POR PLUTARCO URQUIDI

Dentro del género de Teleserie, los turcos destacan por líneas argumentales especialmente dolorosas, sin dar espacio a la esperanza o la redención. En ese sentido, la teleserie que llega a nuestros terrenos rebautizada como “Huérfanas” (originalmente, Kırgın Çiçekler) es demostración fehaciente del ensañamiento de la dramaturgia turca con los personajes de los mundos narrativos que crean. Una teleserie que lleva en antena casi 170 tardes, desde diciembre del año pasado, un ritmo que podría resultar cansino, a ritmo de una hora diaria, sostenida solo por la constante tensión de no saber a quién matan en la siguiente entrega. Un culebrón larguísimo, donde las protagonistas se la pasan entre la cárcel, el hospital y el cementerio. Y el orfanato, por la cresta la teleserie triste.

Parte luego que Eylül fuera entregada a un orfanato por su madre, luego que no creyera que ésta había sido abusada sexualmente por Kemäl, un tipo enfermísimo que pareciera hablar mientras no logra contener el deseo de ponerse a bailar, (el doblaje refiere pudibundamente estos actos como “acoso”) y que es la depravada pareja de la madre de Eylül, y que encima se parece al weón que me hacia bulling en primero de universidad, lo que hace que me caiga aún más mal. Allí conoce al resto de las huerfanitas: Mëräl, Söngül, y Kädër, y luego Semrë, las que son apoyadas por la vicedirectora del orfanato, Feridë, (que se parece a una cuica rica pero antipática de mi u, larga vida a Feridë, desprecio a Pilar), quien con su novio Topräk son el descargo cómico de la teleserie, si es que cabe hablar de descargo cómico porque todos los capítulos termino bajoneado.

Allí hace el núcleo del drama, con otras historias con montones de personajes con nombres llenos de cremillas. La teleserie se emitió por tres años en Turquía, en capítulos semanales de no menos de dos horas, lo que hace presumir que el tranco en la edición local será largo. Pero allá ya terminó.

De pura curiosidad me metí a revisar cómo terminó, y no puedo sino expresar mi desconcierto al constatar que COMO CHUCHA MATAN A LA SONGÜL, enfermos de mierda, no veo nunca más una teleserie turca en mi vida, no les bastó con matar a la mamá de la Meräl cuando la encontró, no les bastó con pitearse a la mamá de la Eylül (que encima patea al pololo cuando se volvió pobre y encima al pololo recién pateado le da cáncer y la Eylül lo cambia y se termina casando con un paco, encima es sapa de la yuta) ni al hermanito de Kadër y a los padres de Semrë y al papá de la Söngül, no, se tenían que pitear una huerfanita, como si no lo hubiera pasado suficientemente mal toda la teleserie.

Señor Luksic, ya que todos los tuiteros le piden favores, le pido un favor: haga como hizo Nicolini con Candy y haga que editen el final de “Huérfanas” y le cambien el doblaje para que parezca que la Songül no se murició. 

Evaluación: Tres caritas tristes, por matar a la Songül