¿Por qué tantos resguardos con los tiempos y sus prioridades?
Este oficio es de locos: exige mucho y renta poco. No es casualidad que gran parte de los que trabajan en comunicaciones, fumen. Es que viven ansiosos. Están obligados —por razones profesionales— a vivir sobre-conectados. Todo tiene que ser rápido, para ayer, y cualquier error se paga caro, porque no se produce dentro de una oficina sino en el espacio público. La sobreexposición es de por sí agotadora. En fin, nada de esto ayuda a la familia, que es lo importante. Y yo a veces pienso: en un tiempo más, quizá antes de lo que imagino, a nadie le va a importar lo que yo diga o haga en el ámbito profesional, pasaré de moda… y estoy dándole a ese aspecto de mi vida, al aspecto profesional, más tiempo y energía que a mis hijos o a mi marido. No tiene sentido.

¿Eres muy ansiosa?
Qué duda cabe…

¿Cuánto fumas?
Unos 3 cigarros al día, pero gracias al cigarro electrónico. Si no, serían muchos más…

¿Fumas adentro tu casa?
Absolutamente. Defenderé mi bastión hasta la muerte.

Ahora ya no se puede fumar en ningún lado… Te lo dice una adicta.
No pues, en algunas cosas nos hemos relajado mucho; en otras, nos hemos convertido en unos talibanes. El cigarro fue una de las primeras víctimas de esta segunda inquisición. Hay un puritanismo por ahí…

Mencionas que algún día pasarás de moda, eso implica que hoy estás de moda, ¿no? ¿Por qué?
Es una forma presuntuosa quizá de decir que hoy soy considerada, que no estoy todavía en la fase de persona obsoleta, cuya opinión es irrelevante. El punto es que estoy envejeciendo, y el camino a la vejez es eso, un camino hacia la insignificancia, y hay que prepararse para eso.

¿Quién es tu público? ¿Por qué te sigue?
No creo que haya algo así como mi público… pero si te refieres al tipo de personas que se siente interpretado por mí, creo que es bien diverso. En principio, yo hubiera dicho lo obvio: personas de la llamada ‘derecha social’, pero se ha producido un cambio bien importante con los comentarios Biobío. Un cambio hacia personas de clase media, cansadas de ser postergadas en sus necesidades ¡objetivamente apremiantes!, por cuestiones ideológicas que al final del día, representan solo a una elite.

¿Quién es tu troll? ¿Por qué te odian?
Esa pregunta es muy difícil de responder. Primero, porque el odio del que hablas es ¡supongo! un odio virtual; o sea, que no proviene de personas que me conocen personalmente, sino que identifican en mí algo que detestan. Y las cosas que la gente detesta son de muy diversa índole, y tienen su origen en experiencias únicas e irrepetibles ¿Quién sabe lo que ve en mí cada persona que dice odiarme? Algo que soy, quizá, pero muchas veces también algo que no tiene nada que ver conmigo.

¿Qué va a pasar cuando pases de moda? ¿Qué vas a hacer?
La pregunta más bien es qué estoy haciendo: tratando de concentrarme en lo que no pasa de moda, en lo que permanece en el tiempo, en lo que vale la pena…

¿Qué es lo que no pasa de moda? ¿Qué es lo que vale la pena?
Los vínculos del amor. Es lo único eterno, creo yo.

SENTIRSE PROTEGIDA

Cuando nadas contra la corriente, me refiero a cuando hablas de feminismo histérico, por ejemplo, ¿qué buscas conseguir?
Varias cosas. La primera, es hacer respetar mi derecho a disenso. Soy particularmente sensible a la pretensión de algunos de que pensar de una manera determinada, o tener una visión antropológica distinta, es ser moralmente inferior o intelectualmente deficiente. No estoy dispuesta a aceptar ese tipo de argumentos que, en realidad, no son argumentos, sino ataques personales. Respecto del feminismo, sobre todo del feminismo extremo, creo que se estructura sobre la base de una falsificación. ¿La mujer ha sido abusada por el hombre? Sí, y el hombre también por la mujer. Desconfío de cualquier interpretación (de la historia, o de un fenómeno cualquiera), en la que de una parte están los buenos; y de la otra, los malos. Eso es así solo en los cuentos, y en los cuentos infantiles, las buenas novelas se salen ya de ese patrón pueril.

Uno de los temas que ha surgido a propósito de la llamada ola feminista es abrir una discusión sobre la nueva masculinidad. ¿Estás de acuerdo? ¿Cómo debería ser esa nueva masculinidad?
No sé a qué se refieren ellas… la idea que yo tengo de la masculinidad no necesita mayor renovación.

¿Cuál es esa idea de la masculinidad que tienes?
A ver: lo que yo identifico con masculinidad tiene que ver con lo que considero atractivo del hombre. Y en ese sentido, mi opinión es esencialmente subjetiva. Dicho eso, creo que una de las características distintivas del varón es que puede dejar de lado sus emociones cuando es imperativo actuar solo con la razón. Esa capacidad suya me parece no solo atractiva, sino también fundamental en términos de complemento. Masculina me parece, también, la actitud protectora. Algunas mujeres considerarán denigrante que yo diga esto, pero es la verdad: me gusta ser protegida; más todavía, necesito sentirme protegida.

