Dicen que los niños vienen con un pan bajo el brazo. En el caso de la familia noruega Oksnes el refrán no podría ser más cierto.

Cada vez que Hege Jeanette Oksnes estuvo embarazada o dio a luz, ella u otro miembro de su familia ganó la lotería.

El último fue, días atrás, su hermano de 19 años Tord; se llevó a casa US$2 millones. Antes había ganado ella misma, y antes su padre, Leif. En total los Oksnes se embolsaron casi US$4 millones.

Números al azar

Los Oksnes -que viven en Bergen, en la costa oeste de Noruega- dicen que los números ganadores fueron siempre elegidos por una máquina y que nunca utilizaron las fechas previstas para el nacimiento de los bebés de Hege.

El afortunado Tord planea continuar trabajando como técnico en energía, al igual que su hermana, que después de haber ganado la lotería mantuvo su empleo en una gasolinera. Eso sí, por ahora, Hege disfruta de su licencia por maternidad.

La joven madre, de 29 años, le dijo a la agencia AFP que otros tres hermanos que nunca han ganado la lotería le están pidiendo que tenga al menos diez niños más.