Vía Ciper Chile

Columna de Ramón E. López, Eugenio Figueroa B. y Pablo Gutiérrez C.

Desde hace un tiempo, la ciencia económica ha comenzado a saldar una vieja deuda, retomando el análisis de la desigualdad con la seriedad y relevancia que le otorgaban los economistas clásicos, reconociendo de paso que la desigualdad no es independiente de la eficiencia -preocupación central de la economía neoclásica- ya que ambas se influyen y condicionan mutuamente. Desechando añejas rémoras ideológicas, ha reconocido perspicacias teóricas ‘incómodas’ y hechos empíricos indiscutibles como, por ejemplo, que una mayor tasa impositiva puede hacer posible una mayor recaudación tributaria y, en algunas circunstancias, también, un mayor producto; esto, debido a que los tributos pueden corregir distorsiones perversas en los precios e inducir a los individuos a tomar decisiones que mejoren el bienestar de todos.

Un trabajo reciente nuestro sobre la desigualdad en Chile, se inscribe en esta nueva tendencia en la ciencia económica, que busca relevar nuevamente los temas de desigualdad y devolverlos al sitial que les corresponde debido a sus enormes implicaciones económicas y sociales. Nuestro empeño científico está acompañado de la esperanza que los resultados sean de utilidad a quienes toman las decisiones de política y así determinan el mayor o menor bienestar de muchos.

No cabe duda que la eficiencia económica seguirá siendo un tema de la mayor relevancia para el análisis económico, toda vez que ‘el tamaño de la torta’ de una economía siempre será crucial para determinar el bienestar general. Sin embargo, la eficiencia no es, como algunos pretenden, el único tema clave; ni la preocupación por la desigualdad económica debe desecharse por ser parte de lo ‘normativo’ o de ‘juicios de valor’, como si mantenerse indiferente frente a los abismantes niveles de desigualdad existentes no fuera una decisión cargada de implicaciones normativas y de varios juicios de valor del tamaño de una catedral.

En nuestro trabajo sobre la apropiación de la torta por parte de los ‘súper ricos’ del país, calculamos la participación en el ingreso total (‘la torta’) de tres diferentes fractiles del ingreso: el 1%, el 0,1% y el 0,01% de los más altos ingresos. Para realizar nuestras estimaciones ocupamos procedimientos que ya son estándar en este tipo de estudios, y empleamos una distribución estadística también estándar para ajustar los tramos de los individuos de más altos ingresos. Además, debido a la enorme relevancia que tienen en Chile las utilidades de las empresas que no son distribuidas así como las ganancias de capital, y que en el país se concentran mayoritariamente en los fractiles de los más ricos, se incluyó las utilidades retenidas y, finalmente, se tradujo las utilidades retenidas en ganancias de capital. A pesar de corregir así los ingresos declarados, aún persiste una subestimación de la participación de los fractiles más ricos en el ingreso total del país, ya que en nuestras correcciones no se considera toda la evasión ni toda la elusión tributaria existentes. Tampoco se contabiliza las ganancias de capital efectivas, pues no solo hay ganancias de capital derivadas de retener utilidades, sino que además ellas pueden existir porque existen nuevos proyectos en una empresa o por mera especulación.

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