¿No te dan miedo las RRSS?
No especialmente, ¿en qué sentido tendría que tenerles miedo?

Al escarnio público, a la humillación, a las amenazas, a las funas…
No me gusta ser víctima de funas, amenazas, o cosas por el estilo. Y cuando eso ocurre, obviamente que me afecta, pero no te diría que me asusto. Vivimos en un país bastante seguro, por ahora.

Te han dicho de todo, desde facha a insultos de grueso calibre: ¿te consideras una provocadora?
A ver: yo sostengo posiciones que son desafiantes en el mundo de las RRSS, pero no fuera de ellas. En el día a día, en la calle, en la vida real, las personas no operan necesariamente con los códigos con que se manejan los twitteros, por ejemplo. Por el contrario, el culto a lo políticamente correcto es muy peligroso, porque termina con personas como Trump a la cabeza de un Gobierno. Cuando tú anulas una forma de pensar, cuando encasillas al pensamiento en verdades oficiales, cuando prohíbes la disidencia, cuando hasta el humor empieza a tener vetos, la necesidad de autenticidad y las ansias de libertad se desbocan. Creo que es lo que pasó en EEUU.

¿Qué códigos se manejan en la vida real? ¿Cuál es la sensibilidad que percibes?
A diferencia de lo que pasa en RRSS, el chileno es esencialmente tolerante, no anda por la vida de fanático, rasgando vestiduras. Por lo mismo, generalmente se muestra abierto a oír opiniones o argumentos nuevos, y sus posiciones son casi siempre matizadas, algo eclécticas incluso. O sea, todo lo contrario de lo que uno ve en Twitter o en Facebook.

¿De todos tus comentarios, cuál fue el más polémico? ¿El de los mapuches malcriados? ¿Tu postura anti ley de identidad de género? ¿Cuando te cepillaste a Piñera? ¿Tu postura anti aborto? ¿Tus opiniones sobre la homosexualidad?
La verdad es que no sé: cada uno de los comentarios que mencionas afectaron sensibilidades distintas, para bien y para mal.

¿Alguna vez has sentido que se te pasa la mano?
Obvio. El que dice que no se arrepiente de nada, o es tonto o es mentiroso.

PEQUEÑAS HUMILLACIONES

¿Qué ves cuando miras a las estudiantes que han protagonizado la llamada ola feminista?
Niñitas que podrían ser mis hijas, que tienen mucha rabia dentro, y que encuentran en la causa feminista una excusa para expresarla. Mujeres con dolores profundos, pero que están lejos de entender la experiencia de la violación o del abuso sexual.

¿Por qué están lejos de entenderla?
Porque cualquier mujer que ha vivido esto de cerca, que ha acompañado a otra después de una violación o de una situación de abuso, sabe que hay que hacerlo con extremada delicadeza, sin estridencias. Una mujer abusada necesita sanar heridas profundas y recuperar la confianza, salir de la lógica de que el hombre es siempre un agresor, superar el miedo. ¿Te dio la impresión de que esa era la invitación del movimiento estudiantil? Definitivamente no.

¿Concuerdas con las “pequeñas humillaciones” de las que hablaba el ministro Varela?
Depende de qué estemos hablando y con qué se compare. Si las universitarias pretenden victimizarse, por ejemplo, por el hecho de que un profesor haga en clases un comentario desubicado o machista, yo sería más radical que el ministro: porque ni siquiera creo que eso califique como pequeña humillación.

¿Viste los posteos de Jocelyn Holt? ¿Qué opinión te provocan?
No los ví. Entiendo que se refirió a la forma en que la fuerza de gravedad afectó el cuerpo de las manifestantes. Si te refieres a eso, no me parece grave. No es elegante, estoy de acuerdo, pero en fin, qué aburrida sería la vida si nadie se saliera un poco del protocolo. El humor tiene un poder sanador muy importante, y de nuevo, prefiero un exceso o una vulgaridad, a una prohibición.

Se acaba de deponer la Toma Feminista de la Casa Central de la PUC. ¿Qué sensación te deja?
Que ganaron. Que desde el punto de vista simbólico, hicieron algo significativo. Que en lo que se refiere al fondo, lograron instalar un tema que solo favorece a una elite y que no tiene nada que ver con el abuso o la violación. Para la derecha, para el Gobierno, lo ocurrido fue pura pérdida. Y seguramente se darán cuenta, pero en un tiempo más.

¿Qué mujeres admiras? ¿Alguna mujer que te inspire?
En el ámbito público, a la Thatcher.

PIÑERA, KAST Y LA ESPERANZA

¿Por qué no soportas a Piñera?
Jamás he dicho eso: creo que era un pésimo candidato, una muy mala opción para la derecha, y sigo pensándolo; pero ese juicio mío es político, y no tiene que ver con una simpatía o antipatía mía.

De pésimo candidato a presidente, ¿qué ves en lo que va de su gobierno?
Que ha aprendido, que se ve está tratando de enmendar algunos errores.

