Foto: Alejandro Olivares

En la terraza de una linda pastelería de Vitacura, Pilar Sordo se sienta, se instala y comienza a hablar. Relata el camino que la llevó a escribir su quinto libro, “Bienvenido dolor”. Un recorrido que tuvo por un lado una investigación sobre la felicidad y, por otro, un proceso personal: la muerte de su pareja hace tres años.

-Yo siento que de verdad tengo una docilidad frente a la vida como proceso. Porque con todo lo que me ha tocado pasar, ya sea por errores o dolores, como que nunca me he rebelado- dice.

Esa característica suya y su trabajo acompañando a los chilenos en sus dolores -Juan Fernández, cárcel de San Miguel, cementerios y terremoto incluidos- es lo que, según Sordo, la sitúa en un lugar que le permite hablar del tema. Hace dos años estuvo en los lugares del sur afectados por el terremoto y tsunami.

-Fue una experiencia súper enriquecedora para mí. Pero siento que yo no hice nada- señala.

Recuerda que estando en Iloca se le ocurrió conseguirse peluches con una multitienda. Antes de abrir las cajas, le dijo a los niños que los peluches tenían magia y que quitaban el miedo en las noches. Al otro día llegaron las mamás pidiendo peluches para ellas porque los niños habían dormido la noche completa.

-Y las viejas dormían con los peluches. En estos delirios que yo tengo se me ocurrió- cuenta.

Ahora prepara una visita a Aysén para finales de abril, “para ir a hacerle nanái a la gente”.

¿Crees que tienes más facilidad que otra gente para aprender de estas cosas?
-No, estás loca. Siempre he dicho que nunca me he graduado de nada y que soy una eterna alumna de la vida, y además con bastante tendencia a la repitencia. Una vez un periodista uruguayo, que me tiene que haber querido mucho, colocó de título en “El País” de Uruguay: “La nueva gurú latinoamericana”. Yo lo llamé y le dije “no hay valor para que tú me hayái puesto ese título. Con cueva me soluciono a mí misma los problemas”. Ese fue el eslogan mío en Latinoamérica el año pasado y claro, marketeramente suena el descueve, pero yo no me creo la nada de nada. Uno intenta hacer lo que puede nomás, llegar al corazón de la gente con una simpleza que me critican, diciendo que el lenguaje es muy bonito pero poco practicable, pero yo siento que he hecho carne todo lo que digo.

¿AUTOAYUDA O NO?
¿Cómo ves las críticas a la escritura de autoayuda?

-La mía no es de autoayuda. A mí me encanta la autoayuda, yo creo que en Chile hay mucho problema con el tema, más que en otros países. La gente que critica el concepto lo hace desde una soberbia que me asombra.

¿Por qué?
-Porque yo siento que todos necesitamos ayuda. Entonces si hay un libro que es pésimo, que puede ser de los míos, pero a una persona ese libro le hizo un clic, para sí mismo, para la pareja o para ver la vida, para mí ese libro tiene todo el sentido y valió la pena que esa persona -sea yo u otra- haya dedicado tiempo a escribirlo.

¿Por qué, entonces, dices que tus libros no son de autoayuda?
-Porque yo siento que esos libros los escriben personas que son como iluminadas, y yo no tengo ningún grado de iluminación. Por eso investigo, porque yo lo que le grafico a la gente es lo que, como tendencia, observé de un determinado problema. Por eso no siento que sean de autoayuda, porque hay un tema… yo no hablo de mí.

Igual sí.
-Sí, hablo de lo que a mí me pasó, pero no hablo de mi pensamiento. Lo que yo tiendo a reflejar es lo que la gente dijo. No es que yo sea una iluminada, así como Coelho, que ve cosas y habla de senderos. Yo no tengo esa capacidad, no soy brillante. Por lo mismo desde muy chica profesionalmente fui como investigadora, muy curiosa, y desde esa curiosidad fui hablando a la gente porque no creo saber nada, entonces no creo que yo pueda hablar como iluminada.

¿Tú crees que Paulo Coelho es un iluminado?
-Para mucha gente sí, poh, y yo cuando lo he leído encuentro que hay cosas de una poesía que me parece maravillosa.

¿Qué lees?
-Novelas, poco. Tengo mucho libro en el velador, como de consulta. Muchos son de autoayuda y los tengo porque nunca los termino de leer completos, los leo desordenados. Tengo libros como de historia, me encanta la historia. Hay literatura en Chile que me gusta mucho y que intento seguir, como la Patricia May o Fernando Villegas. El último que leí fue “El aprendizaje inteligente” de este pelado maravilloso (Pablo Menichetti), de la Amanda Céspedes también.

