Benito Cerati (24) es el hijo del fallecido líder de Soda Stereo, Gustavo Cerati. Tal como su papá, decidió seguir el camino de la música. Junto a Zero Kill, su banda, se presentan en cuanto escenario sea posible.

Pero para Benito no todo es música. No tiene problemas para hablar sobre su identidad sexual, discutir sobre política o apuntar las injusticias de este siglo. Durante su última visita por Chile aprovechó de recrear las fotografías de su padre en el Metro de Santiago, tocó gratis y de improviso en Estación Baquedano, se presentó en el Bar Loreto y, por supuesto, conversó con The Clinic.

 

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¿Cómo es tu relación con el público chileno?

– A mí me encanta. Quizás me gustaría mucho poder tener algo así como una charla. Por ahí están todos en el celular, como si yo fuera un pez en un acuario. Yo me acerco a veces tipo “hola, ¿cómo estás?”  y ahí están con el teléfono. Me gusta acercarme a la gente, pero se siente como irreal. No suelo entrar en diálogo. Me siento en un capítulo de Black Mirror, ese cuando sales a la calle y derrepente están filmándote.

En ese sentido, ¿cómo te llevas con las redes sociales y todo este fenómeno de estar siempre conectado?

– Me gustan, yo aprendo un montón. También son muy demandantes porque al tener muchos seguidores o tener un apellido no sé, esas cosas re de la edad media. Parece que tengo que no opinar o hacerlo de cierta forma, agradarle a todos porque si no “cancelado”, ¿viste?. Está esta moda de esperar demasiado de todo el mundo. Se proyecta tanto en el otro que si no pensás igual que yo, pasas de ser mi ídolo a lo peor. Te ponés a pensar y te das cuenta que todo el mundo alrededor tuyo es así. Todo el mundo piensa distinto, osea, tendrías que estar decepcionado de todos.

¿Y cómo afrontas esas discusiones?

– Pasa que yo aprendí mucho a ser tolerante a partir de encontrarme con todas estas cosas. Soy capaz de decir “Ok, está bien”. Creo que uno tiene un pensamiento infantil de pensar que en un momento “ya está, ya entendiste la verdad y todo el que diga lo contrario está fallando”. Hay lentes, perspectivas. Uno puede estar más de acuerdo con una cosa que con otra, pero eso no quiere decir que haya una verdad universal sobre las cosas. Eso es lo que aprendido también de las redes, a velocidad rápida. Porque uno al estar todo el tiempo con tanto comentario y tanta cosa. Hay personas que me critican, pero yo sé de dónde vienen y no les doy importancia. Hay otras personas que por ahí me dicen algo coherente.

¿Te conflictúa el hecho de que la gente constantemente te tilde como “el hijo de Cerati”?

– Ya viste, no me conocen. Desde toda la humildad creo que del público aquí debe haber uno con suerte que conoce mis canciones. Pero está bien, es parte del proceso. Igual es una forma rara de conocer a alguien, porque tenés una carga de cómo puede ser.

 

Chile conservador

Recuerdo que hace un tiempo hiciste una dura crítica a tu familiar chilena por Twitter. En Chile algunos de mi familia son re pinochetistas admiradores de Piñera y le dicen la gorda a Bachelet. y me da vergüenza” fue una de tus declaraciones, ¿Cómo ha afectado eso en tu vínculo con ellos?

– Quiero aclarar que realmente no estoy hablando de mi familia completamente, somos muchos. Ahí supongo que hay de todo, como en todas las familias. Respecto a eso yo hablaba más de lo que he visto, cuando he viajado. Mis familiares chilenos viven en Las Condes, como barrios más altos. Entonces tenés ahí como mucha gente con pensamientos que no me tomaban mucho, pero no sabía muy bien como opinar porque me hacía ruido internamente muchas cosas que escuchaba, no necesariamente de mi familia, sino de mi alrededor cuando niño. En mi barrio o donde sea.

Parece que Chile es más conservador que Argentina.