¿Qué esperas para la cuenta pública de este viernes?
No es lo que espero, sino lo que creo que va a ocurrir: el Gobierno se hará cargo de problemas que no atañen a la mayoría, tratará de hacer una que otra ganancia política a partir de ahí, y el discurso del presidente quedará reducido a una que otra cuña intrascendente, pero que servirá de alimento de los medios de comunicación, que por lo general operan con la misma lógica que la farándula.

¿Cuánto te agrada Kast y sus propuestas?
Kast es un hombre extraordinariamente afable, tiene sentido del humor, es muy respetuoso de la libertad, nada que ver con el personaje que algunos han construido en torno a su figura.

¿Qué personaje han construido? ¿Por qué?
Una caricatura. ¿Fue partidario de Pinochet (igual que la mitad de los chilenos)? Entonces es un asesino torturador. ¿Cree en el matrimonio entre un hombre y una mujer? Entonces es poco menos que un neonazi. Así procede un sector de la izquierda.

¿Vas a misa?
Sí.

¿Eres devota de algún santo? ¿Crees en las mandas?
Eso es ya demasiado íntimo.

¿Cuál es tu sentir con respecto a la situación de la Iglesia chilena?
Me parece que es una gran oportunidad. Chile ha sido históricamente un país muy clerical,y si todo lo ocurrido ayuda a ir en otra dirección, si los escándalos contribuyen a volver a buscar el centro donde siempre estuvo, que es en la persona de Jesucristo, me parece muy esperanzador lo que está pasando.

¿Qué va a pasar con la Iglesia chilena?
Ratzinger hizo una gran profecía en torno a los años 70. En ella anuncia que la Iglesia pasará por una crisis gigantesca, que los cristianos volverán a ser una minoría, y que muchos hombres se acercarán a ella buscando un lugar de encuentro. En el fondo, anuncia una Iglesia parecida a la de los primeros tiempos. La tecnología nos ha enajenado, ha debilitado nuestros vínculos, ha deshumanizado nuestras vidas. Todo eso ¿no hace que en el fondo tengamos una profunda sed de Dios? ¿Una necesidad cada día más urgente e imperiosa de unidad, de encuentro?

¿Qué ves cuando ves la juventud?
A veces da la impresión de que todos sus anhelos, todas sus expectativas están puestas en pasarlo bien: el carrete, el viaje, el fin de semana, lo excitante. Me refiero especialmente a los de la clase alta: niños sin ninguna conciencia de su situación de privilegio, que van por la vida sin un propósito, incapaces de asombrarse o de movilizarse por algo distinto a sí mismos. Alcoholizados e hipersexualizados. Mi esperanza, la verdad, está puesta en los hijos de familias de clase media. Ellos saben que si no se sacan la mugre, no van a salir adelante. Saben que no cuentan con pitutos que les aseguren una posición. No pueden darse el lujo de pasar borrachos el fin de semana. Están conscientes de la importancia de leer y de formarse. Ellos me dan esperanza, ellos serán la clase dirigente de este país en 10 años más y me alegro que así sea.

¿Cuál es tu ideal de Chile? ¿Cuál es tu sueño para Chile?
Quiero un país donde se premie la honestidad y el trabajo, donde decir “es honesto, es trabajador”, sea más elocuente que decir “es rico”. Donde importe más lo que uno hace que lo que uno tiene. Hoy día no es así: si tú le preguntas a un chileno quiénes son los hombres más ricos de Chile, son capaces de mencionarte al menos 3. Si les preguntas a qué se dedican, no saben. Esa es una mentalidad, una cultura, una forma de pensar y de sentir mucho más enraizada de lo que parece.

¿Eres millonaria?
Soy pobre aunque viva como una reina. Gano algo más que el sueldo mínimo y lo único que tengo es un auto. Pero insisto, soy una privilegiada.

¿Qué significa el dinero para ti?
Independencia y posibilidad de hacer cosas. Algunos hablan de plata como si fuera irrelevante, o algo así como un mal necesario. Pues bien, tener lo suficiente te permite vivir tranquilo, ser capaz de enfrentar la enfermedad de un hijo, disponer de unos días para descansar con la familia, etcétera. Tener lo suficiente es tener tranquilidad, y el discurso que dice que la plata es lo de menos es infantil; y proviene, en general, de personas que lo tienen todo sin habérselo ganado. El Frente Amplio reúne a buena parte de los jóvenes que tienen este discurso.

¿Por qué te ensañaste con Giorgio Jackson?
Ensañarse significa deleitarse en hacerle daño a otro, y la polémica con Jackson responde a un objetivo muy distinto al del ‘deleite’. Si Giorgio hubiera defendido las intenciones de su madre, por ejemplo, me habría parecido bien. Pero no estoy dispuesta a aceptar que mienta o que falsee antecedentes, como de hecho lo hizo. Y mucho menos que me acuse de difamación. En el fondo, el Diputado aprovechó la posición que tiene para descalificarme profesionalmente, y ese es uno de los límites que no dejo pasar. En fin, ahora estoy estudiando antecedentes nuevos, porque aparentemente la Junji se convirtió en caja pagadora ¡La Junji!. Una vergüenza.