INTELECTUALES AMARGADOS
¿Has sufrido bullyng de parte del mundo intelectual?

-Debe haber un grupo de profesionales y del mundo intelectual que a mí me debe encontrar pero livianita, livianita, livianita. Porque como todo mi trabajo intelectual es pasar lo complejo a lo simple, para que me lo entienda la señora que no alcanzó a terminar cuarto básico, lo que llega a la gente es como si yo hablara del sentido común. Como si eso fuera fácil. Y lo loco es que esto pasa en Chile nomás.

¿Cómo?
-Por ejemplo, a Argentina yo tenía pavor, te juro, pavor de llegar, porque es un país que tiene una cultura psicológica fantástica, donde leen increíblemente y donde están todos psicoanalizados. Me aterraba llegar yo, con mi lenguaje, con mi sentido del humor, con mi forma.

¿Y?
-Y resulta que los premios que tengo, de colegios de psicólogos, son todos argentinos. Porque ellos encuentran maravillosa la forma en que yo logré bajar los conceptos que ellos utilizan y que de verdad es la pega más difícil para mí. Cuando hice “Bienvenido dolor”, en lo que más me demoré fue en la traducción de los conceptos: cómo le hacía entender a una señora las etapas por las que iba a pasar. Qué mierda, una mujer de Renca o La Pintana no entiende. Además, está bien que me critiquen, si yo no soy un billete de cien dólares que le tengo que caer bien a todo el mundo.

¿Crees que hay una cierta imagen de que el intelectual tiene que ser muy serio, “amargado”?
-Absolutamente. En Chile no te podís reir. Tenís que andar con la cara de culo y hablar en difícil, porque si no hablas en difícil entonces no eres tan inteligente. Es un temazo.

¿Crees que es algo de personalidad del chileno?
-Creo que tiene que ver con la dificultad de los chilenos para poder decir lo que sentimos. A nosotros nos cuesta mucho, tanto lo bueno como lo malo. Si yo hoy día soy muy amorosa contigo, eso también genera desconfianza. Desconfiamos del bueno, porque no puede ser tan bueno, tiene que tener algo escondido. Y el que es permanentemente positivo y alegre es como hipócrita. El que está bien es el que tiene cara de culo. Por eso estamos llenos de farmacias, porque estamos anestesiando todo el rato lo que sentimos. Y en la medida en que los chilenos vamos siendo más honestos, vamos siendo más libres y más felices también, si somos un país extraordinario.

¿Sí?
-A mí me toca viajar por todo el mundo hispano. Te morís los problemas de los otros países, pero de verdad, sociales de verdad, y son bien felices. Y acá, donde las cosas medianamente funcionan, fíjate que todo es rabia, todo es un puteo, en el twitter te asesinan. Hay algo ahí de contención emocional que yo creo que tiene muchos años. Que nos hace andar con miedo, permanentemente desconfiar. En Argentina no me lo podían creer cuando yo les decía “ustedes sabían que Chile se fundamenta en un principio que es increíble en términos sicológicos, y probablemente por eso es que yo tengo pega: de que en la confianza está el peligro?”. ¿Podís creer que un país se fundamente en esa frase de mierda?

El chaqueteo.
-¡Absolutamente! Y estar híper centrados en tonteras que no tienen importancia. Yo tengo cero apego con las cosas, pero si a mí me gusta usar algo bonito lo uso. El otro día le preguntaban a Cristián Goldberg, de Desafío Levantemos Chile si no le incomodaba tener un Rolex… ¿qué puede tener que ver? Si el tipo da su vida para ayudar al resto y le encanta su Rolex, ¿dónde está la inconsistencia? Pero es tan fácil emitir juicio.

Como cuando Ximena Ossandón dijo que iba a las poblaciones con su anillo de brillantes.
-Exactamente. Yo siento que hay algo ahí que nos pasa con los prejuicios, con las categorías y con que la gente tiene que hacer como una cosa nomás porque si hacís dos, en paralelo, ya te desperfilaste… ¿Por qué no dan libertad para jugar?

¿No te parece mala onda que Ximena Ossandón vaya a una población con el anillo ese?
-Sí, yo me lo hubiera sacado. Pero no porque ese anillo fuera de brillantes, sino por pudor, porque no corresponde mostrar algo en un lugar donde evidentemente eso duele. ¡Yo a las charlas rurales voy sin nada! ¡Nada! Voy bonita, porque la gente espera verme bonita, no espera que llegue desastrada, porque yo no soy así, pero voy sencilla.

