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25 de Agosto de 2022

Fernando Pairican, historiador: “Hay un poco de discurso triunfalista detrás de la detención de Llaitul”

Agencia Uno

El arresto del líder de CAM, Héctor Llaitul, acusado bajo la Ley de Seguridad del Estado por una serie de ilícitos, sacudió la agenda noticiosa. Para comprender este suceso, ad portas del plebiscito, The Clinic conversó con el historiador Fernando Pairican, quien reflexiona en torno a cómo esto podría impactar al interior del movimiento mapuche, además de sus efectos para la administración de Boric y la votación del 4 de septiembre. “Me parece que el gobierno le da una respuesta a los sectores más conservadores del país sobre el tema de la seguridad”, afirma.

Por

Agentes de la PDI detuvieron este miércoles 24 de agosto al líder de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM) Héctor Llaitul, en un operativo efectuado al interior de un restaurant en la comuna de Cañete, Región del Biobío.

“La Fiscalía está en condiciones de confirmar la detención del líder de la CAM Héctor Llaitul, en el marco de una investigación desarrollada por Ley de Seguridad del Estado que se inició en 2020, por una denuncia presentada por el Gobierno”, confirmó el Ministerio Público.

Específicamente, desde la Fiscalía de La Araucanía detallaron que la detención se dio en virtud de “una orden concedida por el Tribunal de Garantía de Temuco”, con Llaitul imputado por los ilícitos de robo de madera, usurpación y atentado contra la autoridad, en una causa en la que se invocó la Ley de Seguridad del Estado, y por la que será formalizado este jueves 25 en el Juzgado de Garantía de Temuco.

El hecho provocó una ola de reacciones en el mundo político, con representantes de la derecha celebrando el anuncio, casi en paralelo al pronunciamiento de la ministra del Interior, Izkia Siches, quien hizo un “un llamado transversal a no sacar réditos políticos de esta situación y dejar que las instituciones funcionen”.

Para comprender los impactos de la detención de Llaitul tanto al interior del mundo mapuche como en la contingencia chilena -marcada por la antesala del plebiscito del 4 de septiembre-, The Clinic se contactó con Fernando Pairican, doctor en Historia, académico de la Universidad Católica e investigador del Centro de Estudios Interculturales Indígenas (CIIR).

“La CAM ha demostrado que, en distintos momentos históricos que ha vivido cárcel política y detenciones, ha sobrevivido como organización”, proyecta Pairican.

Fernando Pairican.

-Entendiendo que existen distintas facciones y grupos, ¿cómo impacta esta detención al interior del mundo mapuche, entre quienes están por una salida más política, institucional y gradual al conflicto, y quienes apuestan por la fuerza y las acciones violentas?

-Lo que nosotros hemos planteado es que ambas vías son políticas. Lo que difiere son las estrategias para poder desarrollar el proyecto político del pueblo Mapuche, que es la autonomía. En ese ámbito, la CAM y Llaitul son parte de un escenario político, como actores relevantes del movimiento Mapuche. Y tiene por lo menos 20 años de historia la Coordinadora Arauco Malleco. Entonces, es una organización que tiene relevancia dentro del escenario político. 

-Y la detención, ¿cómo afecta a este movimiento que mencionas? 

-Creo que hay que esperar todavía las versiones de parte de la Coordinadora y de las otras organizaciones rupturistas de la autodeterminación, que pocas veces han conciliado en un discurso en común. El discurso en común es el control territorial y la liberación nacional. Pero no hay un antecedente de una unión estratégica. Las únicas veces que han logrado converger ha sido en el funeral de Pablo Marchant, por ejemplo. Pero no hay un frente rupturista de la autodeterminación. De hecho, se ven algunas tensiones incluso entre ellos. Todavía no se puede señalar cuál va a ser la respuesta de parte del movimiento Mapuche, en estricto rigor. 

