*El lunes un nuevo accidente minero ocurrió en Copiapó. Las condiciones en que laboraban los trabajadores otra vez eran denigrantes. Y con cero fiscalización.
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¿Supo que el dueño de la mina Los Reyes, el mexicano Germán Zayas, se arrancó a Argentina?
Sí, es un inescrupuloso, desgraciado, que ganó dinero a costa de gente humilde y cuando pasó esto huyó como un cobarde.

De hecho la mina no tenía permiso de explotación, ni de manejo de explosivos.
Nosotros hablamos con la gente de Enami, del Sernageomin, y nos dijeron que no sabían nada, que no estaban registrados, que no había nombres, nada. Y ahora, cuando se sabe quién es el responsable, desaparece. No pueden decir que no tenían idea de nada.

Sobre todo después de la fiscalización que hicieron cuando se destapó el caso de los 33 mineros atrapados.
Lógico, otros trabajadores de la mina me comentaron que la minera vendía minerales a Enami, a través de un contratista, pero con las guías de compra de la misma empresa. ¿Cómo, entonces, no iban a conocer el pique si la mina estaba empadronada?

Nuevamente falló la fiscalización.
Sí, así funciona esta gente y nadie le pone el cascabel al gato. Los niños venían a trabajar con ilusiones, es gente de campo que se vino porque les ofrecieron 500 mil pesos, un sueldo que no podían conseguir como temporeros. Homero vivía en una mediagua, en condiciones precarias, y aceptó este trabajo para ayudar a su mamá que estaba enferma en un asilo de ancianos en Los Andes.

¿Hay mucha gente de Cabildo que viaja al norte a trabajar en las minas?
Sí, de hecho iba a venir un grupo más grande a trabajar. Todos son amigos que lo único que querían era tener un futuro mejor.

Le han comentado sobre la seguridad de la Mina Los Reyes…
Qué seguridad, si dormían con los explosivos debajo de la cama. El Daniel, el otro muchacho que falleció, hace años que trabajaba en minería como perforador pero no tenía ningún tipo de acreditación, el Homero tampoco, pero igual trabajaban con explosivos. Se aprovechan de la necesidad de la gente.