Dicen que cuando pasan los años, hay cosas que sencillamente importan un carajo. Como guardar la compostura cuando no se quiere u ocupar eufemismos para no decir las cosas como son. Entonces, a sus 61 años, el cineasta Spike Lee parece atravesar esa etapa de la vida en que le da igual omitir el nombre Donald Trump para reemplazarlo por el “hijo de puta que está en la Casa Blanca”.

Tal como recoge El País, Lee se manda esa frase en medio de la presentación ante la prensa de la película BlacKkKansman, la historia de un joven de origen afro que logra infiltrarse en el  Ku Klux Klan.

Según recuerda, el final de la cinta estaba listo, pero un hecho lo saca de sí. Prende la TV y ve el episodio reciente de Charlottesville. “La película tenía otro final, pero puse la tele, y vi en la CNN el atropello en Charlottesville (agosto de 2017). Supe que había que contarlo. Hablé con la madre de la asesinada, Heather Heyer, y me dio su bendición para que apareciera en la película”.

Entonces, y a propósito del atropello, Lee retoma la frase con que nombre a Trump. “Después de Charlottesville, ese hijo de puta (Trump), que define el momento no sólo para EE UU sino para todo el mundo, tuvo la ocasión de decir que apoyamos el amor y no el odio. Y el hijo de puta no denunció ni a los cabrones del Klan, ni a la derecha radical ni los hijos de putas de los nazis”.

Como ya está lanzado, el cineasta prosigue en el mismo tono y agrega: “Estados Unidos se construyó sobre el genocidio de los nativos y la esclavitud. Así se fabricó EE UU. Como dice mi hermano Jay-Z: hechos”.

“Pedimos a nuestros líderes que nos dirijan y que tomen decisiones morales. Por desgracia, no solo ocurre en América sino que esa mierda pasa en todo el mundo. No es un problema de negros o blancos, sino mundial. Todos vivimos en el mismo planeta. Y ese tipo, el de la Casa Blanca, tiene el código nuclear. Y además están el de Corea del Norte y el de Rusia. Joder, ¿qué está pasando?”, reflexiona.