A puerta cerrada, en la oficina en Santiago de la senadora Yasna Provoste, un grupo de asesores analiza con ella algún asunto que  es imposible captar desde afuera. Lo que sí se siente, cuando la puerta se abre, es la agitación de cualquier equipo que va ganando.  La jornada laboral está terminando, pero nadie quiere irse.

Yasna Provoste (DC) asumió como ministra de Educación en el primer gobierno de Michelle Bachelet en 2006, en reemplazo de Martín Zilic, quien cayó en medio del “pingûinazo”, la movilización masiva que puso el tema de la educación al centro de la discusión política. Tenía apenas 37 años, pero logró superar con éxito esa crisis. No pudo, sin embargo, con los embates que sufrió dos años después. Los partidos de derecha, entonces en la oposición, consiguieron la aprobación de una Acusación Constitucional en su contra, bajo la causal de “no corrección” de “graves infracciones e irregularidades” cometidas por la Seremi Metropolitana.

El proceso partió con una interpelación liderada entonces por la diputada Marcela Cubillos, hoy titular del Ministerio de Educación.

Tras la destitución, Yasna Provoste debió esperar cinco años para volver a ocupar un cargo público. Acabado el castigo, venció en la primaria interna de su partido y fue electa diputada en 2014, con una alta mayoría, por la Región de Atacama, de la que es originaria. Es senadora desde noviembre del año pasado y en marzo, coincidiendo con el regreso de Sebastián Piñera al Gobierno, asumió la presidencia de las comisiones de Minería y Educación.  En el ejercicio de este último cargo asumió un vistoso liderazgo opositor, con el que consiguió aportillar los objetivos originales del proyecto “Aula Segura”, que el gobierno pretendía aprobar en tiempo récord, navegando sobre el viento favorable de las encuestas.

Cuando te fuiste del Ministerio de Educación, dijiste que se había cometido una injusticia en tu contra. ¿Cómo ves ahora todo lo que sucedió entonces?

-Siempre es doloroso cuando una persona es objeto de una injusticia, en que había una determinación previa respecto del resultado que se quería obtener. Pero yo siempre, y tiene que ver con mi cosmovisión, tiendo a mirar las cosas como algo positivo. Ese hecho, más allá de que fue tan injusto, también fue una reafirmación para mí en la política, desde la perspectiva de que la contribución a la sociedad, no puede estar sujeta a lo que a uno le tocó vivir. Por eso, no dudé en ningún momento en seguir muy activa políticamente. Cuando me presenté de candidata a diputada pasé por un proceso de primarias, que ganamos, pero no fue sencillo. Como para muchos, nada ha sido regalado. Todo ha sido a punta de mucho esfuerzo y sacrificio, pero me siento muy reconfortada con el cariño de la ciudadanía. Resulté electa como primera mayoría en mi región. En estas elecciones senatoriales fui primera mayoría nacional. Eso también, va consolidando el cómo una situación de injusticia uno la va transformando en algo mucho más esperanzador para la política.

Yasna Provoste asegura que su salida del ministerio no fue un reflejo de fracaso. Relata que, “gracias al diálogo”, logró importantes acuerdos con el movimiento estudiantil y como prueba de ello relata que los dirigentes de entonces, César Valenzuela y Karina Oliva, la visitaron hace algunos años en su casa en Vallenar y que se rieron recordando los entretelones de aquellas negociaciones. Y que con el Colegio de Profesores logró un acuerdo que dio paz al gobierno por cuatro años. Y que se aprobaron proyectos importantes para destinar más recursos a la educación de los más desfavorecidos en la sociedad.

¿Por qué tu sector no pudo defenderte, entonces? ¿Qué demonio despertaste para que esa Acusación Constitucional posperara?

-Creo que había personas que tenían la preocupación de que yo iba a ser candidata a senadora, pues parecía el trayecto natural. Y muy honestamente, para mí ese no era un objetivo. El tema parlamentario me era más bien lejano, porque tengo una personalidad  ejecutiva y los temas legislativos son de tan largo aliento. De todos modos, ahora he encontrado un camino de ir empujando transformaciones que son importantes para la vida cotidiana de la ciudadanía.

