Mediante un exhorto internacional, el Tribunal de Quiebras del Estado de Nueva York solicitó hace unas semanas a la Suprema Corta de Justicia que congele cualquier tipo de fondos que el quebrado banco de inversiones Lehman Brothers tenga en el Banco Edwards Citi.

En la carta rogatoria se indica que el antiguo Citibank se apropió indebidamente de US$ 1.300 millones, como una compensación por la deuda que la firma estadounidense tenía con ellos.

Sin embargo, el síndico de quiebras que lleva este caso en Estados Unidos asegura que los fondos son propiedad del extinto banco de inversiones y solicita a la judicatura nacional su devolución con el fin de llevar adelante el caso y pagar a quienes se vieron afectados por la medida.

Según el documento, al que tuvo acceso The Clinic Online, el Banco Edwards Citi tuvo un comportamiento distinto con Barclays Bank (BB), a quien le devolvió 700 millones de dólares, afectando con esto a los acreedores de Lehman y “permitiéndole completar su rentable adquisición de la división bancaria del quebrado banco.

Tanto Lehman como Barclays aparecen mencionados dentro de las instituciones financieras internacionales que recibieron los dineros que Pinochet juntó en el Riggs Bank, caso por el cual se tramita una investigación en Chile a cargo del ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, Manuel Valderrama.

La banca secreta

Luego del corralito argentino del 2001 el Citibank abrió una sucursal secreta en Chile, llamada “Private Bank” que otorgaba “servicio privado y confidencial” a un grupo selecto de clientes, entre ellos ex agentes de la DINA.

De acuerdo a un reportaje publicado en abril de 2005 por el diario La Nación, una funcionaria identificada como Maureen Ruggiero, era la ejecutiva de cuentas “personal” de los Pinochet, principalmente de Marco Antonio.

Esta banca privada, a diferencia de las otras que operan en Chile, nunca estuvo bajo el control de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF).

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