¿Qué es lo que más te gusta de Chile?
-Me gusta la nobleza que tiene el chileno. Siento que cuando uno saca el arribismo estúpido que tenemos los chilenos, eso de que queremos tener la tele negra flaca, no la grande con culo patrás, cuando tú sacai eso… A mí me gusta el Chile de la Teletón. Yo siento que ese es el Chile al que debiésemos aspirar a ser.

¿Cómo es ese Chile?
-Ese Chile sin muchas diferencias, sin miedos, como noble. Me gusta lo trabajadores que somos. Encuentro que somos ordenados, somos un país confiable, creo que tenemos corrupción pero es una corrupción cagona en comparación al resto de los países, y eso nos hace creíbles. Me gusta que somos un país, para lo bien y para lo mal, apasionados.

¿Y qué te carga de los chilenos?
-Me carga la poca frecuencia de sonrisa. Agradecemos poco y nos quejamos mucho.

REHABILITAR HOMBRES
¿Crees que ha cambiado el rol de la mujer?

-En Chile mucho. Las mujeres hemos ido aprendiendo a encontrar un término medio. Creo que en un principio era una pelea muy masculinizada, muy en contra de. Y creo que paulatinamente hemos ido integrando un rol de mujer más gozador. Nos falta mucho todavía, sí.

¿Qué?
-El gran desafío de la mujer en Chile es lograr equilibrar lo que hace dentro y fuera de la casa, pero desde la alegría, no desde la distinción heroica permanente. Somos todas héroes las mujeres. Como que no hay mujer feliz, yo creo que en eso nos falta. Creo que el tema de la igualdad se ha ido trabajando bien, todavía falta el tema de los salarios, todavía hay diferencias que son aborrecibles. En el tema de la violencia intrafamiliar todavía tenemos que aprender que también somos corresponsables de esa violencia. Hemos pasado demasiado tiempo echándole la culpa a los hombres.

¿En qué sentido?
-En que la mujer no habla cuando tiene la primera agresión, no pide ayuda, siente que ella sola puede salvar las situaciones. Esa cosa como salvadora que tenemos las mujeres, de andar rehabilitando hombres, nos encanta. Pero no se van a rehabilitar por nosotras. Tenemos que entender que somos cómplices de esa violencia, y que mientras estemos calladas, mientras sintamos que es normal, mientras la mamá nos diga que tenemos que aguantar porque es el marido, esa es una frase femenina, no masculina, las mujeres seguimos motivando el machismo. Siento que el cambio es mucho más potente cuando viene desde la mujer, cuando ella se planta en una posición distinta, que cuando sólo se trata de modificar la conducta masculina.

¿Cómo crees que se debiera celebrar el día de la mujer? Hay mujeres que se enojan cuando las saludan…
-Yo creo que cualquier celebración es maravillosa. Y creo que debiéramos mostrarla desde la dimensión de que es un día de regaloneo, y chao, no tiene más importancia que eso. Sí creo que también debiésemos regalonear a los hombres.

¿Qué te parece el feminismo?
-Gracias a eso estamos las dos conversando aquí. El feminismo hoy día tiene que ir mutando hacia lo femenino. Y que el machismo tiene que mutar hacia lo masculino, cosa que desde ahí se genere como un encuentro. Porque el feminismo de una u otra manera negó lo femenino para poder ejercer su poder.

¿Hablas de una masculinización?
-Absolutamente. Y fue necesaria, porque si no, no teníamos la fuerza para pelear. Pero después de esta pelea masculinizada creo que hay que ir hacia al reencuentro de lo que realmente somos, que es el verdadero poder que tiene la mujer, y eso es ser mujer.

¿Qué visión tienes de la homosexualidad?
-Siento que hay una mayor apertura a reconocer la homosexualidad como una condición. La bisexualidad para mí sigue siendo un juego. Porque la persona sabe lo que es, y puede jugar a ambas… a lo mejor hay un mínimo porcentaje de personas que están predispuestas a tener sexo con cualquiera, hombre o mujer. Pero la gran mayoría, hoy día, de la conducta bisexual, o son homosexuales no asumidos, o son heterosexuales que de alguna manera tienen dudas de su condición.