-Yo creo que está como muy falto de información. Aquí la voz la tienen unos pocos. Pasa en muchos lados, no sólo en Chile y creo que es un mal jerárquico instalado en un sistema. Pero sí, creo que en Argentina somos un poco más ruidosos.

Tenemos que cambiar entonces. 

– Hemos vivido bajo un paradigma clasificativo, que nos ha servido para sobrevivir en cierto mundo, pero que ahora nos destruye bastante. Cada vez estamos más restringidos. Vamos a llegar a un punto en donde seremos oprimidos por ser distintos en cierto punto, porque en realidad todos somos distintos. Somos seres humanos pero todos tenemos una forma de ser distinta, que tiene base en cómo te criaron o las cosas que has vivido.  Y nada, todos podemos ser discriminados en cierto punto, y si seguimos en este sistema, vamos a terminar autodestruyéndonos porque ya no nos sirve. Por eso creo que es evolutivo empezar a desarrollar la empatía, la solidaridad. Por un instinto de supervivencia vamos a ir hacia ahí.

Ser hombre y feminista

Se te ha visto apoyar públicamente al movimiento feminista e incluso considerarte como tal…

– Cuando dije que era feminista la verdad es que tenía muy poco conocimiento sobre el feminismo en general. Yo conocía las bases, digamos. Uno a veces dice cosas demasiado rápido. No puedo considerarme feminista realmente porque primero soy varón y realmente un privilegiado dentro del patriarcado. Si bien no es algo que yo quiero, es así. Al aprender esto tampoco es que me gusta hablar mucho del tema, porque siento que son las mujeres las que tienen que hablar. Son las mujeres las que sienten en carne propia la opresión. Y además porque si un hombre habla de feminismo en un medio es como mucho más un boom que una mujer, claramente. A un hombre se le cree más, ¿no? entonces es mejor quedarse callado.

Dentro de ese mismo conflicto, otra de las problemáticas que existe dentro del mundo de la música y de las artes en general es la duda sobre si es necesario separar al autor de su obra o no, ¿tú cómo lo ves?

– Sí. Creo que para los artistas de hoy principalmente. Que un artista en estos tiempos cometa algún tipo de violencia machista me parece condenable. Me parece que invalida la obra y absolutamente todo.

¿Y antes?

-Yo considero que los artistas de antaño estaban mucho más inmersos en una cosa que no se cuestionaba. El machismo no se cuestionaba tanto hace un par de años. O había muy pocos hombres que se ponían a pensar en cosas como estas. Si nos ponemos a pensar toda la historia ha sido machista. Podemos juzgar a toda la historia.

Para mí más que juzgar es aprender de eso. Estamos en la antesala de un cambio muy grande, en el que nuestra labor es escuchar, aprender y estar ahí.

Privilegiado

Considerando la crisis económica que actualmente afronta el país, ¿cómo está el panorama para la cultura en Argentina?

– No hay mucha onda con la cultura últimamente en el país. Yo tengo una postura tan fundamentalista, considero que alguna cosa estará haciendo bien (Macri) supongo. Yo particularmente no sé si la encuentro fácil pero me parece que todo lo que es cultura está muy complicado y es muy difícil que la gente salga porque no tienen plata para salir. Allá están diciendo que esto es por un tiempo, hasta que todo se neutralice y qué se yo, pero yo tengo mis dudas respecto a eso. Hablo desde un lado personal. No soy diputado de nada ni mucho menos, soy simplemente una persona que vive en sociedad y ve, sale al mundo. Yo no me quedo en mi barrio. Con los chicos (la banda) intentamos siempre ampliar nuestra consciencia social lo más que podamos y yo sé que vengo de un lugar privilegiado.

¿Privilegiado en qué aspecto?

-Privilegiado igual dentro del sistema en el que estamos.

Pero no es como que tú quieras serlo.

– No por culpa, yo no siento culpa. Veo The big picture y pienso que esto está mal. Que hay que cambiarlo.