A mediados de mayo la Corte Marcial confirmó el procesamiento por cuasidelito de homicidio, dictado por la fiscalía militar, en contra de cuatro oficiales de Carabineros por la muerte de dos aspirantes -Sebastián Pinuer y Julio Ulloa-, ocurrida en el predio de instrucción de Curacaví, el 1 de febrero de 2011, luego de una extensa jornada de exigencias físicas sin la hidratación adecuada para el desarrollo de ejercicios a pleno sol.

El tribunal de alzada castrense, sin embargo, no sólo estimó que estaba acreditada la participación de los efectivos en los hechos, sino que además ordenó profundizar en otros elementos del caso que podrían vincular al personal médico que prestó ayuda tardíamente a los reclutas.

Por esta razón se ordenó realizar la reconstitución de escena para determinar con claridad cómo sucedió todo pero, además, dictaminó que la fiscalía militar profundice el informe de autopsia de ambos jóvenes para precisar si con “socorros oportunos” ambos aspirantes podrían haber sobrevivido luego que el “shock de calor” al que fueron sometidos hubiera desencadenado una falla sistémica en el organismo de los jóvenes.

Los dardos de la fiscalía militar, que deberá realizar las diligencias lo más pronto posible como ordenó la Corte Marcial, apuntarían a la doctora presente en el predio, Patricia Santos, y a la auxiliar de enfermería, Susana Segovia. Si el peritaje confirma que la falta de auxilio ayudó al fallecimiento, ambas podrían ser encausadas por la justicia. Los oficiales hasta ahora procesados son Rodrigo Oakley, Sergio Molina, Nicolás Silva y Jesús Wastavino.