¿Qué piensas del aborto?
-Estoy en contra del aborto, creo que cuando aparece una vida en un acto sexual tengo que hacerme responsable. Cuando yo decido acostarme tengo que hacerme cargo de lo que pueda ocurrir ahí. Además siento que la vida siempre da un premio cuando uno la acepta. Mi experiencia con adolescentes que han abortado nunca ha sido buena. Nunca he visto a alguien que no cargue toda la vida con ese dolor. Hay una autoagresión gigantesca que en algún momento termina por cobrarte, como también termina por sanarse. Generalmente ese dolor se cierra cuando estas mujeres deciden tener un hijo. A través de este hijo cubren el espacio del anterior.

¿Y cuando se trata de una violación, que no es un acto voluntario?
-Prefiero la adopción, que ese bebé nazca y pueda ser adoptado por otra persona que pueda quererlo. Creo que igual hay que permitir este proceso de vida independiente.

LOS ESTUDIANTES
Hablemos de chilenas. ¿Qué piensas de Tanza Varela?

-Ay, esa niñita es para mí un misterio maravilloso. Parece tan irreverente, tan sin pudor de nada, que cuando uno la mira detalladamente… Yo logro apreciar cierta candidez que ella tiene, que, digo, no es congruente con la loca que estoy viendo, es un misterio. Cuando yo miro en los ojos de ella siento que hay algo que me enternece.

¿Qué te parece la ministra Schmidt?
-Me encanta ella. Encuentro que es una mujer, aparte de muy inteligente, muy líder, de mucha sensibilidad social. Tiene la gracia de que tiene una femineidad increíble, tú le ponís un saco de papas y se ve bien, no porque sea guapa o linda, sino porque tiene como un ángel, encuentro yo. Un glamour especial. Te reconozco que en el análisis puede que yo no sea muy objetiva porque le tengo mucho cariño, pero en su gestión me parece que ha ido tocando los puntos que tiene que tocar.

¿Y Camila Vallejo?
-Me parece increíble esa cabra. Encuentro increíble que una mujer que haya aparecido públicamente hace un año esté catalogada ya dentro de las 150 mujeres más valientes de la Tierra. Lo encuentro insólito. Eso a mí me habla de dos cosas.

¿De cuáles?
-Una, del poder que ella tiene, y, dos, de la asesoría que la maneja. Porque evidentemente tiene un equipo que es envidiable, que va conduciendo su carrera política. Es una mujer inteligentísima, que se ha sabido generar un espacio, que en un país como Chile ha sabido competir con su belleza, lo que es absurdo. Creo que también esa belleza le ha ayudado a que mediáticamente ella tenga un espacio. Y creo que va a llegar a senadora seguro o algo para el estilo. Siento que ella va hacia una Gladys Marín del siglo XXI si sigue con el staff que la está manejando.

¿Qué te parece el movimiento estudiantil?
-Me parece que partió fantástico y creo que las demandas que tienen son maravillosas. Yo lo que cuestiono es la forma que fue tomando.

¿Qué forma?
-Una forma muy desde la rabia, muy desde la soberbia de ambas partes, que ha impedido negociaciones más profundas que tienen que ver con la dificultad de escucharse de verdad.

¿Crees que las marchas fueron algo positivo?
-Creo que fue una manifestación necesaria, pero que después nos fuimos al chancho. Era marcha por cualquier cosa. Yo creo que hay un minuto en que hay que sentarse en una mesa.

¿Qué le dirías a los estudiantes?
-Que estudien. Que estudien todo lo que puedan estudiar, que ejerzan el ejercicio de sus derechos, que lo que están pidiendo es súper legítimo, pero también que estudien, porque están construyendo su propia vida y tienen que avanzar. Partir con una marcha el nuevo año también les hace mal a ellos. Hay tanta gente de la cual no se habló el año pasado. La señora del casino, que no ganó un peso porque no pudo abrir el quiosco, porque se lo apalearon, la señora del transporte escolar. Hay mucha gente dañada con esta historia.

Tú has trabajado con gente del empresariado: el año pasado quedó la cagada con La Polar. ¿Qué te parece este enfrentamiento que hay entre empresariado y la gente?
-Yo siento que cada vez hay más interés del grupo empresarial.

¿Interés?
-Como que cada vez más los empresarios entienden más… te doy al tiro un criterio comercial: que para que la empresa tenga más utilidades tienen que tener gente feliz. Y para que ese criterio comercial se dé, tienen que preocuparse porque sus empleados estén contentos. Creo que cada vez hay más políticas que generan que esto pase. ¿Qué es lo que yo siento que falta?

¿Qué?
-Que esto se transmita de buena forma, de arriba para abajo, y que abajo se agradezcan los intentos que se están haciendo desde arriba.