El empresario José Yuraszeck escribe un especie de manifiesto en El Mercurio en el que defiende a la derecha, con sus preceptos más tradicionales, y cuestiona a lo que define como la izquierda extrema que -afirma- perdió la elección. No evita ironías y así se lanza:

“Culmina una larga campaña con un triunfo claro de la derecha. La pregunta que surge es ¿quiénes componen esa derecha? La respuesta es sencilla: la compone más de la mitad de los chilenos, que no necesariamente piensan igual en todo, pero sí tienen un pensamiento común en temas fundamentales”, sostiene.

Plantea que “aunque minoritaria en cantidad, existe también una derecha nacionalista, una aristocrática y una derecha intelectual”.

Propone que si bien “es cierto que no todos estos grupos piensan igual en todo, pero con certeza lo hacen en el ochenta por ciento de los temas relevantes y que mencionaré”.

Entonces, Yuraszeck, expresidente de Azul Azul, enumera que los grupos mencionados “creen que Chile es un país unitario, que la Constitución que nos rige solo debe modificarse por amplios consensos y por vía institucional, que la familia es el núcleo central y fundamental de la sociedad y hay que protegerla, que a los pobres hay que darles las mismas oportunidades que a los ricos, que todos tienen derecho a educación de calidad y buena atención de salud”.

Asimismo, sostiene que esta derecha cree que “el sector privado es el encargado de generar el crecimiento produciendo bienes y otorgando servicios, y que el Estado, además de sus funciones propias, debe fijar las normas regulatorias y hacerlas cumplir”.

Además de sostener que esta derecha busca poner más el foco en los niños desvalidos que en “los universitarios pudientes que vociferan por las calles y quieren todo gratis”, advierte que en temas valóricos el asunto es el siguiente: “Cree mayoritariamente que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer, respetando a los que buscan otro tipo de unión afectiva. No cree en el aborto, y sí en que se debe respetar la vida del que está por nacer”.

Respecto de los perdedores, afirma que “perdió la izquierda extrema encabezada por el Partido Comunista, los jóvenes iluminados del Frente Amplio y los sectores más ideologizados de los partidos Socialista y PPD”.

En tal sentido, dice que “hay que escuchar a los derrotados que sean capaces de reconocer la legitimidad e idoneidad de un gobierno de derecha como el que va a comenzar y que tanta esperanza genera en la ciudadanía”, y que hay que aislar a “un sector no menor de la izquierda extrema que piensa que la derecha no tiene autoridad moral para gobernar”.