¿Qué te parece el regreso de la Dipolcar con ese perfil ochentero tan clásico?
-Fuera de broma, aparte del caso degollados este es otro donde Dipolcar se cae. Y no es menor, aunque son cosas distintas. En este caso puede existir una asociación ilícita con el objeto de tapar un tema de corrupción al interior de Carabineros y el tema mapuche haber actuado como una vía de escape. O sea, una suerte de chivo expiatorio mediático que está vinculado al terrorismo, la violencia y la CAM. Pienso, además, que por las condiciones del mundo indígena, esto adquiere ribetes raciales. No se trató de una reprimenda a una banda de narcotraficantes. El tema indígena es un asunto político y la represión tiene un componente étnico.

Lo grave es que a partir de este aparente montaje hubo imputaciones por atentados concretos a empresas de transortes, fundos y quemas de al menos 100 camiones.
-Por eso me atrevo a hablar de una eventual asociación ilícita, hay que ponerlo en esa perspectiva porque la corrupción es un fenómeno de todas las policías del continente. Ahora, creo que el caso mapuche ha sido ocupado para tapar el tema de fondo que ustedes en el Clinic han llamado Pacogate.

Si todo esto que ha salido a la luz es verdad, estamos frente a un montaje brutal.
-Hay cosas que posiblemente hayan sucedido, pero la policía no ha tenido las pruebas para vincular a estas personas con esos hechos particulares. Por eso da la impresión que se aprovechó una atmósfera, donde la utlización de la violencia como instrumento político es validada por parte del movimiento mapuche. Yo creo que al final mezclaron todo e hicieron una gran cazuela, tratando de justificar a través de un aparato que podía interceptar Wattsapp -cosa que tengo entendido que no existe- vinculando a dirigentes que no se llevan bien entre ellos y que incluso ni siquiera se conocían. Todo es muy contradictorio.

¿Llaitul, de hecho, declaró que no usaba WhatsApp?
-A esta altura pienso que hay que darle crédito a lo que dice. Además, si revisas la historia reciente de los dirigentes detenidos, encontrarás que no necesariamente están vinculados orgánicamente, incluso, algunos no se llevan bien. Entonces ahí la policía ocupa un concepto súper racial al sostener que como son mapuches, todos piensan igual, todos se conocen y todos se llevan bien. Si son indios, por lo tanto son todos iguales. Es una mirada homogénea frente a un pueblo tan diverso incluso políticamente.

Esta situación pone en tela de juicio a la Nueva Ley de Inteligencia que permite generar estas diligencias autónomas por parte de Carabineros sin el control de fiscales. Su debut, en rigor, fue un escándalo.
-A mí me parece terrible, creo que la Ley de Inteligencia golpea uno de los pilares más importantes de la democracia que es la presunción de inocencia, el derecho a poder comunicarte, hablar libremente y poder disputar ideas en el contexto de una sociedad democrática, o sea, con respeto a la libertad de expresión. Que una ley tenga el derecho de intervenir tu vida personal me parece preocupante, creo que no puedes darle ese poder sin criterio a personas que, como queda demostrado, carecen de él.

¿Bruno Villalobos debería renunciar?
-Debería renunciar. No solo él si no también el alto mando que, de alguna manera, son parte de la descendencia del General José Alejandro Bernales. Estamos hablando de un mismo grupo que se ha ido traspasando el poder al igual que la Concertación o los distintos diputados en el parlamento. Es un mimsmo grupo asociado desde hace mucho rato y se van reemplazando entre ellos mismos. Se trata de un mismo tronco, los mismos discípulos y la misma generación. Son enclaves al interior de carabineros que acumulan muchos hechos de corrupción. Al fin de cuentas esto se trata de abuso de poder contra la población civil, sea o no indígena. Y la indígena, básicamente, es la poblacion más vulnerable por la realidad económica, social y política. Ahí hay un acto de racismo no menor.