Opinión
8 de Mayo de 2010
Ratas
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POR CLAUDIO BERTONI
1.En el Clinic del 25 de marzo el poeta Gonzalo Muñoz habla de cómo escribía en Chile y cómo escribe ahora que está en México: “tiene que ver, primero, con no escribir para un lector de capilla, el poeta de la casa de enfrente o un crítico en especial, que fueron los motores de la actividad literaria en esos años en Chile”. ¿¿¿Que fueron los motores de la actividad literaria en esos años en Chile para QUIÉN??? No para mí. Y sospecho que tampoco para Teillier, José Ángel Cuevas, Manuel Silva Acevedo, Floridor Pérez Armando Rubio, Bárbara Délano, Paulo de Jolly, Omar Lara, Rodrigo Lira, Hernán Miranda, Juan Cameron y muchos y muchas más que olvido). “Ése sentido claustrofóbico y provinciano de la escritura es el que -estando fuera- estalla en mil pedazos. Segundo, el ritmo de publicación no es relevante para mí. En esos tiempos se calculaba cuánto se debía dejar pasar entre una publicación y otra para construir una obra”. (¿SE calculaba por parte de QUIÉNES?). “Se pensaba -por paradójico que fuera- en cuál era la estrategia más atinada para causar un efecto en el mercado cultural, o en los dadores de becas, o en quien hiciera falta” (¿SE pensaban -estas cuestiones- por parte de QUIÉNES?).
2. Y agrega G. M.: “una escena (la Escena de Avanzada) cuyo discurso acerca de sí misma era narcisista y mitómano (…) altamente autorreferente, parricida y con anhelos fundacionales (…) los exhibicionismos que caracterizaron esos años (…) los múltiples manifiestos y discursos que la escena gustaba lanzar como correlato activista de sí misma: eran ingenuos, cortos de vista y muchas veces insoportablemente arrogantes”. Sobre todo arrogantes y extremadamente “vanguardistas” entre comillas y somos la última chupada del mate y no daban puntada sin hilo tampoco (de ahí los cálculos mercantiles para fundar lo que pensaban y hacían). Eran divertidos eso sí. La seriedad petulante fatuocefálica intransigente sabelotodo y narcisa siempre lo es.
3. Sin embargo “las señales a veces brillantes”, de las que también habla Gonzalo Muñoz, superan con mucho todo cahuín extra-literario, sobre todo si uno piensa en los libros de Raúl Zurita y Diamela Eltit de esos días.
4. Y volviendo al principio y a los motores de la actividad literaria: no estoy diciendo que sólo escribo cuando se abren las nubes y el Creador me susurra algo al oído, bienvenidas sean las becas y los premios en dinero contante y sonante y que harto me han ayudado. La incredulidad viene de la conciencia de un mercado y de movidas juleras como “motor de la actividad literaria”. ¿¿Cómo se puede sacar poesía de ahí?? ¿No es la poesía lo que es, precisamente porque no saca sus poemas de ahí? (Sé que sueno y soy, quizá, un poco ingenuo, más de un poeta escribe y publica preocupadísimo de cómo ubicarse aquí o allá en su medio, y lo hace bastante bien, a veces al menos).
5. Y como estamos hablando de literatura aprovecho de mencionar un poema que apareció en el Clinic del 1º de abril, aunque su autor piense que no es un poema pero eso qué importa, las palabras están en la hoja y uno se las come como quiere o puede, me refiero a “La corona de espinas es un artículo de primera necesidad” de Bruno Vidal. No es por criticar pero creo que es el mejor poema de Jesucristo que he leído en mi vida, por fin un Jesús hecho pico como Dios manda en la vereda para que lo escupamos y agarremos a lo que es chuleta viendo en su agonía lo que hacemos y nos hacemos los unos a otros ¿no es esta la condición ¡en estos mismísimos instantes! de los más perdidos abandonados injustamente suicida-bombardeados encarcelados y burocráticamente olvidados de nuestros hermanos? / Por fin no más loas bobaliconas -al Troesma- estilo vaticano estilo curasbún / Por fin chuchetas comisarías Cristo ratas de alcantarilla congregaciones ferreterías Dios padre y María todo junto / Por fin “el Padre lo abandonó sin asco” / Por fin “malas palabras” precisas insustituíbles bien sonantes y al hueso / “la cagó”, nos dice el poeta / Su poema, claro que sí /.
Abril 2010.



