Luis Fuenzalida (62 años, obrero de la construcción) es uno de los llamados “pacientes fantasma” que deambula desde hace cinco años entre el consultorio y el Hospital San José, esperando que alguien le extirpe su lipoma, un tumor benigno de 10 centímetros de diámetro que se aloja en su cuello y le provoca dolor y molestias. El problema es que nadie sabe que él está esperando, porque el 2012 lo sacaron de la lista bajo el rótulo de “atención realizada”, es decir, operación ejecutada. Obviamente, él no ha pasado por un pabellón quirúrgico.

Según información recogida por CIPER, existen a lo menos 1.500 personas que, como Fuenzalida, fueron sacados en los últimos dos años del registro conocido como Repositorio Nacional de Lista de Espera (RNLE) sin haber sido atendidos por un especialista, como exige la norma. Todos esos egresos coinciden con el paso de los pacientes por el policlínico Maruri, dependiente del Hospital San José, donde atienden médicos generales y no especialistas.

El 28 de octubre de 2011 citaron a Luis Fuenzalida al policlínico Maruri y tras la consulta con uno de los médicos generales, le entregaron una ficha de diagnóstico y una Orden de Intervención Quirúrgica para que fuera atendido por un especialista en el Hospital San José (ver documento). En la orden se lee: “alta prioridad” de hospitalización. Luis salió de Maruri convencido de que sería operado próximamente. Nunca más lo contactaron. Lo grave es que él no supo que ese mismo día fue sacado de la lista de espera quirúrgica.

UN POLICLÍNICO QUE “NO EXISTE”

El policlínico Maruri funciona en las mismas dependencias del Centro Clínico Maruri, concebido para liberar camas del Hospital San José, trasladando a esa unidad a pacientes quirúrgicos que no requerían de cuidados de alta complejidad. Así, se aliviaba la agobiante espera de pacientes que se agolpaban en los pasillos del servicio de urgencia del hospital, esperando ser hospitalizados. Hoy, el centro dispone de 40 camas y recibe pacientes de otros centros hospitalarios de la Región Metropolitana. El foco de las irregularidades está situado en el área del policlínico.

Formalmente, el policlínico “no existe”. Aunque no tiene autorización sanitaria, en la práctica atiende un promedio de cinco mil pacientes al mes. La resolución exenta que autorizó la Seremi de Salud el 1 de agosto de 2011 dice expresamente que en esas dependencias funcionará una “clínica transitoria de rehabilitación de pacientes crónicos del Servicio de Salud Metropolitano Norte” (ver documento). El documento oficial no menciona instalaciones para un policlínico de atención abierta y, hasta hoy, ese dictamen no ha sido modificado, según confirmó a CIPER el director del Servicio de Salud Metropolitano Norte (SSMN), Claudio Caro.

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