La libertad express que Gendarmería le dio al principal acusado en el caso Zamudio

Patricio Ahumada gozaba de su libertad de fin de semana cuando el 3 de marzo golpeó brutalmente, junto a sus amigos, a Daniel Zamudio, el joven gay que murió la semana pasada. Gendarmería le dio la libertad diaria y de fin de semana en un mismo día y en una misma resolución, luego de haber pasado sólo cuatro meses desde que le habían dado la salida dominical, algo bastante inédito en las cárceles chilenas. Quienes conocen el procedimiento, dicen que esto no fue un accidente, si no que está dentro de una orden institucional para acelerar y bajar los estándares que el comité técnico exige para otorgar los beneficios a los reos. Otros acusan que fue por desocupar la cárcel de San Miguel. En todo caso, si los parámetros hubiesen sido más altos, Pato Core no hubiese estado libre y probablemente Daniel Zamudio estaría vivo.

Foto: Agencia UNO

A Patricio Ahumada Garay, alias el Pato Core, lo dejaron libre 15 meses antes de que cumpliera su condena. Estaba sentenciado a cinco años y un día, por un delito de robo con violencia, pero el 26 de enero de este año, mediante la resolución Nº 3, Gendarmería autorizó los beneficios carcelarios de salida de fin de semana y de salida controlada al medio libre. Es decir, en un solo día -y gracias a una misma resolución- al Pato Core lo autorizaron a dormir en la cárcel de lunes a jueves y a una salida completa durante los fines de semana, pese a que, según alguien que conoció el procedimiento, no todos los miembros del equipo técnico de la cárcel de San Miguel habían votado porque esto ocurriera.

A esa altura, el Pato Core ya había disfrutado de otros beneficios que el equipo técnico también había aprobado. El 3 de octubre de 2011, por ejemplo, la resolución Nº 29 le había concedido la salida dominical, y el 4 de noviembre un acuerdo provisional le permitió salir los sábados en horario restringido desde las 09:00 a las 18:00 horas.

Su Facebook hoy permite armar una cronología de lo que Pato Core hizo mientras estuvo libre. El 22 de enero le comentó a sus seguidores que el próximo domingo avisaría cuándo se “lanzaba”. El 27 de ese mes, sin embargo, escribió: “konshesumadre me soltaron antes de lo k pensaba y no tengo k wea a ser dia kulia”. Dos días después anotó en el muro de la red social: “con flor de caña hoy después de 4 años sin saber lo que era eso saludos a todos”.

Ese día volvió a la cárcel a dormir y a la mañana siguiente salió nuevamente. Siguió esa misma rutina todo febrero. Ese mes se lo vio deambulando por el Eurocentro, lugar en el que lo escucharon lanzar amenazas. Decía que iba a echar del Parque San Borja a todos los homosexuales y jóvenes que hacen coreografías japonesas. En la madrugada del 3 de marzo, mientras disfrutaba del beneficio de salida de fin de semana, que un mes antes Gendarmería había autorizado, el Pato Core golpeó y torturó, junto a un grupo de amigos, al joven gay Daniel Zamudio, quien murió la semana pasada producto de las múltiples lesiones que el grupo le ocasionó.

Al día siguiente de la golpiza, Pato Core volvió a dormir a la cárcel. Al fin de semana siguiente y luego que ya todo Chile conocía su rostro después que la policía lo detuviera acusándolo del crimen, Ahumada volvió a la cárcel y perdió los beneficios. Sus amigos de Facebook, que habían seguido durante dos meses su fugaz libertad, le dieron su apoyo: “Qué pena, fuerza Pato” -le escribió una amiga.

LIBERTAD EXPRESS

Quienes conocen la forma en que se entregan los beneficios a los presos aseguran que acá no hay ninguna ilegalidad, porque se respetaron los plazos y el orden de los beneficios. El artículo 104 del Reglamento de establecimientos penitenciarios dice que para obtener el beneficio de la salida de fin de semana y la salida controlada al medio libre se debe cumplir primero a cabalidad con las obligaciones que impone la salida dominical durante tres meses. Luego de eso, según el artículo 106 del mismo reglamento, el reo debe presentar un contrato de trabajo o un certificado que acredite que va a estudiar, para optar a la salida diaria.

Sin embargo, todo esto queda finalmente a criterio de los informes psicológicos que tenga el preso. Son estos informes -hoy en manos de Gendarmería- y el seguimiento que hace la unidad técnica de la cárcel, los que siembran dudas sobre los argumentos que permitieron que de manera express -en 3 meses y 23 días después de haber recibido la salida dominical- se le diera la libertad diaria y de fin de semana a quien hoy está acusado de cometer uno de los crímenes más horrendos que se recuerden en la capital.

