Está parada al medio del escenario, el público se pone de pie y antes de que pierda la atención de ellos, se aferra al micrófono y grita:

¡Ayuden desde acá, no nos dejen solas!

Natalia baja rápido las escaleras, recorre uno de los pasillos del teatro, sonríe, da las gracias y se pierde entre los aplausos hasta llegar a su productor. Juntos entran al camarín, ella da vueltas en su mismo eje, se toma la cabeza con ambas manos, las empuña y las levanta fuerte. En la incredulidad de lo que acaba de ocurrir en un rincón de Barcelona, abraza cómplice a su compañero Luciano, lo lograron. Esa noche la adrenalina no la dejó dormir hasta las seis de la mañana.

La actriz y comediante, Natalia Valdebenito, está hace algunos meses dándole vuelta a una idea que estos últimos días tomó más fuerza: instalarse fuera de Chile en 2019.

La gira por Europa que partió a principios de este mes y que contempla agenda en Londres, Barcelona, Madrid, Berlín, Bremen y Palma de Mallorca, como última función el 16 de noviembre, le reafirmó a la comediante que es momento de dar el salto a otros continentes.

La decisión de internacionalizarse no pasa porque Chile le haya quedado chico. Tiene que ver con desafiarse, llevar su estilo de comedia en otros públicos y sobre todo dar cuenta de lo que pasa en Chile ante ojos ajenos.

Hay una búsqueda de ponérmelo un poco más complicado dice Natalia, sentada en el hall de un hotel en el centro de Barcelona. Debo asumirlo: hacer comedia no me resulta difícil, lo disfruto, es el mejor momento del día, es tan profundo e intimo que busco hacerlo más. Chile será chico pero el público es muy ingrato. En todos lados me he encontrado con un blico más cariñoso, más allá de la gente que me quiere y me hace sentir que está todo bien.

¿A qué te refieres con ingrato?

El chileno y la chilena te desafían porque siempre se van a creer más divertidos que tú. El Stand Up se considera fácil y en otras partes le tienen un poco más de respeto al escenario.

¿Cómo manejas la dualidad de pedir al público que no dejen a los chilenos solos, con las ganas de internacionalizarte el próximo año?

Me atrapa bastante, el activismo es algo que por supuesto me detiene. Pero me superan las ganas de seguir probando, soy muy joven para empezar de cero todos los días.

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Las luces de las tiendas del barrio gótico se comienzan a apagar, es el momento del día en que esta zona característica de Barcelona vuelve a su identidad: oscura, estrecha, ajada, humedad y solitaria. Los turistas se van a otros barrios, a el Born por ejemplo, que concentra gran cantidad de bares que resisten hasta largas horas de la noche. Pero una calle diminuta, paralela a Las Ramblas, parece no enterarse que la fiesta se fue a otro lado y, pese al frío de la noche, decenas de personas hacen fila en la entrada del teatro Maldá Arts Forum.

Son cerca de 170 personas, que Valdebenito define como el público “más entusiasta de la gira”, y no es por adulación: las entradas para este show de sábado se agotaron a los pocos días de anunciar la visita de la gira Sin Miedo. Y aunque esta es la tónica de los show en Chile y la mayoría de los que ha anunciado en la gira por Europa Natalia asegura que todo ha sido una sorpresa. Nadie pensó que iba a resultar así. En Madrid, en la Gran Vía, sale mi cara en un anuncio y eso jamás lo pensé.

Esta noche en Barcelona la mayoría son chilenos, en Londres fue más diverso, habían peruanos, mexicanos, argentinos. Eso si no todos los chilenos vienen por Natalia, hay quienes sólo quieren estar entre compatriotas por un par de horas.

Me parece que es muy combativa. Creo que se puede hacer de otra manera, no empoderarte ocupando el lugar del hombre y que tanto nos molestaba. Aquí vengo como chilena, me hace gracia porque son chistes de los que me río con mis amigas chilenas, no con mis amigas de acá dice María, antes de entrar a la función.

Natalia tomó una decisión, hablar de su país, desenmascarar situaciones y hacerlo a la chilena. En la hora y 10 minutos que estuvo arriba del escenario uso chilenismos para hablar de política local e internacional, de religión y de abuso. La mayor sintonía con el público se logró cuando los desafío a volver a Chile y a ponerse al día con lo que pasa.

