“Arturo Vidal declaró hace poco que el fútbol chileno no le debía nada a Marcelo Bielsa. ‘Él no fue quien cambió a Chile’, dijo, ‘eso es algo que alguien inventó'”.

Así comienza una comentada crónica del diario El País en la que se exponen los dos grandes factores que provocaron el desgaste y la dura caída de la Roja en las clasificatorias rumbo al Mundial de Rusia 2018.

Sobre este primer párrafo, el medio español aclara que ese argumento de Vidal en cuanto a que Bielsa no ganó nada con Chile también apunta a que “olvidó que Chile tampoco ganó nada hasta que Bielsa se hizo cargo de la dirección técnica de su selección, en agosto de 2007. El técnico argentino peinó el país en busca de talentos y creó un patrón de actuación que, a su marcha en 2011, elevado a la condición de prócer nacional, sirvió de impulso a la mejor generación de futbolistas que ofreció Chile a lo largo de su historia”.

Añadió que “ese impulso se agotó en la noche del martes, en São Paulo, donde Chile cayó ante Brasil (3-0) y quedó fuera del Mundial”.

Por su parte, El País manifestó que “la decadencia biológica explica parte del desgaste. De los 11 jugadores que saltaron al campo del Palmeiras, seis hicieron su debut internacional con Bielsa a partir de 2007 (Vargas, Alexis, Fuenzalida, Aránguiz, Beausejour e Isla); cuatro debutaron antes de 2007 (Valdivia, Bravo, Jara y Medel), y solo uno, el argentino nacionalizado chileno Pablo Hernández, disputó su primer partido con posterioridad, de la mano de Sampaoli, en 2014”.

En este sentido la advertencia es que “la ausencia de recambio generacional es manifiesta. El jugador más joven de la última alineación de Juan Antonio Pizzi fue Eduardo Vargas, de 27 años. Ocho de los once titulares sumaron más de 30. El mayor, el portero Claudio Bravo, de 34, posibilitó el 1-0 en su intento fallido de blocar un tiro libre de Alves”.

En otros pasajes la nota destaca la polémica que desató la esposa de Bravo, Carla Pardo, quien acusó a través de redes sociales que “hay que ser profesionales. Yo sé que la mayoría se pelaron el culo, mientras otros se iban de fiesta e incluso no entrenaban de la borrachera que llevaban. A quien le queda el sombrero que se lo ponga y que se deje de andar llorando…”.

“El mensaje reveló la marejada interna. Al desmoronamiento del cuerpo precede el cansancio de jugadores mentalmente saturados”, sostiene el medio.

A renglón seguido, el escrito recuerda que “hasta 2007, Chile fue una selección marcada por el complejo de inferioridad y los actos de indisciplina. El chismorreo y la opinión pública volvieron a confundirse a lo largo de los últimos meses, mientras el equipo se deslizaba hacia el pasado. La crisis se destapó la víspera del 30 de agosto en el hotel Casino Monticello, célebre reducto de Arturo Vidal en las afueras de Santiago. El centrocampista del Bayern permaneció hasta altas horas de la madrugada jugando y bebiendo antes de que la policía chilena irrumpiera en el local y arrestara a parte de su séquito por diversos altercados. El 31 de agosto Chile fue aplastada por Paraguay (3-0) en el estadio Nacional, el escenario donde levantó su primer gran título, la Copa América de 2015”.

De allí en más, la Roja caería con Bolivia en La Paz, partido que en las últimas clasificatorias se había obtenido claras victorias.

Al respecto, dijo que “Bolivia representó el retorno a los viejos complejos. En el partido que enfrentó a las dos selecciones en Santiago, el 6 de septiembre de 2016, el equipo local fue incapaz de mejorar el 0-0. El chasco se prolongó en los tribunales. Las autoridades federativas chilenas se apresuraron a denunciar la alineación indebida de Nelson Cabrera, paraguayo nacionalizado boliviano. La FIFA y el TAS dieron la razón a Chile, le concedieron dos puntos más y consagraron un resultado nuevo: 3-0. La resolución también implicó una restauración de tres puntos en favor de Perú, que había perdido ante Boliva con Cabrera en el campo”.

La ironía es que aquel hecho significó que Perú clasificara por encima de Chile, esto por la mejor diferencia de gol.

“Pizzi, el seleccionador que condujo a Chile a la conquista de la Copa América en 2016 y a la final de la Copa Confederaciones el verano pasado, presentó su dimisión. Su tiempo, como el de muchos de de los jugadores del equipo más consistente de América en la última década, se ha terminado”, cierra el escrito.