-La salida dominical es para rehabilitar los vínculos familiares, pero por lo que sabemos ahora Patricio Ahumada no tenía esos vínculos. Entonces ¿dónde estaba estudiando o trabajando este recluso para ser beneficiario de la salida diaria? ¿Cuál es la justificación de estos permisos? ¿A qué salió? Gendarmería tiene que transparentar el contenido de los informes técnicos, porque es importante saber qué conciencia de delito y del daño causado tenía este preso. Los beneficios carcelarios no son un combo, como se hace con los créditos donde uno se lleva todos los productos de una pura vez. Acá hay un proceso que debe ser evaluado, para saber cómo va su comportamiento, porque no se le puede autorizar, de la noche a la mañana, a que no llegue a dormir a la cárcel -dice José Maldonado, Presidente de la Asociación Nacional de Oficiales de Gendarmería.

EL MOCITO DE LOS GENDARMES

El Pato Core comenzó a cumplir su condena el 29 de junio de 2008. Ya llevaba, sí, 141 días preso en San Miguel, tiempo que estuvo a la espera de su sentencia definitiva, y que fue abonado a su condena. Terminó allí producto de un robo con violencia que cometió durante la madrugada del 29 de marzo de 2007, cuando en la calle Andrés Bello, en Providencia, interceptó a Daniel Martínez, la víctima.

En el juicio, Martínez dijo que Patricio Ahumada se le acercó y le dijo: “oye flaco conchetumadre, entrega tus güeás; párate ahí que te vamos a sacar la cresta”. En ese instante, dice la sentencia, Ahumada le dio varios golpes, lanzándolo al piso donde lo agredió con los pies y los puños. Tanto le pegó, que el cabo primero Patricio Aravena, que atendió el procedimiento, declaró que era “impactante ver las lesiones que la víctima había sufrido”. Nada muy lejano a la forma en que el Pato Core trató a Daniel Zamudio.

En la cárcel, Ahumada tuvo buena conducta y se convirtió en el mozo de la guardia. Silvia Parada, la dirigenta de TravesChile que lo conoció ahí mientras cumplía condena por abusos sexuales a menores, dice que además el Pato Core se relacionaba muy bien con los gendarmes. Demasiado: “Era el sapo de los altos mandos. Le gustaban las películas porno y nosotras se las prestábamos. Él se acercaba al piso de transgéneros a pedirnos las películas”, cuenta.

Tiempo después, a Silvia Parada le tocó dormir con el Pato Core en la misma celda.

-Vivíamos ocho personas en un espacio de 10×5. La mitad de la pieza era para las transgéneros que teníamos beneficios y la otra mitad la ocupaba él con otros mocitos. Él siempre hablaba de las barridas, de que le tenía odio a los homosexuales y decía que tenía miedo de que su hijo le saliera homosexual -cuenta Parada.
Una compañera transgénero de ella, que también convivió con Ahumada en la celda de los mozos, recuerda que él tenía una doble personalidad, que le preguntaba sobre cómo era ser transgénero, pero que cuando estaba con otros hombres su personalidad cambiaba.

-A nosotras nos preguntaba cosas de los colas, pero cuando llegaban los amigos de la pieza cambiaba de actitud. Por ejemplo, veía la teleserie “La Doña”, y cuando aparecían dos gay besándose decía: “los caballos culiaos, los quemaría” -cuenta.

A Silvia Parada también le llamaba la atención esa personalidad doble.
-El Pato mantuvo relaciones de sexo oral con una transgénero, que era compañera mía. Yo creo que era un maricón reprimido que tenía trancas, porque tenía un pico pequeño de 14 centímetros. Yo lo vi muchas veces bañándose y él se escondía cuando nosotras lo queríamos ver.

Silvia y su compañera recuerdan también que muchas veces escucharon al Pato hablando mentiras, como que decía que tenía plata o que tenía arrastre con las mujeres. Esto último -dice Parada- se lo leyó en un cuaderno que él ocupaba para escribir sus reflexiones.

-En el cuaderno salían puras estupideces, como que habían mujeres que a él lo querían, que no hallaba qué hacer porque era muy cotizado por las mujeres. Puras güeás, nosotras con mi compañera nos cagábamos de la risa cuando lo leíamos. También le dio por decir que las mujeres gendarmes le mostraban los senos, que como hacía las camas de la guardia ellas se vestían delante de él. Siempre llegaba contando eso -dice Silvia Parada.

Durante el tiempo que las transexuales compartieron con el Pato Core, a ambas les llamó la atención que éste tuviese tantos beneficios carcelarios. Recuerdan que no pasó mucho tiempo entre que le dieron la salida dominical hasta cuando tuvo acceso a la salida de fin de semana y a la diaria. Ellas lo atribuyen a que tenía mucha amistad con el alto mando de gendarmería.

