14:30 hrs. hora chilena. Estadio de Durban
Por Álvaro Diaz

ALEMANIA:
Equipo envidiado y odiado, pragmático, frío, arrogante y efectivo. En los primeros mundiales eran todos tontos, rubios y altos, como sacados de un capítulo de la serie Combate. Después, con Gerd Müller y Paul Breitner, se pusieron izquierdistas, bigotudos y chascones, y ahora tienen hasta negros. Pero las películas sobre el Holocausto han hecho lo suyo, y mientras se sigan repitiendo en el cable, ganarle a los alemanes siempre será estar del lado de los buenos.

AUSTRALIA:
Históricamente los australianos tienen asegurada una pata en el mundial, dado que se eliminan contra Fidji, Tonga y Papúa, a los que les meten de diez goles para arriba, y terminan disputando el cupo final contra Uruguay o un país de la OPEP. Esta vez les tocó más difícil, pues en el camino dejaron fuera a potencias como Irak, Qatar y China. Su fútbol es aburrido, como un partido de colistas de la Premier League inglesa, pero entre su ebria hinchada hay hermosas mujeres que no dudan en mostrar las tetas a cambio de una cerveza.