La performance política que desnudó los prejuicios del Registro Civil

Elías Jiménez (homosexual) y Lukas Berredo (transmasculino) estuvieron a punto casarse luego de solicitar una hora en el Registro Civil. El asunto, sin embargo, resultó ser una performance política para llamar la atención sobre la necesidad de legislar sobre el matrimonio igualitario.

Fotos: cristóbal olivares

Cuando Elías Jiménez y Lukas Berredo llegaron el pasado 14 de febrero al Registro Civil y pidieron hora para casarse, la primera reacción del funcionario que los atendió fue un rotundo: “¡no, dos hombres no se pueden casar!”.

Jiménez y Berredo le insistían al funcionario que por favor mirara con detención la cédula de identidad de Berredo, un transexual masculino de nacionalidad brasileña -biológicamente femenino pero psicológicamente hombre- que en su carné de identidad todavía figura como mujer. El funcionario, sin embargo, insistía en que frente a sus narices habían dos hombres, poniendo en duda la legitimidad de una cédula que había emitido el mismo Registro Civil. Luego de comprobar que todo estaba en regla, a la institución no le quedó otra que aceptar que Berredo y Jiménez podían casarse. La solicitud, sin embargo, tuvo que pasar por consulta en la dirección jurídica hasta que, después de muchos tramites, les confirmaron la hora del matrimonio para el pasado 4 de julio.

-Nos mandaron una carta donde se referían a Lukas como “señorita” y ese es justamente el antecedente que nos va a permitir presentar una demanda al Registro Civil por el no respeto de la identidad de género de Lukas- explica Jiménez.

Después de cuatro años consecutivos de aparecer cada 14 de febrero por el Registro Civil solicitando una hora para celebrar un matrimonio homosexual, el MUMS, Movimiento por la Diversidad Sexual, había decidido aplicar una estrategia nueva y golpeadora.

Elías Jiménez, 26 años, estudiante de derecho de la Universidad de Chile y asesor legislativo del movimiento, propuso que Lukas Berredo, un trans masculino de nacionalidad brasileña, se casara.

-Pensé, va a ser mediáticamente muy fuerte, porque vamos a cumplir con los requisitos del Registro Civil, entonces va a ser poderoso. Y como a mí se me ocurrió la idea, todos dijeron “ya, entonces, tú te casas con él”- cuenta Jiménez.

La mañana del 4 de julio los medios de comunicación esperaban este suceso inédito en la historia chilena. El matrimonio, sin embargo, nunca se concretó. En primer lugar, Jiménez y Berredo nunca fueron pareja. Berredo, además, estaba de viaje en un seminario de transgénero en Estados Unidos y, luego, viajaría a un diplomado de estudios de género en Inglaterra.

Ambos siempre supieron que este acto era una “performance política”.
-Siempre hemos dejado de lado los personalismos. Nosotros somos un movimiento político. Desde la vereda del frente siempre se nos cuestiona, ¿por qué ustedes los homosexuales, trans y lesbianas quieren que el Estado regule sus afectos?, si ustedes se quieren no necesitan un papel. Bueno, los heterosexuales tampoco necesitan un papel para demostrar su afecto. Si se casan es por los derechos que pueden alcanzar, por la seguridad y estabilidad económica. En Chile es importante el matrimonio para obtener beneficios sociales. Nosotros no estamos pensando en el homosexual de La Reina, estamos pensando en el homosexual de Cerro Navia que tiene pareja hace quince años y que si fueran cónyuges uno podría ser carga del otro en Fonasa, por ejemplo.


Es por una cuestión de derechos sociales, entonces.
-Al matrimonio van asociadas muchas cosas de seguridad social que no se toman en cuenta. Pareciera que el matrimonio es solamente para regular afectos y tampoco lo hace, porque desde el día 1 nosotros dijimos que no somos pareja. A un hombre y una mujer que vayan a pedir hora para matrimonio no se les va a exigir que demuestren que son pareja, pero ellos pueden hacerlo porque son amigos, porque quieren asegurarse, obtener nacionalidad. El afecto no es una cuestión que regule el Estado, es una cuestión de derechos. Que tengan Fonasa, que la ficha CAS puedan llenarla y decir que son cónyuges y no solteros, obtener hasta el bono bodas de oro, jaja, si hay parejas que llevan cincuenta años. Defendemos el matrimonio igualitario no porque nos guste el matrimonio, que es una institución patriarcal, es una cuestión de derechos sociales, en eso somos bien majaderos.