-Lo que más me extraña es cómo él pudo salir tan fácilmente cuando no tenía ningún apoyo familiar ni trabajo. El área técnica de los profesionales hizo una reunión especial para sacarlo a él. A mí me consta eso, porque él llegó contando que le iban a hacer una excepción e iban a dejarlo salir. Yo creo que le dieron el beneficio porque él era el sapo de los gendarmes -dice Parada.

Su compañera agrega:
-Para tener los beneficios tuve que presentar un contrato de trabajo firmado ante notario y me hicieron un seguimiento para ver si el trabajo existía, si me imponían y cómo me comportaba. Pero al Pato le aceptaron un contrato tipo de trabajo, de esos que se compran en los almacenes o en las librerías, y los gendarmes lo ayudaron a llenarlo. Además, no le averiguaron nada.

Parada recuerda también que el Pato le comentaba que cuando salía, algunas veces se iba a estudiar sicología al Instituto de Formación y Capacitación Popular (Infocap), pero que siempre terminaba tomando cerveza con sus amigos, peleando, o se iba a Mapocho con otro preso que tenía la libertad diaria. En el Infocap, sin embargo, no lo recuerdan y tampoco tienen registro de su nombre en ninguno de los distintos cursos que allí se imparten para los presos.

BENEFICIOS CARCELARIOS

Al comandante de Gendarmería José Maldonado también le cuesta entender cómo es que Pato Core obtuvo los beneficios en tan poco tiempo. Sin embargo, reconoce que existían distintos instructivos de los niveles superiores de Gendarmería para que los equipos técnicos comenzaran a otorgar más beneficios a los presos, sin darle relevancia a si el informe sicológico y social salía negativo.

Por ejemplo: en una videoconferencia entre Paula Espinoza Grandón, entonces subdirectora técnica de Gendarmería, y los directores y jefes técnicos regionales, y los jefes de los penales, realizada el 5 de julio de 2011, quedó de manifiesto que la postura de la institución era acelerar las salidas de los reos y darle confianza a los jefes de los penales para que tomaran tal decisión.

-Los jefes de establecimientos creen que deben haber informes sicológicos y sociales positivos para aprobar un permiso de salida y eso no es así… El informe sicológico lamentablemente es el gran freno para que los jefes de establecimiento tomen la decisión respecto de un permiso de salida. Desde la sicología no existe la forma de evaluar el riesgo y la conciencia del delito. Si desde ese punto no hacemos ningún tipo de intervención y simplemente estamos constatando la falta de conciencia del delito quedamos entrampados en un círculo vicioso. Si a eso le sumamos que en las cárceles hay una gran cantidad de presos con patologías mentales se hace más cuestionable aún el peso que en la mayoría de los consejos técnicos se le da al informe sicológico -dijo Paula Espinoza a los jefes de los penales.

Y agregó:
-Siempre me pongo de ejemplo. En mi familia somos tres personas. Si caigo presa no tengo red familiar, me seco en la cárcel, pero ¿necesito red familiar si a los 18 años me fui a estudiar de Linares a la Universidad de Concepción? Un gallo de 40 años que tiene educación básica ¿necesita tener a la mamá? Y yo de repente le busco a la mamá y no tiene la red, y la mamá no es suficiente apoyo, pero ¿necesito ese apoyo? ¿Eso es relevante para que el sujeto se reinserte?

Maldonado dice que esto podría haber generado presión en los equipos técnicos y un cambio en el otorgamiento de las libertades. Esta -según Maldonado- puede ser una de las causas por las que el Pato Core quedó libre, porque se bajó la importancia al informe sicológico y con el 50 más 1 de los votos del consejo el jefe de penal quedó habilitado para dar la libertad. Otra hipótesis dice que Ahumada salió porque, como había que desocupar la cárcel de San Miguel -que el 6 de diciembre pasado comenzó a funcionar como penal femenino-, a muchos presos se les dieron los beneficios para que el traslado fuera más tranquilo. La inquietud de Maldonado no es menor, pues si Ahumada no hubiese recibido los beneficios no habría golpeado y dejado agónico a Daniel Zamudio tres días después de haberse ido a Colina I.

Al cierre de esta edición nos contactamos con el área de comunicaciones de Gendarmería para solicitarles conocer los informes de Patricio Ahumada, pero argumentaron que esos informes eran privados. Tampoco hubo respuesta a nuestra solicitud de saber si Ahumada estaba contratado o estudiaba al momento de solicitar los beneficios carcelarios.

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