-Entonces, no podemos aventurarnos a imaginar qué podría pasar con este suceso al interior del mundo Mapuche…

-Creo que se va a plantear el discurso de que continúa una política de criminalización contra un sector del movimiento Mapuche, independiente del gobierno que esté. Esa yo creo que es parte de la noción que se va a plantear. Lo segundo es que creo que hay un gobierno que está jugando a alguna estrategia, porque igual están iniciando una conversación. Hay una huelga de hambre en Angol, donde se está dialogando con los huelguistas y, por lo tanto, también hay una respuesta a unas demandas del movimiento más rupturista de la autonomía. Pero el otro escenario es el plebiscito. Y creo que ahí hay, de alguna manera, una respuesta también a fortalecer la salida democrática del gobierno, y para el sector del movimiento que ha apostado por la Convención. 

“Llaitul también ha mostrado poca capacidad de aliarse”

-Después tocaremos el tema del plebiscito, pero quiero quedarme primero en otro punto que mencionabas. ¿Cómo impacta esta detención en la relación del gobierno de Gabriel Boric con el mundo Mapuche? 

-Por un lado, en estricto rigor, la CAM y el movimiento rupturista de la autonomía nunca ha tenido una disposición con el gobierno de Boric. Lo ven como una continuidad de los gobiernos anteriores, bajo la idea política del colonialismo. Hay un diagnóstico teórico de parte del movimiento más rupturista de la autonomía. 

-¿Cuál es ese diagnóstico? 

-Ese diagnóstico teórico es que en los gobiernos de izquierda o de centroizquierda tienen una continuidad de prácticas políticas de los gobiernos anteriores. Y la práctica principal es que hay personeros del gobierno, en estricto rigor, del Partido Socialista, que han estado en todas las políticas de criminalización del movimiento Mapuche. Entonces, hay dos aristas en el gobierno: una que realmente quiere dialogar, que está un poco en el Plan Buen Vivir que señaló Gabriel Boric y sus cercanos del gobierno, de esa línea; pero otra línea, que es (el subsecretario de Interior) Monsalve, están por una visión siempre mucho más… más autoritaria para resolver este conflicto. Y en ese escenario, Llaitul también ha mostrado poca capacidad de aliarse o de entender que hay un cambio también político, en un contexto político, no sólo por el gobierno, si no que sobre todo por la coyuntura de la (Convención) Constituyente y los escaños reservados, que son un cambio político. 

Y agrega: “Ahí, yo creo que la CAM no ha logrado entender ese cambio político y, por lo tanto, en ese escenario, la detención también cae dentro de un juego político que él también construyó como contexto. Creo que es interesante la figura de Llaitul en ese ámbito: cómo lee y construye contextos políticos, que no necesariamente quiere decir que uno esté de acuerdo o no”.

-Sin Llaitul activo, o más bien privado de libertad, ¿perderá la CAM influencia en la Macrozona Sur, frente a movimientos rupturistas como Weichan Auka Mapu (WAM) o la Resistencia Lafkenche (RML)?

-Macrozona Sur es un concepto que encuentro de la política de seguridad pública de Bernales (exdirector general de Carabineros). Nosotros hablamos de Wallmapu, y dentro del Wallmapu, que es un territorio ocupado por el Estado chileno, las otras organizaciones aprenden algo de la CAM, tal vez, que es mantener mayor silencio. Por lo tanto, son organizaciones que, fuera de panfletos puntuales, no tienen un vocero público, ni tampoco resignifican mucho sus acciones. Más que nada, creo que son organizaciones que, comprendiendo que están bajo un manto de colonialismo, actúan con aspectos de clandestinidad, que es distinto a la CAM, que actúa en la semi clandestinidad. 

“Creo que estas otras organizaciones son realmente más clandestinas, y no tienen un vocero público ni una acción pública, porque asumen que hay un estado de colonialismo aún más brutal y, por lo tanto, sobre todo con el Ejército de Chile desplegado, prefieren mantener un anonimato. Ahí hay un aprendizaje de parte de estas organizaciones respecto a la Coordinadora”, agrega. 

-Entendiendo su historia, ¿es esperable una acción de represalia por parte de la CAM?