Hablas de los homosexuales de La Reina. ¿Qué pasa con el movimiento homosexual en Chile? ¿Está polarizado?
-Eso es más un mito que una realidad.

¿Qué diferencias políticas ven?
-Hay organizaciones que son más gremialistas. Nosotros somos un movimiento político, estamos en la calle con los estudiantes, con los trabajadores. No somos homosexuales, somos personas sobre todo y como personas somos trabajadores, ciudadanos, somos estafados por las AFP, las isapres, por lo tanto tenemos que tener una opinión respecto de eso. No puede ser que un homosexual solamente tenga que tener opinión sobre si quiere tener matrimonio igualitario o no. Además, no es la única bandera de lucha. Se ha reducido mucho a eso. Al candidato le preguntan por matrimonio igualitario, aborto, sí o no, y ahí queda. Y eso está lejos de ser el único problema.

En un año eleccionario, ¿cómo ves el debate?
-Es bien básico, estamos con un sabor agridulce. Hoy se habla más de diversidad sexual que de minoría, pero lo agrio es que el debate se limita a responder sí o no al matrimonio igualitario, sí o no a la adopción, y ahí no se acaba la discusión. Cuando tú entiendes la diversidad como un todo, la necesidad de respetar los derechos sexuales y reproductivos de las personas, estás metiendo el aborto, la eutanasia, el matrimonio igualitario, empezando a hablar de una salud sexual para hombres y mujeres que no se centre en la reproducción. Esos debates no están contenidos en la discusión. De todos los candidatos sólo Longueira no está de acuerdo con el matrimonio igualitario, pero ninguno ha aterrizado el tema.

GAYNORMATIVIDAD

Elías Jiménez vivió toda su vida en Licanray, hasta que se vino a Santiago a estudiar.
-Seguramente no era la única loca del pueblo, pero me sentía el único, sin ningún referente, sin ninguna posibilidad siquiera de poder expresar mi identidad.

¿Te sentiste discriminado?
Me discriminé yo solo porque nunca lo saqué a la luz allá. Cuando me vine a Santiago me solté las trenzas. Pero allá me reprimí mucho. El único referente que tenía en la media era una trans femenina que le decían “la Tota” y era la loca de Villarrica. Tus referentes hoy día pueden ser otras personas. La idea de esta performance política fue mandar el mensaje a mucha gente de que no están solos.

Cuando por fin salió del clóset, estando en la universidad, Jiménez organizó el primer seminario de derecho y homosexualidad. Entonces empezó a golpear las puertas de muchas organizaciones de homosexuales. Dentro de todas las que conoció, donde más cómodo se sintió fue en el MUMS.
-Cuando llegué a la universidad tenía ya un trabajo político, hacía talleres de derecho laboral para pobladores. En la única parte donde vi ese entendimiento fue el MUMS. Las otras organizaciones eran mucho más de matrimonio igualitario, más de gremio, de nicho, y eso a mí nunca me ha llamado la atención. El ser humano es mucho más integral. Entonces, estuve pololeando como un año con el MUMS y ellos no me pescaban.

¿Por qué no?
-Porque en ese tiempo yo era más chico y ellos estaban reestructurándose, estaban en ese entendimiento de no hablar de minorías, sino de diversidad sexual. Justamente para el 14 de febrero del año antepasado me invitaron a ser parte más activamente. Ahí empecé a trabajar más con ellos, hasta que hicimos esta performance.

¿Qué te parecieron las reacciones?
-Yo me torturé y leí los comentarios de las noticias, y uno se da cuenta que la gente habla de todo, pero es súper necesario poner el tema en la palestra. No porque tengamos una teleserie donde salga un personaje gay significa que Chile ha avanzado. Más encima estamos viviendo hoy día una gaynormatividad. No solamente tenemos que luchar contra la heteronormatividad.