¿Era así de pequeño el objetivo? ¿Evitar que fueras senadora o había algo más?

-Yo creo que, además, a la elite de este país le molestaba que una persona como yo, que estudió en una escuela básica con número, que no estudié en las universidades tradicionales, sino que en la Universidad de Playa Ancha, estuviera en esa cartera. Me imagino que en esos mundos debe ser incómodo que una persona de estas características llegue a una responsabilidad tan importante .

O sea ¿hubo clasismo también en esa decisión?

-¡Sin duda!

¿Lo sentiste alguna vez en algún comentario, en algún gesto?

-Sí, pero me quedo con la opinión de hace unos días. Estaba en Alto del Carmen, en la celebración del aniversario y se me acercó un joven que me dijo: “Yo fui a la universidad,  porque cuando yo la vi (en el Ministerio), me dije: ‘Se puede. Es posible’. Creo que eso, también, es muy importante para muchas personas y, en el fondo, para la transformación que una quiere hacer en nuestra sociedad, en que el mérito, la capacidad sea lo que prime y no el origen.

Ascanio Cavallo dijo que era imprudente que hayas asumido la presidencia de la Comisión de Educación, considerando que fuiste destituida de la cartera en parte, precisamente, a la gestión de la actual ministra.

-A mí me parece que eso revela un machismo muy enraizado en nuestra cultura. Yo prefiero pasar por alto esos comentarios y dedicarme a los temas que tienen sentido y trascendencia en las políticas legislativas en nuestro país.

EDUCACIÓN, INESQUIVABLE

Entraste al Congreso por la puerta ancha ¿El tema de Educación te cayó encima o lo buscaste?

-Cuando llegué a la Cámara de Diputados, en el 2014, no era, necesariamente, el tema en el que buscaba estar. Yo buscaba estar en aquellos temas que son un alto impacto en mi territorio: minería, agua y pesca. En la bancada me pidieron que asumiera la comisión de Educación y yo accedí a integrarla, pero no a presidirla. Sin embargo, claramente es un tema que a mí, naturalmente, me apasiona mucho: soy profesora y estoy muy vinculada a estos temas

Además, fuiste ministra

-Sí y siempre mantuve y mantengo una relación bien estrecha con profesores, asistentes de la educación, con el mundo de la primera infancia, es una relación natural. Y desde ahí también, en el gobierno de la Presidenta tuve opiniones bien críticas sobre varias iniciativas legales y eso da cuenta de que asumo mi rol y mi tarea como legisladora con mucha seriedad, con mucho compromiso y con gran responsabilidad por la confianza que han depositado mis electores en esta tarea.

¿En qué momento en el Senado, decides pasar de este segundo plano a asumir la presidencia de la Comisión?

-En el Senado las comisiones son más pequeñas. Somos cinco integrantes y, actualmente, tres de ellos somos de oposición, uno por partido y mi colectividad me pidió que los representara. No había mucho margen para eludir la responsabilidad.

¿Hubieras preferido no ser presidenta de la Comisión, para evitar los cuestionamientos?

-No. Ahora estoy bastante más por encima de eso. Me parece que ese tipo de comentarios lo único que busca es banalizar una discusión que es mucho más de fondo. Hoy día nuestro aporte en materia legislativa tiene que ver desde donde uno se para en la sociedad, en la concepción de sociedad que tenemos y el tipo de educación que necesitamos. Nosotros -y hablo en plural, porque no hablo solo por mí- creemos en una sociedad que avance hacia una mayor colaboración y el sistema educativo también tiene que ir en esa dirección. Si nosotros creemos que el sistema democrático le hace bien al país, no podemos pensar en que la escuela no sea un espacio democrático, en que las comunidades escolares definan no solo sus proyectos educativos, sino también sus reglamentos de convivencia interna.

SED DE SEGURIDAD

¿Qué ha pasado en la sociedad chilena, que en un momento no muy lejano estaba discutiendo sobre gratuidad, universalidad y desmunicipalización y ha terminado debatiendo sobre seguridad en el aula?

