Opinión
17 de Febrero de 2012
El gozo en mi corazón
Anoche soñé que tenía que ir y volver a Perú en una sola noche. En el avión iba Alexis Sánchez. Alexis Sánchez era crespo y yo quería hablarle, pero no podía. Después pasaba lo que pasa en los sueños: corte y otra escena. También avión, no está Alexis, hay un chiquillo rubio desconocido que frota […]
Sigue a The Clinic en Google NewsCompartir
Anoche soñé que tenía que ir y volver a Perú en una sola noche. En el avión iba Alexis Sánchez. Alexis Sánchez era crespo y yo quería hablarle, pero no podía.
Después pasaba lo que pasa en los sueños: corte y otra escena. También avión, no está Alexis, hay un chiquillo rubio desconocido que frota su pirula contra mi. Es feo, debe tenerla chica y estoy caliente, muy caliente. Le digo: métemelo. Trato de abrirle el cierre pero vuelve a pasar lo que en los sueños: torpeza, deditos crespos sobre el cierre que no se abre, crespos tocando la pirula que no puedo ver.
Despierto y pienso: esta debe ser una oración mal dirigida.
Despierta, pienso: porlaconchetumadre, quiero correrme la pajita, quiero correrme mi primera pajita berlinesa. Pero la directora de jovenyalocada semiduerme al lado mío. Pienso: quiero correrme la pajita y pensar en alguien que no tenga el pelo rubio y no sea un desconocido, mientras directora semiduerme, se despierta, se duerme, se estira, se queja, se duerme. Yo me siento en la cama y pienso:
Esta debe ser una oración mal dirigida.
Definición de oración mal dirigida: padres (o alguien) hacen una oración a Jesús/Dios que va con intención x y termina con resultado z. O más bien, resultado xz porque hay cierta familiaridad de intención/resultado. Ejemplo de oración mal dirigida: “Porfavorcito que nuestra hija llegue virgen al matrimonio” y lo que pasa es esto: el varón te mete el piquín, pierdes la virginidad, pero mientras te lo mete su piquín se pone triste, se despara y todo se acaba sin acabarse (shia).
Sospecho que mi ex iglesia debe estar orándole al Jesús por mí. “Señor, que no pase policía internacional para que no vaya a Berlín a mostrar esa película de fornicación”. Resultado: paso policía internacional, me subo al avión, el avión despega, el avión va muy arriba y yo quiero tirarme al vacío, devolverme a Chile, nunca haber viajado porque una chiquilla que va cerca mío llora y chilla: “Es que amo tanto a mi pololo. Es que estoy tan enamorada y él es tan inseguro. Es que cree que me voy a enamorar de alguien en Rusia que tenga un título porque yo tengo título”.
Otra oración: “Señor, que se arrepienta de sus pecados y no cometa fornicación en Berlín”. Resultado: no me arrepiento de nada pero -al igual que Luli- me como los postres. Resultado del resultado postres: la terrible de panza. Resultado de la terrible de panza: pudor de la fornicación. Resultado del pudor: ausencia de fornicación.
Otra: “Señor, que no haya gozo en su corazón hasta que no se arrepienta”. (Para los que no saben: los evangelion no dicen alegría, dicen GOZO)
Todos me decían: Berlín, mi ciudad favorita de Europa. O: que la raja ir a un festival. Yo asentía, asentía. Ahora, en Berlín, miro la ciudad de noche y es oscura. Oscura literalmente:tan iluminado como algún pasajito del barrio Yungay, y no literalmente: el peso de la historia (no se me ocurre una forma menos cumeque para formular) o alguna huea así rara de la que me cuesta hablar porque no tengo buen hablamiento. El peso de mi guata después de los Lulipostres. El peso -cursi cursi cursi cursi- en el corazound porque pienso en Jesús, en padres que aman a Jesús, en la iglesia que ama a Jesús, en mí que no amo a Jesús, en Jesús que no me ama, en mí, que los amo a ellos, en que no es el diablo el que divide, en que es Jesús el que divide, en que quizas sea una oración de dirección perfecta. Yo no tengo gozo en mi corazón.