¿Qué es la gaynormatividad?
-Aquí, ¿cuál es el homosexual que se acepta? El homosexual estereotipo: que no se le note mucho, profesional joven, muy preocupado de su vestimenta, de su aspecto físico, obviamente tiene que tener un exquisito gusto para decorar. No se está visibilizando a la loca, por ejemplo, que es súper importante para nosotros. Llama la atención que prenda tanto Simonetti y Lemebel está ahí, siendo mucho más valorado fuera que dentro de Chile. Eso es porque ese gay es más aceptado, porque también está mucho más heteronormado. Es el que quiere casarse. Que sea todo lo maricón que quiera pero que no se le note, no me hable de cómo folla, no me encuentre rico ni me piropee en la calle. Es válido si quieres ser así, pero no se puede transformar en lo hegemónico.

¿Por qué el MUMS se define como movimiento político?
-Porque busca realizar cambios estructurales políticos, económicos y socioculturales. Eso tiene que ver justamente con el gran problema basal que tiene Chile: todas las movilizaciones parten de un factor común que es la desigualdad, la falta de igualdad de derechos, de una sociedad democrática. En este tema del matrimonio igualitario están llamados todos. Nosotros queremos dejar los gremialismos de lado, que no sean homosexuales, lesbianas y trans trabajando para homosexuales lesbianas y trans; somos personas trabajando para una sociedad distinta, que se construye entre todos. No es un tema de los colas, es un tema de todos.

¿Qué les parece el proyecto de unión civil, el AVP?
-El AVP no es una unión civil real.

¿Por qué?
-Porque si tú lo comparas con cualquier unión civil, como la de Argentina, Uruguay, francesa, española, brasileña, éstas en primer lugar te modifican el estado civil, cosa que el AVP no hace. Sigues siendo soltero, no te reconoce que ahí hay una familia en potencia. Genera un patrimonio individual donde entran todos los bienes, no solamente los bienes muebles, como hace el AVP. Genera derechos inmediatamente, no como el AVP, donde tú tienes que esperar un año para que empiece a generar derechos. Si uno empieza a leer entre líneas, el AVP empieza a ser un gueto legislativo. Hay que deshomosexualizar el AVP, que viene a responder a una necesidad de más de dos millones de parejas que en Chile están diciendo que el matrimonio no es su opción, pero que necesitan cierta protección.

¿Ha sido un tongo la promesa del AVP?
-Es el estado actual de cosas. Se dice que Chile ha avanzado en diversidad sexual porque claro, está Jordi Castell en la tele, está Simonetti vendiendo libros, pero eso no es verdad. No es verdad que se hayan tomado en serio los temas de diversidad sexual. Este es un tema de derechos humanos. Chile vive problemas de derechos humanos día a día, y respecto de la diversidad sexual, eso no lo decimos nosotros, lo dijo la Corte Interamericana de Derechos Humanos, donde Chile fue calificado como un violador de derechos humanos por la orientación sexual de la jueza Karen Atala y, al respecto, no ha habido ninguna consecuencia en el país… La ley antidiscriminacion es mala, el AVP es un pésimo proyecto al que nosotros no pedimos urgencia porque va a salir una pésima ley que va a necesitar muchas observaciones. Ha habido un entendimiento medio acomodaticio, muy de hacerse el progresista, pero no entendiendo el contexto de derechos humanos. Nosotros hablamos de la necesidad de tener en Chile un plan nacional de derechos humanos, un ministerio contra la discriminación.

¿Por qué un ministerio?
-Por esta mirada no gremialista. Porque el tema de la discriminación en Chile pasa por los inmigrantes, las etnias originarias, con las personas de diferente estrato social y esa discriminación en Chile se ha dado principalmente porque no existe una cultura de los derechos humanos. En nuestro movimiento se da muchas veces, en una mirada gremialista uno ve que hay discriminaciones.

¿A propósito del movimiento y la discriminación, qué te pareció el video donde José Miguel Villouta sacó del clóset a la hija de Bachelet?
-Medio misógino, porque lo decía un poco peyorativo. Le hace un flaco favor al mundo lésbico. A mí me dolió cuando metió todo en un solo canasto y dijo que los activistas están metidos en esto para beneficio propio y uno se descresta trabajando. En MUMS hay voluntarios, a nadie se le paga. Es un trabajo de una entrega enorme. Es muy fácil siendo una figura poner una cámara y decir toda esas pachotadas sabiendo que voy a tener eco y sin tener un pelito de responsabilidad dirigencial y social. Él dice que no se ha avanzado. Claro, no se ha avanzado, pero ponte a trabajar. Yo no lo he visto en una campaña, solamente critica y desde ese lugar es súper fácil.

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