Este fin de semana, Golborne pasó a la ofensiva en la polémica por las mejoras que hay que hacer en la Ruta 68. Escribió una columna en La Tercera y dio una entrevista en El Mercurio. Salió al paso de la alerta que la semana pasada puso Eduardo Engel, economista y profesor de la U. de Chile, sobre la forma en que el Ministerio de Obras Públicas (MOP) iba a abordar este proyecto.

Golborne dijo que Engel se equivocaba. Aclaró que aún no se ha determinado cuál es la forma en que se realizarán las inversiones, que no existe un convenio complementario ni tampoco se ha pensado en una nueva licitación. Dejó todo en veremos.

El ministro dio a entender, también, que un eventual convenio complementario con la empresa Abertis, actual concesionaria de la ruta, no era -como dice el economista- la opción más cara, si no que la más eficiente. Prueba de ello, argumentó, son los más de 100 convenios que se ejecutaron antes del 2010. Golborne, sin embargo, olvidó un detalle. Fue precisamente Eduardo Engel, junto a otros tres economistas, quienes en el 2009 publicaron un estudio titulado “Renegociación de concesiones en Chile”, que demostraba cómo los convenios se habían convertido en un mal negocio para el Fisco. A esa fecha, dice la investigación, el Estado en promedio había renegociado tres veces cada concesión y ya había hecho transferencias a los concesionarios por unos 2.810 millones de dólares. La publicación sirvió para que ese mismo año el MOP delimitara el uso de este instrumento.

Con todo, aún no hay claridad sobre qué va a hacer Golborne para financiar las mejoras en la Ruta 68. Está claro, sí, que en el MOP están esperando el estudio que la propia concesionaria está haciendo sobre los cambios, para determinar el monto necesario de la inversión. Sobre esto, Golborne aclaró este fin de semana por qué el MOP no se hizo cargo del estudio.

-Por un problema de tiempo, recursos, plata. Además, independientemente, hacemos nuestros propios análisis, pero si podemos tener una ingeniería conceptual de quiénes más conocen la ruta, es un antecedente muy importante para las decisiones que tenemos que tomar -dijo en El Mercurio.

El apuro del ministro ha sido interpretado por algunos como una estrategia de campaña para generar visibilidad. Las obras públicas, según los expertos, demoran en promedio más de cuatro años en concretarse. Bajo esa lógica, son varios los que prefieren que Golborne se tome su tiempo, haga sus propios estudios y llame a una licitación pública que asegure que no se está pagando un sobreprecio por las mejoras. El hecho de que la definición del costo de las obras esté en manos de la concesionario preocupa a Engel:

-El ministro está reconociendo que él y su gente no conocen bien la ruta, lo que es grave. Eso implica que el MOP tendrá que hacer una suerte de acto de buena fe respecto a los “que más saben de la ruta”. Los conflictos de interés son evidentes, porque quien más sabe, según el ministro, no tiene como objetivo el bien común, sino que las utilidades de la concesionaria. Esto confirma la visión de la derecha, que confunde lo que es bueno para los negocios con lo que es bueno para el país.

Las opiniones son matizadas. Un experto que conoce bastante sobre las concesiones no cree que el ministro esté haciendo campaña con esto. Intuye, sí, que Golborne se fue de madre luego del gran taco del 18 de septiembre pasado. El anuncio sobre las modificaciones habría sido su forma de salir del paso.
-Creo que Hacienda no le va a dar la pasada para un convenio complementario de 350 millones de dólares. Golborne lo anunció porque sabe que cuando esto se vea, él ya va a estar afuera del ministerio -concluye el experto.