era el otro falso de Goic?
-También dijo que los jueces son muy garantistas y dejan en libertad a la gente. Revisamos los datos que evalúan el comportamiento de los jueces cuando tienen que tomar la decisión de si alguien queda libre o no. En los controles de detención, por ejemplo, el porcentaje de ilegalidad es 0,8% acumulado en 16 años. En cuanto a si los imputados quedan en prisión preventiva cuando lo solicita el Ministerio Público, los datos indican que 9 de cada 10 veces que se pide, el juez accede. En el caso de las sentencias, 9 de cada 10 juicios existe condena. Estos datos permiten desmitificar ciertas cosas. Uno esperaría que los candidatos no solo repitan, sino que basen sus afirmaciones en evidencia y no en prejuicios.

Analizaron a Navarro también.
-Lo más polémico de sus falsos es que, según él, los sistemas de capitalización individual existen en solo 9 países y en el resto es sistema de reparto. Pero las estadísticas señalan que son 32 los países que han introducido parte del sistema de capitalización individual. A esta altura, es difícil categorizar los sistemas de previsión como puros, porque han ido introduciendo elementos mixtos. No inflemos o cambiemos la realidad para marcar un punto, sobre todo en este tema de las pensiones que es tan relevante.

¿Cómo le fue a MEO, pasó la prueba?
-En su caso, fue polémico el momento en que Matilde Burgos le pregunta por su situación judicial. Él responde algo así ‘como nadie sabe de qué me acusan, usted no sabe, ni yo sé de que me acusan, porque nadie me ha acusado de nada. Esa frase la calificamos como engañosa.

¿Y por qué no es falsa?
-Porque MEO hizo un abuso del lenguaje aprovechando un término técnico. La acusación, técnicamente, es un acto procesal muy específico. Se da cuando el fiscal cierra la investigación y te decide llevar a juicio oral. Efectivamente, él no ha sido acusado, por eso no es falsa, pero todos sabemos que está formalizado, se le comunicaron los cargos, sí está siendo objeto de una investigación. MEO ocupó el termino técnico para responder a una pregunta que se hizo en sentido coloquial. Por eso es claramente engañosa. También detectamos que son útiles los verdaderos que muestran realidades que no tenemos presentes.

¿Cómo cuáles?
-Navarro hizo una afirmación que habían muy pocos geriatras en el país, dijo que eran 83. Cuesta creerlo, pero descubrimos que es efectivo. Son pocos y la demografía del país muestra que cada vez envejecemos más. Ese dato hace el punto sobre cómo potenciar las especialidades medicas en función de las necesidades actuales de las sociedad chilena.

¿Qué te parece este auge del periodismo de datos?
-Creo que es un desarrollo natural y clave para las sociedades democráticas actuales. Me parece que un periodismo mucho más inquisitivo, no solo de opinión, sino de investigación sirve para saber lo que está pasando en algo clave, como la corrupción. En toda América Latina, en buena medida gracias al periodismo de investigación y de datos, se han descubierto escándalos. Es una tendencia sumamente positiva. Probablemente el tema es resolver cómo esa labor se puede financiar y permitir a la vez mantener la independencia de los medios de comunicación.