-Es que nosotros representamos visiones de sociedad muy distintas y eso es lo que está hoy día en discusión en el Parlamento. La visión que nosotros representamos se acerca a creer en que la educación tiene que ser un derecho y, por eso, es que desde la primera infancia se ha avanzado en aumentar la cobertura, porque estamos convencidos de que es allí donde se pueden nivelar las desigualdades de origen, que son tan lacerantes en nuestra sociedad; porque nosotros creemos que en la educación superior, sea esta, técnica, profesional o universitaria es un derecho y por eso avanzamos bastante en el gobierno anterior en consolidar un modelo de gratuidad. La derecha representa una visión de sociedad distinta. Ellos están convencidos y se sienten cómodos en que la educación sea un bien de mercado. Elos lo impusieron en su reforma, en dictadura, precarizando la educación pública a través de la municipalización. Hoy día vemos en la agenda legislativa de este gobierno, que presentan su proyecto del nuevo CAE. Lo muestran como un proyecto de financiamiento solidario, pero en el fondo lo que busca es generar una competencia desigual con la gratuidad; entregarles más recursos a las universidades que no tienen estándares de acreditación. Todas las universidades que acceden a la gratuidad tienen que cumplir ciertas exigencias, no solo en materia de calidad, sino que, además, tienen que regular su expansión de la matrícula, tienen que someterse a niveles de control de los recursos. Pero el gobierno actual presenta una iniciativa donde le dice a las universidades privadas: “¿Sabe qué? Sálgase de este modelo porque aquí nosotros les vamos a entregar más recursos. Yo le voy a dar un mayor porcentaje del arancel que la gratuidad y, además, lo libero de todas las exigencias que tiene la gratuidad”. O sea, usted puede seguir creciendo como se le dé en gusto y gana.

Pero esos recursos los tiene que prestar

-Claro. El estudiante tiene que endeudarse. Y puede darse el caso de un alumno que se acueste con la gratuidad y al otro día se levante y descubra que la ha perdido, porque su plantel aceptó esta oferta del gobierno y renunció a la gratuidad. Ese alumno,si quiere seguir ahí, tendrá que endeudarse. Con eso, además, se va perpetuando un ciclo que es bien perverso porque esos estudiantes endeudados, posteriormente salen al mundo laboral y, como tienen que comenzar a pagar este crédito, reciben menos de remuneración que el compañero que nació en una familia cuyos padres pudieron pagarle los estudios. Nuestra preocupación es que  tenemos más de tres millones de compatriotas, de acuerdo a lo que nos ha dicho la última encuesta Casen, estancados en condiciones de pobreza. Tenemos que hacer un mayor esfuerzo por transformar esa realidad y, una manera, es la educación. Por eso, manifestamos nuestra preocupación por ese proyecto original del Aula Segura, que finalmente no prosperó, porque lo que buscaba era arrastrar a los jóvenes a la deserción escolar. Buena parte de los jóvenes que son expulsados, como ha dicho la propia Unicef, termina desertando del sistema escolar y están condenados a altos niveles de pobreza. Cuando en Chile hemos hecho un camino en la dirección contraria, es decir, vemos cómo el gobierno persevera en un modelo de sociedad en donde el que tiene accede a salud, educación y justicia y el que no, no.

REVANCHA PRESUPUESTARIA

En esto, tenemos que hacer más pedagogía. Muchas veces, cuando uno va y golpea la puerta de alguien, te dicen: “A mí me da lo mismo el que salga” y lo que yo les digo es que no nos puede dar lo mismo, porque las condiciones en las que vamos a vivir son muy distintas, según la elección que uno haga. Por ejemplo, en esta distribución del presupuesto, en el caso de Atacama, se le bajó 15% de recursos al Serviu. Cultura, ha sido afectada tan dramáticamente, pero no de manera pareja. El Teatro Municipal conserva, prácticamente, su mismo presupuesto, pero otras instituciones,  como el Museo Violeta Parra y las organizaciones culturales más pequeñas de regiones, ven reducidos los aportes del Estado en 30%,. Esto no es por azar. Lo que yo veo es una cierta represalia de este gobierno a organizaciones que fueron muy críticas y que levantaron la voz respecto de nominaciones de ministros que duraron 90 horas.

