Por Jaime Varas Esquivel

Puerto Aguirre es una pequeña isla que se encuentra ubicada entre fiordos y canales a cuatro horas de navegación desde Puerto Chacabuco, Región de Aysén. Sus habitantes en su totalidad son pescadores artesanales y buzos mariscadores que sostienen la pequeña economía de la isla con la extracción de erizos y merluzas en los fiordos aledaños. En tiempos pasados las extracciones fueron abundantes y lejos de toda restricción, pero en la actualidad el escenario es distinto, los recursos empezaron a disminuir y muchos pescadores artesanales y buzos mariscadores atraídos por las remuneraciones comenzaron a incorporarse en las faenas de la industria salmonera, algunos como operarios alimentadores de salmones y otros como buzos para la industria.
Debido a la crisis del Salmón y el virus ISA hay numerosos ex operarios y buzos que buscan reincorporase a la pesca artesanal y huyen de la fría estadística que mantiene miles de cesantes y la no menor larga lista de buzos muertos victimas de exceso de trabajo en las profundidades patagónicas. Pero la historia no deja de perder espanto, hoy los mal llamados barrios salmoneros y la privatización del mar chileno les prohibirá a los artesanales el desplazamiento por caladeros y rutas de navegación históricos cortándoles toda posibilidad de trabajo. Incluyendo además que los nuevos perímetros de los salmoneros son enormes y no respetan las áreas de recursos naturales para la acuicultura de pequeña escala que administran las organizaciones de pescadores artesanales para subsistir.
Por esta razón, los habitantes saben que la educación es un tema importante y el único capital para terminar con el círculo impuesto por el propio sistema, pero es difícil, en Puerto Aguirre la educación básica solo alcanza hasta octavo básico y los niños deben migrar a otras localidades para completar la enseñanza media, donde son pocos los que llegan a la educación superior. Carmen Vial, habitante de la isla es madre de 4 hijos y debió elegir por educar a uno de ellos, la gratificada: Tabita, quién logro instalarse en Coyhaique y terminar con éxito la enseñanza media y hoy cursa primer año de contabilidad en la educación superior. Su hermano no alcanzo y se hoy se dedica a la pesca artesanal y está cesante. Casos como los de la familia Vial son muchos, solo basta recordar hace un par de años a Carolina Pate de diez años de edad, apodada la “La balserita”, una menor que se desplazaba en una balsa de plumavit por el mar para asistir a la escuela en Puerto Gala.
En la actualidad la pequeña escuelita de Puerto Aguirre que acoge a 150 niños no cuenta con profesores de ingles, matemáticas y lenguaje, en algunos cursos los profesores jefes no existen y los pocos que han hecho una labor casi heroica por estar ahí los recambian por mandato de la Alcaldesa de Puerto Aysén, lo que sin dudas trae consecuencias en el aprendizaje de los alumnos y al esfuerzo de los pescadores que envían a sus hijos a la escuelita. Pero hay mas, los alumnos de primero y segundo básico no saben leer ni escribir. Factores como estos son los que explican la alta deserción de alumnos de Puerto Aguirre que se instalan en los liceos de otras localidades, sin dudas las insuficiencias les pasan la cuenta.
Los habitantes están incómodos, saben que la educación es fundamental para romper el círculo que hoy les impide mejorar su calidad de vida. Por esta razón es que los pescadores artesanales y todas las organizaciones de la pequeña isla molestos con la actitud de la alcaldesa de Puerto Aysén, Marisol Martinez, que no tiene tapujos para ausentarse del tema. Han decidido tomar las riendas del tema y se han instalado en toma en la propia escuela y en forma indefinida y han puesto a uno de los suyos en huelga de hambre y ya se han sumado más pescadores. La toma ya tiene alturas indefinidas y de las autoridades de la cartera educativa poco se ha sabido, esto porque no existen los nombramientos oficiales del gobierno de Sebastian Piñera.