“El otro día vi el Juego de las Lágrimas. Esa donde salió la canción The Crying Game de Boy George. Ahí hay un personaje que es una peluquera transexual, me acuerdo que la había visto cuando muy chica, onda el 91, y me gustó mucho pero no la entendí bien. Ahora me hace mucho sentido”, dice Nikki Montero a Pousta.

Nikki o Nicole, nació en Laja, en la región del Biobío, hace ya 35 años. Se crió en medio de una familia evangélica por lo que no deja llamar la atención el vuelco que le dio a su vida. Cuando terminaba el colegio, decidió partir a Santiago. Con promedio 6,7  y tercer puntaje nacional en la entonces Prueba de Aptitud Académica, ingresaba a estudiar Ingeniería en la Pontificia Universidad Católica de Chile. La incursión duraría dos años, porque Nicole, a esas alturas acaso ya Nikki, entendería que lo suyo era otra cosa. Entonces partía su transición hacia el mundo trans.

Lo primero fue subir fotos a Geocities y grupos de Yahoo. La cosa tomaba vuelo. Un productor español comenzaba a contactarla.

Nikki cuenta que “cuando empecé, el año 2000, nadie entendía nada del nicho trans. Las compañías porno invertían los anuncios hacia el publico gay y perdían un montón de plata, eso fue antes de entender que el porno trans está dirigido al público hetero. Y el publico hetero que ve porno trans está escondido, porque por ejemplo, en Chile existe la causalidad de divorcio que es por homosexualidad, entonces si a un gallo la esposa viendo porno trans, le puede costar el matrimonio”.

Narra la publicación de Pousta que a Nikki le viene otro recuerdo a la cabeza. “Era la época cuando uno iba a arrendar películas a los video clubs. Una vez estábamos de vacaciones en Bahía Blanca, Argentina, y fuimos a un video club y había un montón de VHS porno, sin censura, ahí encima, todavía me acuerdo, de una donde salía una mina gordita en pelota comiéndose un pedazo de torta”.

Hoy, tras el paso de la PUC al mundo trans, y al mundo porno trans, Nikki ya está consolidada y se encuentra nominada a algo así como los Oscar del porno,  los Transgender Erotic Awards, en las categorías “Mejor modelo internacional” y “Mejor escena VR“.

“Los TEAs son como los Oscar del porno trans”, explica Nicole. “O sea los Oscar del porno son los AVN, que reúne a toda la industria, ahí hay una categoría pequeña de trans. Pero estos son lo más importante dentro del género”, afirma.

Nikki, quien admira a Daniela Vega, se queja de que “le den tanto bombo solamente a lo mainstream, porque el porno no tiene nada de malo. Aunque sea más underground, tiene la misma cantidad de público, hay una industria casi igual de grande. Entonces la cantidad de cobertura de una cosa versus la otra es un poco overrated”.