¿Te refieres a  Mauricio Rojas?

-Claro, el castigo es a organizaciones que fueron muy catalizadoras de una movilización ciudadana que clamaba por más Memoria. Cuando uno ve, por ejemplo, que en la Ley de presupuesto, se intenta precarizar a la nueva educación pública diciéndole que ahora tiene  que utilizar recursos de la subvención de los estudiantes para pagar los incentivos al retiro de profesores y asistentes de la educación, que desde 2006 siempre han tenido partidas separadas, claramente, hay un modelo de sociedad con la cual nosotros tenemos una gran diferencia.

Vuelvo a preguntarte, entonces ¿qué pasa con la sociedad chilena? Porque Piñera fue electo democráticamente. Los votantes lo prefirieron.

-Al igual que en su primera campaña, cuando prometió que se le acababa la fiesta a los delincuentes, su gran promesa de campaña ahora fue el crecimiento económico y el empleo y, en el momento en que estamos haciendo esta entrevista, se sabe que el Imacec ha dado un crecimiento de  2,3%, y el desempleo es de los más altos de los últimos años: un 7,1% a nivel nacional. En la región de Atacama, es de 8,1%, muy por sobre lo que tenía nuestro país en años anteriores. Una vez más, se ha hecho uso del poder político y del control de una buena parte de los medios de comunicación para hacer promesas que  no se cumplen.

¿Y no será que el sector que representas, la antigua Concertación, la Nueva Mayoría, dejó de hablar de propuestas, de esos modelos de sociedad que mencionas, y la gente dejó de encontrar diferencias sustanciales entre uno y otro?

-Yo creo que es un poco de todo eso, pero, sin embargo, creo no solo que tenemos que retomar ese camino sino, también, mantener un vínculo muy estrecho con la comunidad, con los problemas que hoy día se viven. Creo que nunca le ha ido mejor a Chile que con la unidad de la centroizquierda y, por eso, me parece necesario trabajar incansablemente por recuperar esa unidad, reconfigurar un proyecto político y social que le haga sentido a la ciudadanía, pero que permita, desde una perspectiva muy amplia de la oposición, también tener esta vocación de gobernar y de hablar no solo de los temas más sociales, sino también de los  económicos, de desarrollo más inclusivo.

¿Y  en esa unidad de la centroizquierda incluyes al Frente Amplio?

-La unidad no excluye a nadie que quiera aportar y reconstruir un proyecto político alternativo a lo que hoy día tenemos. Creo que desde el Congreso hemos sido capaces de generar esa unidad. Cuando hemos estado unidos en iniciativas legislativas, ha sido siempre en beneficio del país. La unidad que tuvimos para frenar un mal proyecto como el de Aula Segura, se logró poniendo a las personas y a las comunidades en el centro de nuestra preocupación y creo que eso ha demostrado que cuando tenemos una oposición que actúa así, le va bien. Y eso es lo mismo que vamos a hacer ahora con la Ley de Presupuesto.

En este tema de Aula Segura, asumiste un liderazgo que fue bastante notorio ¿Estás escuchando ya los cantos de sirena pidiéndote que asumas un liderazgo político más importante en el sector, que abarques más temas que solo educación?