-No lo sé, porque, de alguna manera, no sé muy bien cuáles son los liderazgos que vienen posteriormente. Seguramente van a haber reacciones de la organización, me imagino. Pero no podría aventurarme ahí. 

-Supongo entonces que tampoco sabes cómo queda la cúpula de la CAM con Llaitul privado de libertad… 

-Me imagino que debe haber un recambio generacional y de otras personas que van a dirigir la organización. Ahora, una cosa es que lo detengan, y la otra es que puedan, de alguna manera… Hay un poco de discurso triunfalista detrás de la detención de Llaitul. El tema es si pueden detener la organización. La CAM ha demostrado que, en distintos momentos históricos que ha vivido cárcel política y detenciones, ha sobrevivido como organización. 

“El gobierno le da un poco una respuesta a los sectores más conservadores del país”

-Volviendo a lo de antes, ¿qué efecto podría tener esta detención en el plebiscito del 4 de septiembre?

-Me parece que el gobierno le da un poco una respuesta a los sectores más conservadores del país sobre el tema de la seguridad. Eso es algo que me imagino que El Mercurio mañana va a publicar y va a aplaudir en sus editoriales. Lo segundo es que creo que, a diferencia de otros momentos históricos, es un contexto en medio de un proceso realmente democrático. Creo que ahí es la democracia o la no democracia. En ese ámbito, permite por lo menos que el proceso constituyente pueda desarrollarse como corresponde, con una salida política. 

-Pero en ese sentido, ¿esta detención puede ser un suceso que aventaje a alguna de las dos opciones del plebiscito? 

-No lo sé, porque igual, lo que entiendo, es que esto viene de un tiempo anterior. Viene del gobierno anterior, una querella del gobierno de Piñera, que desarrolla la PDI con antecedentes del gobierno anterior. Entonces, digamos que coincidió con lo que viene por la coyuntura del plebiscito de salida, pero en estricto rigor, es algo que viene del gobierno anterior, que se materializó bajo este gobierno. 

¿Y crees que pueda impactar en la aprobación del gobierno de Boric? Porque el actual gobierno fue muy criticado por algunos sectores por no reaccionar a tiempo a unos polémicos dichos de Llaitul, para luego anunciar que ellos mismos “ampliaron” la querella original en contra del líder de la CAM…

-Creo que políticamente va a favorecer al gobierno, porque la crítica que hay en las encuestas que han salido, tanto la del Centro de Estudios Interculturales Indígenas (CIIR) como la del CEP, va dando cuenta de que la CAM viene perdiendo un poco de “prestigio político”. En ese escenario, si uno se maneja por las encuestas, debería de alguna manera favorecer al gobierno y, entre comillas, su popularidad. Ahora, si lo hacen de esa forma, también no deja de ser un poco siniestro: pensar que la popularidad va en torno a la coerción política a un sector en movimiento. Y eso igual puede generar una radicalización de sectores del movimiento Mapuche. 

-Entonces, te lo pregunto directamente: ¿puede esto terminar incrementado la radicalización de sectores del movimiento Mapuche?

-Es que no sé cómo el escenario puede estar hoy día más radical. No le veo mayores posibilidades de radicalización. El escenario ya está radicalizado. No sólo por la acción del mundo Mapuche, si no por la acción también de la gente que se opone a los derechos indígenas, que están en la posición del Rechazo, donde han actuado con políticas verbales muy racistas, donde está la franja electoral, que es muy racista. La idea de la Constitución indigenista, de los privilegios… La pregunta tuya la pongo desde la interculturalidad, y analizo a la otra sociedad, a la no indígena, y cómo también se ha ido radicalizando en este escenario. Entonces, en ese ámbito, tienes dos posiciones radicalizadas. Puede ser una la CAM, pero, por otro lado, también tienes a los activistas del Rechazo, que han radicalizado su racismo tanto verbal como público frente a los derechos indígenas. Son dos escenarios polarizados que, de alguna manera, se complementan. 

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