Los límites son barreras que nos impiden actuar y poder desarrollar nuestra vida con total libertad. Vivimos llenos de divisiones entre nosotros: los prejuicios, educación, ingresos, lugar de origen, género y sexualidad. Sin ir más lejos, hasta los colores de nuestra bandera chilena tiene divisiones.

En las ciudades hay límites que debemos derribar. El narcotráfico es uno de ellos, que encierra a miles de personas en sus casas en villas y poblaciones por el miedo a salir y encontrarse con una balacera.También son los altos costos del arriendo, que hacen que muchas familias se vean obligadas a vivir en campamentos, sin acceso a agua potable, electricidad o alcantarillado, y expuestos a la crudeza del invierno y a las catástrofes naturales.

Para los migrantes, los abusos en sus salarios son un límite importante, que llevan a que muchos hoy en Chile vivan en cités y conventillos en condiciones indignas de hacinamiento y que en cualquier momento puedan sufrir un incendio por la precariedad de las instalaciones.

La casi nula existencia de áreas verdes en buen estado en algunas comunas que impiden la recreación, la eterna espera para atenderse en hospitales y la educación de mala calidad son también límites importantes para muchos ciudadanos y que no debemos seguir permitiendo.

Es deber de todos y del Estado acabar con esos límites, porque muchos de éstos incluso terminan con la vida de algunas personas. Derribar esas barreras y construir ciudades justas e integradas para todos es urgente. Por eso, invitamos a sumarse a Violeta, que surge al mezclar los colores de nuestra bandera, que representa el sueño que tenemos de la inclusión e integración que debemos lograr en cada ciudad del país.

Gonzalo Rodríguez
Director Social de TECHO-Chile