Vía Yorokobu

Este país necesita un nuevo Quijote. No queda rastro de héroes. Ni divinos ni humanos. Es duro vivir en un lugar donde el calor se ha dejado de contabilizar en grados centígrados para medirse en nivel de corrupción e indignación política. Pero es difícil renunciar a la utopía y conformarse con alrededores pestilentes. La picaresca está tan genéticamente cosida a estas tierras como el sentido del humor. Y eso es lo que, a diario, calma humos y contiene el fuego de la ira que podría haber convertido la península ibérica en un solar.

No hay una mínima intuición de ese nuevo Quijote lírico pero, mientras llega, hay alguien que pretende desempeñar un papel parecido. Su nombre es Gran Huevón y nació en un lugar de cuyo nombre es imposible olvidarse: Barcelona. El héroe es un dibujo con la misión de ayudar a la población a combatir tres de las grandes amenazas actuales: volverte gris, que se te agríe el carácter o emigrar a un lugar muy lejos.

“El Gran Huevón es un personaje entrañable al que le pasan todo tipo de cosas”, explica Pedro Galván. “Es bonachón, picarón, simpático, divertido y su objetivo es hacer sonreír a la gente y, de vez en cuando, hacerle pensar”.

Pedro Galván creó el personaje hace más de medio año. En principio era el protagonista de una red social de retos a la que llamó A que no hay huevos. Esta espacio, como el resto de productos que están naciendo después bajo la marca, pretende “animar, empoderar y hacer reír a las personas”, explica el empresario. “No queremos ser grises, ni aburrir, ni que nos aburran. Siempre decimos ‘Me puedes pegar, me puedes maltratar, me puedes violar… Pero no me aburras, por favor”.

La filosofía y algunos diseños de A que no hay huevos están, desde hace un mes, en una serie de camisetas. En un futuro editarán libros de autoayuda del Gran Huevón, en clave de humor, y, probablemente, también apps de juegos, según Galván.

El empresario, formado en la Universidad de Stanford (EE UU), ESADE e IESE, aclara que con la expresión ‘A que no hay huevos’ no pretenden ser “soeces, insultantes o vulgares”. Pretenden tomar una expresión hispana y castiza que haga reír.

Los escenarios de la vida diaria están complicados. Pero no se puede decir que el Gran Huevón no lo intenta. No solo nació con espíritu quijotesco. También se disfraza de Dark Huever, Mazinhuev Z, Webzilla, Huevman o Eggfather por si, al final, algo queda a su alrededor de la magia de los superhéroes.

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