-Yo diría que, más bien, he recibido todos los impactos de los ataques de una derecha a la que le costó mucho comprender que, más allá de todas las operaciones de montaje que precedieron a este proceso, fueron derrotados, porque su proyecto no tuvo éxito. El gobierno nunca estuvo comprometido con su idea de proyecto, sino más bien, lo que buscaba era poder generar, desde una perspectiva bien populista, un momento de polarización: los buenos y los malos, los que están con el proyecto y los violentistas, cuando, en el fondo, lo que uno buscaba era rechazar una iniciativa que iba contra toda la evidencia en la materia y por eso el gobierno terminó cediendo en todos los puntos. Ellos presentaron este proyecto para imponer un reglamento uniforme en todo el país y nosotros volvimos a la lógica en que aquí son las comunidades las que definen sus reglamentos internos de convivencia, son los que definen los tipos de conductas que sancionan; ellos querían imponer la expulsión como un deber, y nosotros le dijimos, mire, esto forma parte del proceso y de las atribuciones que tiene que encabezar un líder educativo. Ellos querían imponer esto sólo para los establecimientos que recibían subvención del Estado y nosotros dijimos, mire, para nosotros la convivencia es importante en todos los establecimientos, y por eso que lo hicimos extensivo también a los colegios particulares pagados y, al día siguiente, todos los parlamentarios de gobierno aprobaron con su voto favorable esta iniciativa. Cuando uno ve que un gobierno cede en todos los puntos, claramente, deduce que no tenía convicción en su propuesta y, más bien, buscaba generar un hecho comunicacional para desviar la atención de otros temas que siguen sucediendo como los problemas ambientales en las zonas de sacrificio como Quintero, Puchuncaví, y Huasco mismo. El Aula Segura era como el Cometa Halley de Pinochet.  

Pero si ese proyecto era populista, significa que, de alguna manera, la sociedad chilena demanda esas conductas tipo sheriff en los colegios ¿Por qué no ve con igual nitidez que tú  los perjuicios de ese modelo y apoya en las encuestas estas iniciativas?

-Me parece que una razón es que se hace un uso bien abusivo del control que este mismo poder económico tiene sobre los medios de comunicación. Cuando se dan a conocer estas encuestas, no se les dice a los chilenos es que es una encuesta telefónica a no más de 200 chilenos; no se les dice que entre esas personas no había nadie menor de 18 años, ni en qué sectores vivían los que respondieron. Esto lo estamos viendo también en otras iniciativas legislativas como, por ejemplo, la reforma al sistema de pensiones, donde se hace el anuncio con bombos y platillos, se levantan carátulas del proyecto, se hacen actos, y se copa el debate en los medios de comunicación utilizando información privilegiada, porque la información solo la tienen ellos, pues hasta este momento el proyecto no ha ingresado al Parlamento. Entonces, claro, se intenta hacer, también, un uso abusivo de encuestas y algunos se verán muy tentados de decir: “Bueno, si esto tiene tal nivel de aprobación, para qué vamos a contradecir”. Yo creo que uno tiene que ser capaz de plantear con mucha claridad lo que uno piensa al respecto, sin miedo: ni un peso más para las AFP. En este tema, en realidad, se ve que el gran problema de Piñera es con las mujeres.

¿Por qué?

-Porque las mujeres hoy enfrentan un mayor desempleo que los hombres y reciben peores pensiones. Yo escuchaba a alguien que decía: “Tenemos que subsidiar a las mujeres”. A mí me parece que no es subsidio, sino justicia. El tema es por qué yo, por el simple hecho de ser mujer, voy a tener una pensión menor si he trabajado el mismo tiempo y tengo un ahorro equivalente a un hombre. Piñera trató de reaccionar frente a la movilización de mujeres en las universidades y vemos que en esta ley de presupuesto no hay ni un solo peso en una agenda con énfasis en equidad de género.

¿Yasna Provoste 2022 ?

-No. Estoy feliz en mi tarea legislativa. Voy a seguir trabajando en contribuir a la unidad de la centroizquierda. Creo que eso es lo más importante hoy día, y configurar un proyecto. Lo importante es que seamos capaces de generar un programa de gobierno que conecte con la ciudadanía y no poner la carreta delante de los bueyes. La centroizquierda tiene una cantidad enorme de liderazgos y es importante que también tengan un espacio. Mi candidato es Francisco Huenchumilla y lo apoyaré en todas las tareas que él quiera emprender en ese ámbito. Pero creo que también, junto con la unidad, tenemos que aprender de las lecciones vividas y eso significa buscar un candidato único.

¿Y terminar con la tentación del camino propio?

-¡Así es! O sea, creo que tenemos que ser capaces de aprender de la vida vivida y de los resultados que hoy tenemos. Chile se merece una opción de gobierno mejor que la que hoy tiene.