Algo que se repitió después el show fue la sensación de que hablaste ciertas cosas que pasaban en Chile y que acá no tenían idea. ¿Al internacionalizarte asumes esa responsabilidad?

Absolutamente, es como una funa. Me interesa funarme a Chile ríe. Es una funa, es contarle a la gente de un país que se cree moderno, que tiene una torre gigante con forma de choclo al medio de todo y que se cree la raja, vive en encuadrado donde las ideas son dos: sí y no. Eso vengo a contar: vivo en un país que todo lo que estoy diciendo es un chiste. Chile es un país retrogrado conservador. Es como si alguien del Estado Islámico nos viniera a contar en forma de chiste las represiones sufridas desde su punto de vista.

¿Eliges Europa para generar ese contraste?

Es lo que ha resultado. Incluso nosotros los chilenos nos damos cuenta de ‘oh mierda, así de terrible es vivir allá’. Es duro, yo vivo bien, no tendría porqué irme, pero es una pseudo comodidad, porque tienes que estar transando cosas que no te gustan.

La gira por Europa se da a las pocas semanas que la actriz reveló en una entrevista con CNN Chile los abusos a un grupo de niños que participaron en el programa Clan Infantil de Sábado Gigante. Tras su declaración se desataron una serie de críticas y juicios hacia Valdebenito y el tono de la discusión en redes sociales se elevó a un punto que la actriz lo define como peligroso. En este contexto las presentaciones fuera de Chile han sido un respiro y también una forma de volver estar más cerca de la gente.

Después de cada presentación el público vuelve a formar una larga fila y esperan que Natalia salga para conversar con ellos y sacarse fotografías. -Esto sí que es volver a los inicios cuenta. A diferencia de las producciones en Chile que son manejadas por 12 personas del staff, en este viaje sólo ha estado acompañada de su productor y pareja, Luciano Francino. Natalia se peina y se maquilla sola para cada uno de sus show y religiosamente le comparte fotografías al resto del equipo que quedó en Chile. Una vez que regrese, adelanta que firmará el contrato para realizar una película de comedia, en la que interpretará un personaje secundario del que no puede dar más detalles.

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En los seis días que estuvo en Barcelona visitó el Parque Guell, la Sagrada Familia y participó de un coloquio llamado “Mujeres al Sur Global” organizado por el círculo de artistas de Barcelona. Estaba en medio de su exposición cuando recibió la noticia de que había ganado el premio nacional del humor.

Me considero joven para algo así, supongo que para condecoraciones hay que avanzar más. Pero lo agradezco, sobre todo por la gente que hace el aguante conmigo

¿En tu rutina partes de la premisa que los hombres y mujeres de distintas culturas tienen problemas similares?

Hay un poco de sentido común, los seres humanos no somos tan espectaculares. Hay cosas culturales que nos distancia y tengo que descubrir hasta qué punto tengo la complicidad para ir lanzando.

¿Qué tan universal puede ser este humor?

Totalmente, más ahora que Chile, América y Latinoamérica va para atrás. Me encantaría estar equivocada y ser exagerada, pero todos los días siento que me quedo corta con lo que estoy haciendo. No me alcanzan las temáticas y la rabia.

¿Crees que la elección de Bolsorano es un síntoma?

Esta avanzada del fascismo me parece peligrosa, que podría, a modo de presagio, ser corta y terrible y aún más terrible para quienes creyeron en esas personas. Los que votan por ellos están en más peligro, porque el discurso no los incluye tampoco. No podría juzgar a quien siente que no tiene nada y que perder algo más le da lo mismo, y sería injusto levantar un juicio como el facho pobre, pero se le viene difícil al facho pobre.

Si bien antes del viaje por Europa Natalia tenía cierta claridad que se instalaría en Estados Unidos, hoy ese escenario compite con las puertas que se abren en los países que ha recorrido estas últimas semanas. Mi mamá me decía el otro día ‘ay Natalia, me da tanto miedo todo’. Y le digo: Tenga miedo mamá porque lo quiero todo.

*Escrito por Estela López García, desde Barcelona